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jueves, 26 mayo, 2022
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Dos crímenes, de Jorge Ibargüengoitia

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Por: Miguel Ángel De Ávila González •

La Gualdra 525 / Libros

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Este libro narra la historia de Marcos González, el Negro; quien vive con la Chamuca, su novia y pareja de varios años; ambos son contestatarios, acostumbran a reunirse con algunos amigos para convivir y conversar en casa de alguno de ellos entre cerveza y antojitos, frecuentemente acompañados por alguna guitarra.

A los dos les tocó la mala fortuna de estar en una fiesta en su casa, a la que llegó de invitado un hombre: Pancho -empleado de la Procuraduría-, en calidad de acompañante de una de las integrantes del grupo; durante la mayor parte de la reunión se dedicó impertinentemente a contrariar y fastidiar a los demás por sus diferencias políticas e ideológicas.

Pancho vio llegar a Evodio, un rijoso socialista y relacionó la fiesta como un punto de reunión de comunistas contrarios al gobierno y culpables del incendio de unos almacenes de prestigio; al día siguiente, la redada no se hizo esperar: los arrestaron; ulteriormente los sentenciaron. El Negro y la Chamuca alcanzaron a escapar, el primero a la casa de un tío en Muérdago; y la segunda, con una parienta en el norte del país.

Cuando el Negro llegó a su pueblo no tenía ni un centavo en los bolsillos. Su prima Amalia, suspicaz como era, sospechó que iba por la jugosa herencia que estaba a punto de dejar su tío Ramón. Sin importarle nada, el Negro fue al otro día y se presentó con su tío Ramón; había urdido algunas artimañas con la precisa intención de sacarle dinero para después ir en busca de su pareja. Lo convence entrarle a un negocio específico.

Todos los primos, Gerardo, Alfredo y Alfonso, Amalia y su hija Lucero estaban angustiados, puesto que las proposiciones de Marcos daban fuerza al tío Ramón; todo lo relacionado con el negocio que este le ofrecía parecía darle más energía al tío para continuar viviendo; esta circunstancia alteraba sobremanera a los primos, quienes como aves de rapiña, ya estaba esperando a que el tío muriera para poder sacarle provecho. 

La imagen del Negro se veía bastante favorecida por un viejo amigo del tío Ramón, el boticario Pepe. La mentira que contaba Marcos al tío Ramón trataba sobre la explotación de una mina, lo cual obviamente eran puras mentiras; el único objetivo era obtener dinero para después poder huir de nuevo y reencontrarse con su novia.

El Negro se la estaba pasando muy bien por la relaciones pasionales y eróticas sostenidas con Lucero y con la prima Amalia. Luego surge una variable que le viene, en parte, a descomponer los planes: la llegada de la Chamuca, quien inesperadamente se presentó en casa del tío Ramón, sorprendiendo a todo mundo, en especial a Lucero y a Amalia. 

Todo se complicó más porque los parientes estaban muy celosos; tanto así, que un buen día el tío Ramón amaneció muerto, envenenado con agua zafia (el primer crimen). Parecía que la investigación hecha por don Pepe el boticario iba bien, hasta que se apareció la policía que iba detrás de los que se habían escapado de su redada de comunistas, enemigos del gobierno, es decir, iba a por Marcos: ya lo había localizado. 

Dadas las dificultades que se iban presentando, el Negro decidió irse con la Chamuca a vivir a un hotel; sin embargo, hasta allá fue a buscarlo don Pepe el boticario, al cual ,sin darse cuenta, lo sigue la policía. Terminan por apresar al Negro. Gracias a la tenacidad de la investigación de don Pepe, el Negro consigue salir libre, previo pago de una cantidad de dinero en calidad de soborno a los agentes de la policía; finalmente, las cosas se aclaran, la asesina del tío había resultado ser Lucero, quien a su vez fue víctima (el segundo crimen), pues fue acribillada a orillas del río misteriosamente por haberse sobrepuesto un gabán del Negro. Resultó víctima por confusión. Nadie se lo esperaba. 

La novela tiene la estructura de un relato policiaco por la sensación de misterio y persecución, en donde todo se complica hasta resolverse: está escrita en forma sencilla y muy divertida.

* * *

Jorge Ibargüengoitia, Dos crímenes, Joaquín Mortiz, doceava reimpresión de la primera edición, México, 1987.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la-gualdra-525

Jorge Ibargüengoitia (Guanajuato, Guanajuato, México, 22 de enero de 1928 – Mejorada del Campo, Madrid, 27 de noviembre de 1983). Foto del FB de la Biblioteca Vasconcelos.
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