Vivimos “el momento más difícil de la revolución cubana”, alertó ayer Abel Prieto, presidente de Casa de las Américas y ex ministro de Cultura de la nación caribeña. “La supervivencia del pueblo cubano hoy es verdaderamente muy trabajosa”.
El escritor y ensayista, considerado uno de los intelectuales más destacados de Latinoamérica, denunció que su país está sometido “a un proyecto de asfixia” ante el endurecimiento del bloqueo y el cerco energético estadunidense.
“Vivimos en tiempos de tempestad. La palabra bloqueo se queda corta, ya no sirve para explicar lo que están haciendo con nosotros”, dijo, y calificó al equipo de gobierno de Estados Unidos de “esa cúpula de pedófilos impresentables que quieren liquidar a la revolución cubana a toda costa”.
Prieto participó en la presentación del libro Caliban, ensayo publicado en 1971 por Roberto Fernández Retamar (1930-2019), reimpreso ahora por el Instituto de Formación Política de Morena y Casa de las Américas.
En ese acto, efectuado en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a iniciativa del colectivo Redes Universitarias, participó también el antropólogo Héctor Díaz-Polanco.
Se leyó un pronunciamiento de la comunidad estudiantil y docente en solidaridad con Cuba. El documento exigió levantar el bloqueo energético y llamó al gobierno mexicano a reconsiderar la suspensión del envío de petróleo a la isla.
Prieto ofreció datos alarmantes sobre la actual situación en su país: la mortalidad infantil se duplicó de 4.4 a 9.9 por cada mil nacidos vivos, y la supervivencia de niños con cáncer cayó de 85 por ciento a 65 por ciento. “Son estadísticas, pero son cifras que tienen el rostro de personas, de familias, de niños, de enfermos”, subrayó.
Denunció que 7 mil contenedores con insumos médicos permanecen dispersos en el Caribe por temor de las navieras a las represalias estadunidenses; 34 bancos rompieron transacciones con Cuba; el turismo “está quebrado” y el transporte público prácticamente no existe.
El intelectual cubano refirió que por nacer en 1950 le ha tocado vivir todas las etapas de la revolución desde su triunfo, en 1959. Evocó cuando Fidel Castro proclamó el carácter socialista de la misma en abril de 1961, en vísperas de la invasión a playa Girón. “Decía que lo que no pueden perdonarnos los yanquis es que hayamos hecho una revolución socialista, de los humildes para los humildes, en sus narices”.
También recordó cuando el Comandante profetizó el “desmerengamiento” del socialismo en la Unión Soviética y los países del bloque socialista, en un discurso en Camagüey a finales de los años 80, pero ratificó que Cuba seguiría adelante con su proyecto: “Patria o muerte, venceremos, y añadió: socialismo o muerte”.
Sobre Caliban, reivindicó su vigencia al considerarlo un libro “contra toda forma de colonización y vestigio de colonialismo, por la emancipación auténtica de mujeres, hombres de cualquier color que sean”.
Advirtió que “nunca ha crecido tanto el racismo” como ahora. Denunció que la élite del imperio y los partidos ultraderecha “quieren que pensemos que somos inferiores”.
Abel Prieto –quien hoy participará en la Feria Internacional del Libro del Zócalo a las 19:30 horas– habló también de la lista de más de 15 mil libros prohibidos en muchas entidades de Estados Unidos, que incluyen temas sobre esclavitud, derechos civiles y diversidad sexual.
Criticó que Trump proclamara el Día de Colón y lo elogiara como “italiano valiente, generoso y noble”, cuando “la palabra que más se repite en las cartas de Colón es oro. Esa era su obsesión, no bautizar a los indígenas.
“La batalla de ideas, como decía Fidel, es por el presente y por el futuro, pero también por la memoria. Nos quieren secuestrar la memoria”, remarcó.
Para cerrar, el escritor alertó sobre el avance de la ultraderecha en América Latina y mostró su preocupación ante la segunda vuelta de las elecciones en Brasil. “Sería un golpe para Cuba y México, para todos los que defendemos otro mundo posible, que Brasil caiga también en la dinámica de nuevos fascismos a los que ya Trump organizó en un Escudo de las Américas, supuestamente para combatir el crimen organizado y el narcotráfico”.
Díaz-Polanco dijo que Caliban constituye un modelo analítico de su tiempo y destacó la resignificación del personaje shakesperiano: de rey desposeído y esclavo a símbolo de la resistencia cultural, el anticolonialismo y la rebeldía ante el imperialismo.



