Aunque el Gobierno de Zacatecas ha reforzado en los últimos días el llamado a respetar las rampas, cajones de estacionamiento y demás espacios destinados a personas con discapacidad, especialistas y usuarios consideran que el principal problema sigue siendo la falta de una infraestructura verdaderamente accesible, pues aseguran que, a más de un año de la puesta en marcha de programas oficiales para mejorar la inclusión, los cambios continúan sin ser perceptibles en gran parte de la entidad.
Para el ejercicio 2025, el Instituto para la Atención e Inclusión de las Personas con Discapacidad implementó el programa «Apoyo para adecuación y construcción de espacios accesibles para personas con discapacidad», enfocado en intervenir escuelas, viviendas y espacios públicos municipales.
De acuerdo con información proporcionada por la titular del instituto, la ingeniera Miriam García Zamora, se establecieron tres modalidades de apoyo.
La primera estuvo dirigida a instituciones educativas públicas de los tres niveles para la adecuación o construcción de rampas, ampliación de banquetas y puertas, instalación de pasamanos y otras obras que facilitaran el libre desplazamiento. En este rubro fueron beneficiadas 23 instituciones educativas, con una inversión de 900 mil pesos y apoyos de entre mil y 40 mil pesos por plantel.
Asimismo, el programa contempló apoyos directos para personas con discapacidad que requerían adaptar sus viviendas mediante la construcción de rampas, ampliación de puertas, adecuación de baños o instalación de pasamanos. En este apartado se beneficiaron 20 personas con una inversión total de 600 mil pesos.
Una tercera modalidad estuvo orientada a los municipios para la adecuación de espacios públicos, incluyendo rampas, ampliación de banquetas, adaptación de baños públicos y creación de rutas accesibles. En este caso únicamente cuatro ayuntamientos recibieron recursos, con una inversión global de 400 mil pesos.
La propia dependencia reconoce que uno de los principales desafíos consiste en que la accesibilidad sea considerada desde el diseño inicial de toda obra pública bajo el principio de diseño universal, además de garantizar presupuesto suficiente para adaptar la infraestructura existente y armonizar la normatividad para que la accesibilidad sea un requisito obligatorio en cualquier proyecto de construcción.
Sin embargo, para el productor de medios audiovisuales y defensor Emilio Reynoso, la realidad cotidiana dista de los objetivos planteados por las autoridades. Aunque a partir del presente año dejó de habitar en el Estado dijo que sí reconoce las dificultades en el tema.
Al ser consultado sobre las condiciones de accesibilidad para personas con discapacidad motriz en Zacatecas, calificó la situación como «deficiente».
Afirmó que no observa cambios estructurales visibles. «No hay cambio estructural visible», resumió.
Incluso señaló que no identifica edificios públicos que puedan destacarse por avances significativos en materia de accesibilidad.
Por el contrario, indicó que el Centro Histórico de Zacatecas y las zonas aledañas continúan siendo algunos de los lugares que representan mayores obstáculos para el desplazamiento seguro y autónomo de las personas con discapacidad motriz.
En cuanto a la infraestructura existente, Reynoso reconoció que sí existen rampas, cajones de estacionamiento y algunas adecuaciones; sin embargo, aseguró que muchas fueron construidas sin una planeación adecuada. «Existen, pero sin planeación lógica y correcta», expresó.
Añadió que, aunque los proyectos suelen contemplar criterios de accesibilidad en el papel, la principal deficiencia radica en su implementación. «Hace falta la aplicación correcta», puntualizó.
El activista también consideró que las barreras no son únicamente físicas. «La falta de educación y empatía son factores discapacitantes y deben ser atendidos de manera integral», sostuvo.
Asimismo, dijo desconocer si actualmente existe un consejo estatal que asesore y acompañe técnicamente los proyectos relacionados con discapacidad. Señaló que existe un Cabildo Inclusivo en el Ayuntamiento de Zacatecas, aunque afirmó no haber observado sesiones públicas o un trabajo coordinado que permita conocer resultados concretos.
Desde su perspectiva, las acciones gubernamentales han respondido más a las problemáticas una vez que éstas se presentan que a una verdadera estrategia preventiva. «Es un gobierno reactivo y no proactivo», afirmó.
Por ello, consideró urgente avanzar hacia políticas públicas verdaderamente inclusivas que garanticen accesibilidad desde la planeación de las obras y no únicamente mediante adecuaciones posteriores.
La percepción de Reynoso coincide con la experiencia cotidiana de muchas personas usuarias de silla de ruedas. María Hernández, habitante de la capital zacatecana y quien utiliza este apoyo para desplazarse, relata que salir al Centro Histórico implica planear cuidadosamente cada recorrido.
«Hay rampas donde simplemente no puedo subir porque son muy inclinadas o terminan frente a un poste. En otros lugares los cajones para personas con discapacidad están ocupados o las banquetas tienen escalones que me obligan a bajar a la calle. Más que ayuda, muchas veces siento que las adecuaciones fueron hechas sólo para cumplir con un requisito», comentó.
Mientras el Gobierno del Estado insiste en la importancia de respetar los espacios destinados a personas con discapacidad, las voces de usuarios y defensores coinciden en que el reto va mucho más allá del uso correcto de rampas o cajones de estacionamiento. Consideran que la verdadera inclusión requiere infraestructura planeada con criterios técnicos, supervisión permanente, presupuesto suficiente y una cultura de respeto que permita garantizar el derecho de todas las personas a desplazarse de manera segura, autónoma y en igualdad de condiciones.



