spot_img

La vitalidad de la vejez…

Más Leídas

- Publicidad -

Por: Educación Dual •

La Gualdra 725 / Novela / Libros

- Publicidad -

Por Aída Chacón-Castellanos

Encontrar protagonistas de más de sesenta años en la narrativa del siglo XXI no es común. No se trata de una regla escrita, pero es cierto que los personajes principales suelen ser jóvenes o adultos. En proporción, escasamente encontramos historias donde la tercera edad se enfrente a peripecias, tenga un desarrollo de personaje o sea siquiera un personaje recurrente en la historia. Lo bueno de todo esto es que la escasez no significa la ausencia total. Por lo que la recomendación de esta semana se centra en una entrañable novela escrita en el 2005 por el cubano Eliseo Alberto y titulada Esther en alguna parte. 

No sé si el marketing de la nostalgia, tan dirigido en estos días a los llamados millennials —que ya tienen más de cuarenta— me haya tocado alguna fibra sensible que me hizo reencontrarme con esta novela y con la idea de que la juventud apenas es un suspiro. Sin embargo, aunque ese suspiro se acabe, la vida continúa y merece la pena seguir siendo vivida. Ésa es la emoción que perdura después de la lectura de esta obra de Eliseo Alberto.

El relato se centra en la vida de Lino Catalá, un anciano viudo, con una historia de trabajo y familia tras de sí, que comienza una amistad con un hombre que es todo lo contrario a él. Ese nuevo amigo, de nombre Arístides Antúnez, fue toda la vida un galán seductor que no tuvo una relación estable nunca, pero que en sus años dorados no podía dejar de pensar en un viejo amor de la pubertad: Esther. 

Estos dos hombres se encuentran unidos no solamente por el recuerdo del amor que no está, sino también por las rutinas cotidianas que les brindan cierta estructura y estabilidad en una etapa de la vida en la que, poco a poco, dejan de tener la ilusión del control absoluto del cuerpo y del transcurrir de la vida. A lo largo de la novela, iremos entendiendo la vida de dos hombres que se han ido reencontrando y descubriendo nuevas formas de sentir el mundo y de tener una nueva ilusión, encontrar a Esther y tener un “final” romántico para Arístides, el eterno enamorado. 

La novela se encuentra situada en La Habana de los años noventa, por lo que narra la forma en la que ambos viejos deben enfrentarse y adaptar su vida a las condiciones un tanto precarias que los rodean. Aunque no se trata del tema principal, diversos elementos propios de la isla en esos años se presentan con un poco de humor, y desde la perspectiva de una generación que no entiende mucho el cambio, que trabajó la vida entera con la idea de un bien común, y que paulatinamente se ven casi ajenos a la realidad que se transforma de manera vertiginosa. 

Otro entrañable detalle de esta historia es que propicia distintas reflexiones sobre el cuidado de los adultos mayores, por ejemplo, aunque Lino y Arístides tienen claro su nuevo proyecto de vida que es buscar a la mujer que vive en la memoria de uno de ellos, Lino debe sortear los cuidados familiares —que muchas veces siente más parecidos a castigos o prohibiciones— para reunirse con su amigo e ir persiguiendo las distintas pistas que van obteniendo para encontrar a Esther. Este planteamiento permite al lector sentir, desde la subjetividad de los entrañables personajes, la complejidad de los sentimientos en la etapa final de la vida. Aunado a esto, también deja claro que la tercera edad no es un momento de la vida en el que solamente se espera el desenlace biológico de la vida, sino una etapa en la que se pueden tener nuevos retos, adaptarse a los cambios del cuerpo, nuevas ilusiones y giros inesperados en la forma de ver y estar en el presente. 

Quizá uno de los momentos más emotivos de la narración es que, a pesar de esta etapa de descubrimientos y planes para el futuro, la muerte es una realidad que se acerca cada día y con la que se debe aprender a convivir cotidianamente. A través de una narrativa nostálgica, vibrante y emotiva, el autor conecta no solamente con un público de la tercera edad, sino con todos aquéllos que tiene claridad en la inevitabilidad del paso del tiempo. 

En 2014 y casi una década después de la publicación de la primera edición de la novela y bajo la dirección de Gerardo Chijona se estrenó en Cuba la adaptación cinematográfica de esta novela. La fuerza de los personajes, las locaciones y las hilarantes escenas de la novela se puede apreciar con casi la misma emoción que en la narración de Eliseo Alberto. Finalmente, la buena noticia para los lectores y cinéfilos es que esta maravillosa película se puede encontrar sin restricciones en YT y que la novela cuenta con varias ediciones posteriores. 

 

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_725


- Publicidad -

Noticias Recomendadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -