Los audios atribuidos a la gobernadora de Baja California, Marina del Pilar Ávila Olmeda, no revelan la entrega de información confidencial ni contienen elementos que justifiquen, por ahora, el inicio de una investigación, declararon ayer la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y el titular de la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC), Omar García Harfuch.
En la conferencia matutina en Palacio Nacional, García Harfuch señaló que, en las grabaciones, en las que Ávila Olmeda habría expresado disposición a colaborar con sus interlocutores no identificados, pero señalados como supuestos funcionarios estadunidenses, “no se infiere que se vaya a dar información confidencial”. Explicó que en las mesas estatales de seguridad participan autoridades de los distintos órdenes de gobierno, donde principalmente se revisa la incidencia delictiva.
“No hay una información como tal que tenga un grado de sensibilidad que nos preocupe que fuera compartida con alguna autoridad, si es que fuera el caso (…), porque todavía no se sabe exactamente qué autoridad era la persona con la que estaba hablando”, indicó.
El titular de la SSPC añadió que conversó con la gobernadora, quien le ofreció la misma explicación que posteriormente difundió en un comunicado. Subrayó que una indagatoria sólo procedería si existieran indicios de un delito.
“Se abriría una investigación si hubiera un delito, pero en el audio, sinceramente, no se infiere ningún tipo de delito”, sostuvo.
Sheinbaum recordó que Ávila Olmeda ya explicó el contenido de la llamada y señaló que ni siquiera está identificado el interlocutor.
La mandataria descartó, además, que el caso sea comparable con la investigación en Chihuahua por la presunta participación de agentes de la Agencia Central de Inteligencia en operativos, al señalar que en aquel asunto sí existen indicios de una posible violación a la Ley de Seguridad Nacional. También cuestionó el origen de la filtración de las grabaciones y planteó que vale la pena indagar quién las difundió.



