A partir de 2018 al tercer intento, López Obrador llegó a ocupar la silla presidencial en México con alto número de votos. Se autonombró “izquierdista”, y con ese carácter gobernaría el país. Utilizó una serie de palabrerías: “por el bien de todos primero los pobres”; “la corrupción se barre de arriba hacia abajo”; “no impunidad”; “el pueblo bueno y sabio es el que manda”; “al diablo con las instituciones”; “no gobernaría como los neoliberales”; “austeridad republicana”; “que habría transformación de las conciencias”. Su residencia “particular” la fijó dentro de Palacio Nacional y para gobernar y estar más cerca del pueblo implemento diariamente conferencias matutinas denominadas “mañaneras”, “dictadas” desde el Salón Tesorería del recinto. Bien resguardado y protegido.
Ningún traslado a otro lugar. En Palacio Nacional, recibía: deportistas; personas que buscaban hablar con él; funcionarios; grupos; agentes diplomáticos. Únicamente a quiénes el decidía atender, que no le causaran ninguna incomodidad ni formularan preguntas “irrespetuosas” o de respuestas “comprometedoras”. Igualmente, desde patios del mismo lugar llevaba a cabo eventos; inauguraciones; festejos patrios; reconocimientos etc.
No se distinguió por asistir a eventos de carácter internacional.
Ocho años después su sucesora la presidenta Claudia Sheinbaum también “izquierdista”, continúa igual discurso; misma “metodología”, la diferencia: nos encontramos en el “segundo piso de la cuarta trasformación”. Tampoco le distingue asistir a eventos internacionales.
Una característica de ambos, es su evocación de seres ancestrales; supercherías y fanatismos de antepasados como: recibir “el bastón de mando”; portar indumentaria indígena; ser ungidos entre hierbas, humo, danzas, mirar al cielo e invocar a dioses diversos; sienten que los espíritus del “más allá” y “la brujería” existen. Ejemplo, la presidenta Sheinbaum, comentó durante la “purificación y santificación” del edificio que alberga la SCJN, antes que fuera ocupado por ministr(@)s del “acordeón”, que “parece que el lugar estaba embrujado”…
¿Es la 4T realmente un gobierno de izquierda?
Hay muchísimos estudios sobre los gobiernos de izquierda y los gobiernos de derecho. Lo elemental: esos términos provienen de la época de la Revolución Francesa de 1789, durante el evento central para la formación de una nueva idea de sociedad y de Estado en occidente. El 11 de septiembre de aquel año, se enfrentaron en el seno de la Asamblea Nacional, los políticos liberales y conservadores. Estos últimos que ocupaban el sector a la derecha del presidente de la Asamblea, estaban a favor de perpetuar los poderes de la monarquía en la figura del veto absoluto de la figura del rey, que podría impedir las leyes aprobadas por la Asamblea Nacional. Los liberales en cambio, partidarios de un nuevo orden político que superara la monarquía, ocupaban la región izquierda del salón y optaban contra la aprobación de la ley del veto absoluto para el rey.
Las políticas de ambas, se diferencian frente a la postura de la desigualdad social. La derecha la asume como un mal ineludible, simplemente aboga por el trabajo y el sacr4ificio como fórmulas de su gobierno. La izquierda, asume el fin de la desigualdad como la visión del Estado y la protección de los desfavorecidos como un mandato. Generalmente la derecha aboga por el respeto a la propiedad y a los grupos tradicionales del poder económico y social, asumiendo que su beneficio conducirá también en el beneficio del pueblo. El Estado debe tener la menor intromisión posible. La izquierda aboga por modeles sociales de asistencialismo, ayudas económicas, subvención, así como empleo. Parte de la necesidad de un Estado fuerte, que tome las riendas de la economía y la sociedad para conducir al país hacia la igualdad de derechos y de oportunidades.
En México, a decir del ex presidente y la actual mandataria, son gobiernos de “izquierda”. Sin embargo, con ese discurso no han entregado ningún resultado prometido a sus electores. Ejemplos:
- Más allá de los complejos debates sobre la macroeconomía, finanzas públicas, déficits, endeudamiento, las promesas no llegaron en la realidad que viven las personas: no disminuyó la inseguridad; tampoco las desapariciones forzadas. No crecieron las oportunidades; los feminicidios y homicidios dolosos persisten.
- El sistema de salud se encuentra totalmente desmantelado. Existen hospitales en los cuales no existen los insumos básicos como: gasas utilizadas en cirugías; desabasto de medicamentos; falta de quirófanos; pacientes que esperan ser atendidos acostados sobre cartones, o en sillas. Deprimente situación.
- Se posponen cirugías graves por falta de equipo, insumos y medicamentos. Lo que cuesta la vida de muchos pacientes.
- Retraso en el sistema educativo, conforme los resultados del examen PISA, niños y adolescentes, reprobados en matemáticas, español, lectura, escritura. El resultado más bajo en los últimos 25 años.
- Persiste la pobreza. Mala atención en los servicios públicos y muchos más problemas.
Sume usted a todo esto, la vida ostentosa que se dan gobernantes, legisladores, funcionarios y servidores públicos de MORENA,
Agregue las acusaciones de EEUU contra muchos de los mencionados anteriormente…
Todo sin autocrítica.
El precio de la soberbia provocó el viraje a la derecha en Latinoamérica: Argentina, Bolivia. Chile. Ecuador, Perú, Colombia, Honduras, Costa Rica, Paraguay, Panamá, Y… Brasil.
El gobierno “izquierdista” mexicano se está quedando sin aliados.



