La apertura en México a la privatización de la energía llamada Reforma Energética por el Pacto por México y su heraldo, Peña Nieto, agrede a México y a los mexicanos, ocupados por la ideología navideña y sumidos en la indefensión política por una agresiva y lesiva campaña de medios, asestada por los ricos apoyadores y dueños de dicho Pacto, sin esperanzas aún de interponer a tal atraco la fuerza de una oposición que la contenga o revierta.
Sus autores encaramados en el poder tienen en Peña Nieto a su operador formal y real, con capacidad para disponer del patrimonio público y de la investidura presidencial a su favor. Para el éxito en la venta del patrimonio nacional – público suma la mayoría priísta en la Cámara de Diputados, sin importar su protesta formal hecha el año anterior de cumplir y hacer cumplir la Constitución Política de México, máximo ordenamiento jurídico al que se supone debe obedecer, ajustar su actuación y respetar por encima de cualesquiera otra instancia política, social y económica, incluido el susodicho pacto, instrumento de gobierno de la clase dominante, con el que actúa hasta en contra de lo establecido por la ley, cuando no la puede evadir o modificar para hacer prevalecer sus intereses económicos y políticos, locales, nacionales o globales.
El meollo es el incremento de ganancias al facilitar se sirvan las trasnacionales del gobierno de Peña Nieto para favorecer sus intereses empresariales en cualquier tipo de negocios estratégicos como los relativos a energía, infraestructura y transporte nacional e internacional, por ejemplo.
El Pacto es o será cabeza de playa hasta para trasnacionales tóxicas o nefastas en otras latitudes como Sempra, porque institucionalmente se facilita su llegada o ahonda su presencia en detrimento de crear, impulsar o desarrollar opciones de futuro con carácter nacional, sin reñir esto con atraer y fomentar inversión extranjera, sana y acotada para también rendir beneficios a los mexicanos y no sólo expoliarlos de mil formas. Por ejemplo, con el pretexto de generar empleos, se orientan a impulsar la desposesión de recursos naturales, fenómeno mundial que provoca más la destrucción o el envenenamiento del hábitat donde se asientan, sin dejar fuentes de trabajo para los lugareños que sean consistentes con la regeneración o recuperación posible de los recursos que destruyen.
La existencia de la necesidad de explotar los recursos naturales en provecho de la nación, de todos los mexicanos y su desarrollo posible y concreto, es inseparable de las circunstancias ligadas al despliegue neoliberal que per se tornan apremiante la necesidad de incrementar los recursos públicos disponibles para alinear la racionalidad interna con la geoestrategia hemisférica de Estados Unidos y la mundial del neoliberalismo.
El problema no es eludir la globalización sino inscribirse en ella con una propuesta propia para promover el crecimiento o el desarrollo del país mediante crecientes incrementos en su complejidad, lo que implica poner límites a la intervención y acción de los capitales, acotando su sed de ganancia y su actuar de manera legal y efectiva para impedir la destrucción de los recursos naturales y nacionales en cuya conservación y explotación racional y productiva descansa el futuro de México.
Sobre esa infraestructura social, política y económica se sustentará el futuro de los mexicanos, cuya población debería crecer igual o menos que la economía y en condiciones de un bienestar sustentable en todos los órdenes, sobre todo el cultural como nodo generativo de novedades producto de la creación e invención continuas. No se trata de tener una población que se fagocite a sí misma, como hoy lo hace al incurrir, incluso, en actividades ilícitas para obtener ingresos, veces hasta para subsistir, subsistencia insuficiente o desatendida.
Éste es, como dijo Francisco Gómez Jara, tiempo de reflexión y de recogimiento. Un año casi termina y otro casi inicia. Aprovechar el casi implica el tradicional balance desde la óptica de lo bueno o lo malo, lo realizado o lo pendiente, sin dejar de abrir paso a la novedad que cada uno pueda ser. Si no se le imagina y se quiere, ni día tras día se lucha por ella, se impondrá lo imaginado y querido por otros.
Sencillez donde radica la posibilidad del cambio posible: sin declinar las utopías, se habrá de cimentarlas.
Sábado 28, primera plana, sobre Salaverna: Semarnat dijo que se explotará, a cielo abierto. Domingo 29, primera plana: Frenan explotación a cielo abierto en Salaverna. Declara delegación de Semarnat, al considerar que los trabajos propuestos pueden dañar los ecosistemas de una forma grave. La realidad del diferendo aflorará al adjudicar la explotación del camino de oro rojo: ¿Gold Corp o Slim? ¿Quién tiene los denuncios?
Lo seguro – inevitable: el neoliberalismo y sus actores, irán por más. ¿Lo dejarán sin límites los mexicanos? ¿Cuáles serán las metas de MAR y las formas de conseguirlas? ¿Qué futuro espera a la UAZ, con qué recursos? ■



