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El alto costo de bajar la inflación es insostenible

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Por: ARTURO HUERTA GONZÁLEZ •

La inflación en la primera quincena de julio de 2026 bajó a 3.1 por ciento, acercándose a su objetivo de 3 por ciento a costa de contraer la economía y aumentar el desempleo y subempleo. En el primer trimestre de 2026, la actividad económica cayó en 0.6 por ciento respecto al trimestre previo. En el mes de mayo de 2026 cayó la economía en 0.3 por ciento respecto al mes de abril.

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Banxico y Hacienda han priorizado la alta tasa de interés, el dólar barato y los recortes presupuestales para bajar la inflación. La alta tasa de interés y la disminución del gasto de Hacienda contraen la actividad económica e incrementan el desempleo y subempleo, lo que disminuye las presiones de demanda y de costos salariales sobre precios. A ello se suma el dólar barato, que reduce el precio de las importaciones que contribuyen a bajar la inflación, a costa de que estas desplacen a la producción nacional e incrementen el desempleo y subempleo. Aumenta el déficit de comercio exterior y los requerimientos de entrada de capitales.

Al mes de junio de 2026, la población económicamente activa ocupada fue de 60 millones 085 mil 814, que fue menor en 319 mil 633 personas respecto al primer semestre de 2025. La tasa de desempleo pasó de 2.8 por ciento en el mes de mayo a 2.9 por ciento en junio de 2026, informó el Inegi.

El 55 por ciento de la población ocupada está en la informalidad, donde no tiene salario asegurado ni prestaciones laborales. La reducción de la inflación descansa en el deterioro del nivel de vida de los desocupados, subempleados y empleos de bajos salarios, que se traduce en menor demanda, que nos conduce a un círculo vicioso de menor crecimiento del mercado interno, de la economía, menor generación de empleo, mayor pobreza. 

Si la inflación bajó en la primera quincena de julio, es por la caída de precios de las frutas y verduras por la temporada de cosecha, así como por el no crecimiento del precio de las gasolinas, debido a los crecientes subsidios otorgados por el gobierno. Ante el alza del precio internacional de las gasolinas, Hacienda continúa con los subsidios a fin de evitar el incremento de la inflación en el país. El Diario Oficial de la Federación anunció que para la semana del 25 al 31 de julio de 2026, la Magna recibirá subsidio de 2.56 pesos por litro. En el caso de la Premium, el subsidio será de 1.70 pesos por litro y para el Diésel será de 5.27 pesos por litro. 

El subsidio a la Magna será de 38.18 por ciento del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), en el caso de la Premium del 30.06 por ciento y de la Diésel del 71.58 por ciento. Ello repercute en las finanzas públicas y, para que ello no incremente el déficit fiscal y el monto de la deuda, se procede a restringir la inversión y el gasto público, lo que contrae la actividad económica y aumenta el desempleo y subempleo. 

El problema del país no es la inflación, sino la falta de crecimiento económico y generación de empleo formal bien remunerado. ¿De qué sirve bajar la inflación si amplios sectores de la población quedan desempleados y subempleados y no cuentan con ingreso para adquirir los bienes necesarios para la reproducción de ellos y de sus familias? Es preferible cierta inflación que genere condiciones de crecimiento económico y alto empleo, que las políticas antiinflacionarias que solo favorecen a los dueños del dinero.

Al no crecer la economía, aflorarán los problemas de oferta, de escasez de productos y baja productividad que presionan sobre precios, como sobre importaciones. La economía no tiene asegurada la entrada de capitales para seguir manteniendo el dólar barato y el financiamiento de las importaciones. Al dejar de venir capitales y al salir estos de la economía, se devaluará el peso y se incrementará el precio de los productos importados, y no tenemos capacidad productiva interna para sustituir importaciones y evitar la inflación y la crisis que ello ocasionará. Esta no será por la devaluación, sino por el rezago productivo interno derivado de la política económica que ha actuado a favor del sector financiero.

La economía nacional no tiene condiciones internas para bajar la inflación, ni para mantener la estabilidad del tipo de cambio. Hemos dependido de la entrada de capitales y de ahí que la política económica se haya dirigido a promover su entrada a costa de descuidar el desarrollo productivo, el crecimiento económico y la generación de empleo. Ello se traduce en graves problemas económicos, de alta deuda, incapacidad de pago, como en mayor marginación de la población que ocasiona serios problemas sociales y de delincuencia, que no se revertirán mientras no cambie la política económica para atender las demandas nacionales. El problema es que ningún partido político, ni la sociedad civil, demandan cambio de rumbo.

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