spot_img

Nacimiento y diseminación de totalitarios singularizados: Una reflexión en torno a la Manosfera y los True Crime Community

Más Leídas

- Publicidad -

Por: Educación Dual •

La Gualdra 727 / Educación

- Publicidad -

Por Raúl Andrés López Ortega

A partir de tres hechos violentos que sucedieron en México, cometidos por Lex, Osmar y Julio César (dos adolescentes y un joven), sin duda, el tiempo pasa, pero el dolor, el temor y la duda permanecen. Una pregunta oscila en el imaginario social: ¿Qué les motivó a tomar la decisión de quitar la vida a otras personas, principalmente mujeres? La explicación para nada es sencilla por diferentes factores involucrados, por lo que al referirnos sólo a los culpables nos lleva a señalamientos vacíos. 

Diferentes medios han abordado los casos encontrando vinculaciones con dos grupos específicos: la manosfera y las comunidades de True Crime (TCC). Ambos son grupos ideológicos y detrás de ellos existe una lógica ligada al totalitarismo que Hannah Arendt analizó e identificó varias décadas atrás a partir de una tríada conceptual: terror, ideología y soledad. Sin embargo, con los cambios contextuales su tríada conceptual se manifiesta de forma descentralizada y digital. En los casos de Lex, Osmar y Julio, no se observa un gobierno totalitario clásico, sino una “singularización del totalitarismo”: individuos que internalizan y ejecutan esa lógica de forma autónoma.

El terror totalitario elimina la libertad, la pluralidad y destruye la capacidad de un nuevo comienzo. Los ejecutores son elegidos por su fidelidad a una “ley de movimiento” (natural o histórica). En los tres casos, los jóvenes actuaron como ejecutores de esa violencia: Julio desde una retórica racista y fascista, Lex y Osmar desde la manosfera, que plantea una lucha de género. No hay un partido que los seleccione, sino una autoselección mediada por entornos digitales que difunden la lógica del terror sin necesidad de un territorio físico.

La ideología totalitaria, según Arendt, ofrece una explicación total de la realidad, se independiza de la experiencia y emplea métodos de demostración inmunes a la contradicción. Para Lex y Osmar, según los designios de la manosfera, el feminismo destruyó la masculinidad. El método de demostración es tautológico: si una mujer rechaza a un hombre, es porque él carece de valor; si lo acepta siendo amable, es porque lo usa mientras busca a otro “mejor”. Mientras Julio, desde la TCC señala a una sociedad degenerada, que valora a los tiradores escolares como víctimas del sistema. Su método de demostración también se autovalida: si el sistema los condena, demuestra que es opresivo; si los ignora, demuestra que es indiferente.

A estas ideologías, que fluyen con libertad en el mundo digital, más que el contenido les interesa el proceso de viralización. Alimentan el terror y convierten a sus seguidores en personas aisladas, destruyendo su relación con la realidad y con los demás. De ahí que la soledad, tenga un punto central. Arendt distingue el aislamiento (impotencia política) de la soledad (pérdida de confianza en uno mismo y en el mundo). La soledad es el caldo de cultivo del terror totalitario y el medio por el que la persona se aferra a la lógica extremista de la ideología.

Lex se sentía escoria, sin trabajo, familia, amigos ni amor femenino. Sufrió bullying y manifestó hartazgo y resentimiento hacia las mujeres. Osmar, se identificaba como incel, fanático de Charles Manson, odiaba a las feministas y publicaba contenido violento con armas. Julio, seguidor de Hitler, callado, sin amigos, y con expresiones de odio hacia grupos específicos. Eran personas solitarias, rodeadas de una soledad industrializada por sistemas digitales y algoritmos que no sienten emociones, pero las explotan para direccionar la atención. Así, cualquier adolescente, joven o adulto puede convertirse en un “totalitario singularizado”: la dictadura del pensamiento se distribuye corporativa y horizontalmente, sin necesidad de un Estado totalitario.

Con lo anterior, la respuesta no está sólo en encarcelar a los culpables, pues las ideologías mutan rápidamente. Como investigador educativo en formación y docente a nivel bachillerato, preocupado por las adolescencias y juventudes, considero que es necesario enseñar a hacer una pausa reflexiva que permita pensar críticamente el acontecer social, reconstruir vínculos y confrontar la soledad sistémica. Sin embargo queda abierta una pregunta: ¿cómo vivimos nuestra propia soledad?

 

*Estudiante de doctorado del Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav (becario de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, tecnología e Innovación)

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_727

 

- Publicidad -
Artículo anterior

Noticias Recomendadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -