Ayer se registró un nuevo incidente de alerta en la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ) debido a supuestas amenazas; en esta ocasión, los mensajes fueron localizados en baños del campus Siglo 21, lo que derivó en la implementación de protocolos internos.
De acuerdo con testimonios de estudiantes, los mensajes fueron difundidos a través de aplicaciones de mensajería, por lo que autoridades universitarias, en conjunto con la Fiscalía General de Justicia del Estado (FGJE), intervinieron los sanitarios para verificar la existencia de esos mensajes.
Durante el protocolo realizado, se constató que no hubiese ningún riesgo para la comunidad estudiantil, docente y administrativa, por lo que las actividades académicas se llevaron a cabo con normalidad.
Aparentemente, en varias entidades de la República y en varios municipios de Zacatecas ha surgido una práctica en la que aparecen mensajes escritos en espacios comunes al interior de instituciones educativas en donde se expresan amenazas y se anuncian actos de violencia.
Sin embargo, generalmente se trata de bromas o prácticas para llamar la atención y para detener las actividades escolares, aunque las autoridades tienen la obligación de actuar con seriedad en cada evento que se presente.
El problema reside en que, si estas situaciones se repiten de manera constante, entonces puede provocar que las autoridades se relajen en situaciones reales en donde ocurra algún acto de violencia.
Desde la perspectiva de la FGJE, la generación de pánico colectivo a través de mensajes intimidantes es un delito que puede ser investigado y rastreado, lo que implica responsabilidades penales y sanciones para quienes resulten responsables.
Esta alerta se presentó apenas algunos días después de un hecho parecido en la preparatoria 3 de la BUAZ, ubicada en Fresnillo, en donde se difundieron mensajes intimidatorios por medio de una cuenta de Instagram, lo que derivó en la implementación de protocolos de seguridad tanto de las autoridades universitarias como de la FGJE.



