Por lo general, en nuestros artículos no utilizamos este juego de palabras como las del título, pero nos llamó la atención la similitud. El sector derechohabiente de nuestra sociedad mexicana, así como la de cualquier país, algunas de las instituciones más importantes para la seguridad y protección de la vida, son las de salud.
Aunque sabemos de las deficiencias que aún padecemos en cuanto a la cultura de la salud y a la medicina preventiva, podemos decir que todo apunta al mejoramiento en la estructura administrativa de las instituciones. Y, entendemos que llevará tiempo en mejorar y profesionalizar la calidad en la relación personal médico-población usuaria. Y, sí tenemos cambios. Por ejemplo, en cuanto a gastos por la adquisición de medicamentos, contamos con nuevo método, o esquema. En sexenios neoliberales, era fácil encontrar presupuestos como los 14,811.1millones de pesos, sin que nadie preguntara cómo se administraba cada peso. Sin cuestionar si el medicamento adquirido era el más necesario o hacia dónde se destinaba. En la actualidad las compras se llevan a cabo de forma centralizada a través de los Laboratorios de Biológicos y Reactivos de México S.A. de C.V. (Birmex), empresa paraestatal del gobierno de México encargada de la soberanía del Sistema Nacional de Salud, asegurando el abasto oportuno de medicamentos y vacunas. Esto quiere decir que los contratos, las subastas inversas y las adquisiciones concretadas sean el trabajo de Birmex y la Secretaría de Salud. De esta forma se mejora la transparencia, evitando que, para el ISSSTE, por ejemplo, existan compras individuales y sin control. Es decir, se está evitando el intermediarismo, los precios alterados y abusivos y las facturas falsas.
Todavía creemos que nuestra salud es responsabilidad de los hospitales, las clínicas y los consultorios médicos. Pero, además, tenemos la seguridad de que, están obligados a devolvernos lo que por años destruimos, debido a la falta de autocuidado, ya sea por ignorancia –que es lo más seguro – o, por negligencia, que también es lo más lógico. En efecto, tenemos derecho a que un o una profesional de la medicina nos apoye, nos ofrezca una propuesta de rehabilitación de nuestra salud. Prácticamente, de ello depende nuestra vida y bienestar general. No confundamos, las instituciones no están obligadas a rehabilitarnos hasta dejarnos sanos como cuando nacimos. De hecho, no asumimos que, la responsabilidad de una vida sana es de cada persona.
En nuestro país, dos de las mayores instituciones de salud pública son el ISSSTE y el IMSS son las que ofrecen la mayor cobertura a nivel nacional. Por cierto, ésta última, cuenta con alrededor de 78 millones de derechohabientes en todo el país. Han proporcionado atención gratuita a trabajadores de gobierno, empresas o instituciones privadas y otros sectores de la población mexicana.
De reconocida calidad profesional como instituciones de salud, la corrupción y el saqueo, en todas sus formas, fue causando profundo deterioro, tanto en lo médico, como en lo administrativo, incluso, como instancias de educación para las nuevas generaciones de profesionales de la medicina y, sobre todo, para la población usuaria de nuestro país. La reputación de éstas dos instancias cayó, desafortunadamente, hasta hacer perder la confianza de la población usuaria. Situación que devino en buen pretexto neoliberal para las intenciones diseñadas estratégicamente para lograr la privatización del sector. Se frotaron las manos con el prometedor gran negocio. Para quienes contaran con recursos económicos, no habría problema, sin embargo, la mayoría de la población que ha recurrido al servicio institucional, no quedaba más remedio que acudir a las clínicas deterioradas de nuestro sistema de salud pública y semigratuita, ya que el gasto en los medicamentos inexistentes o, escasos, obligaba al desembolso para el tratamiento médico.
El abandono gubernamental de los sexenios priístas y panistas generó la insufrible burocracia de éstas y otras instituciones médicas existentes.
Por experiencia propia, reconocemos los grandes esfuerzos por devolver a nuestro sistema de salud la calidad inicial. Un sector pequeño, pero de gran valor, está devolviendo la confianza, basada en la responsabilidad y ética profesionales de las nuevas generaciones y de aquellas anteriores que no permitieron ser avasalladas por las fuerzas corruptas, otrora parte de la cultura mexicana, según opinión del ex presidente Peña Nieto.
Repetimos, pese a los señalamientos negativos a nuestras instituciones de salud, reconocemos que un sector del personal médico (quizás muy pequeño todavía) está comprometido a proporcionar un servicio de calidad, basado en la responsabilidad contraída y la ética que su profesión le exige. No están a simple vista ni sus nombres resaltan en los muros de los pasillos de los hospitales. Trabajan día a día en silencio tratando de dar su mayor esfuerzo para ayudar a los pacientes. Dicen que la mexicana es una sociedad cálida y empática con los demás. Logremos que vuelva a ser una característica adicional al trato del profesional del personal médico con sus pacientes. Mientras tanto, seguiremos resistiendo e insistiendo en mejorar nuestro sector salud.
(Colaboró Ruxi Mendieta)
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