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Abandono de la enseñanza pública en Zacatecas al surgir como estado.

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Por: LEONEL CONTRERAS BETANCOURT •

En sus primeros años, Zacatecas como estado de la también naciente Primera República Federal observaba una situación de abandono en el ramo de la enseñanza, sobre todo en la instrucción pública. Aparte de la capital, solo se tiene constancia de la existencia de escuelas públicas de primeras letras en las ciudades de Sombrerete, Aguascalientes, Pinos y, en algunas otras poblaciones por lo general cabeceras de partido o con la categoría de municipios. Escuelas particulares sostenidas por los padres de familia abundaban en todos lugares, sobre todo en las ciudades, reales mineros, pueblos y villas. En el mayor de los casos, se enseñaba a leer y a escribir gracias al interés que mostraban algunos padres en la instrucción de sus hijos. Los mentores pagaban por la enseñanza de sus vástagos a “personas comúnmente incompetentes”. Pero no faltaban aquellos lugares en donde los vecinos rechazaban la enseñanza por considerarla como “cosa inútil y perjudicial”, (Amado, Elías, Bosquejo histórico de Zacatecas, 1982, p.328). Aunque era la necesidad de manos para el trabajo y el sostenimiento de la familia lo que determinaba que en lugar de enviar a sus hijos a la escuela prefirieran cargar con ellos a las labores del campo o ponerlos a trabajar desde muy pequeños. La alienación producto de la ignorancia y la necesidad económica contribuyeron a mantener en ese estado de atraso a la instrucción pública.      

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Otro factor de no poca importancia para que amplias capas de población siguieran sumidas en la ignorancia fue el papel que asumió la Iglesia en la defensa de sus intereses. Elías Amador refiere cómo en el mismo año de 1825, el jefe político de Aguascalientes informó al Gobernador García Rojas, que en una de sus misas el P. Fray Mariano López Pimentel, en el templo de San Diego, dirigió a los feligreses un sermón en un tono “ultrajante y subversivo contra el gobierno federal”, causando inquietud entre los lugareños, (Ibid. p. 333). La labor de la Iglesia chocaba con la del gobierno y las elites dirigentes preocupados por sembrar las luces mediante la propagación de conocimientos útiles y libros instructivos. Los curas, por el contrario, con sermones como el del Padre López Pimentel se mostraban en contra de la ilustración de la población. Durante el primer gobierno constitucional se hizo presente en Zacatecas el conflicto Iglesia-Estado debido a actitudes como la antes descrita y a que en algunas parroquias los curas encargados de las mismas se excedían en el cobro excesivo de algunos de los servicios que prestaban. 

García Rojas no concluyó con su mandato para el que había sido electo. Cuando le restaba un año para completar su gestión, renunció. Llegaría por aclamación, propuesto y electo por los ayuntamientos de los partidos para ocupar el cargo de gobernador, Francisco García Salinas. Es con este personaje con el que el proyecto liberal ilustrado rinde los mejores resultados. En 1831, fue votada y publicada la Ley General de Enseñanza Pública para el Estado de Zacatecas (LGEP). Por fin, al menos en el estatuto jurídico se hacían realidad los postulados de Cádiz, el Proyecto del Reglamento de 1814 cobrara concreción. La instrucción pública universal, obligatoria, uniforme y hasta gratuita se hicieron presentes en un importante número de escuelas que se establecieron con no pocas dificultades y en las que se buscó en la medida de lo posible sujetarse a lo que fijaba la ley. La instrucción de la primera enseñanza corrió a cargo de los ayuntamientos. 

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