spot_img

Medicina, sociedad y socialismo

Más Leídas

- Publicidad -

Por: ÁNGEL CHÁVEZ MANCILLA •

La profesión médica exige una comprensión integral de las condiciones sociales en las que viven los pacientes, por lo que el ejercicio de la medicina ha estado históricamente ligado al compromiso con la transformación de la realidad. En México, durante la guerra fría, numerosos médicos encontraron un espacio para ese compromiso en el movimiento internacional por la paz impulsado por el Consejo Mundial de la Paz (CMP), que se oponía a una nueva guerra mundial y denunciaba la amenaza del imperialismo sobre la supervivencia de la humanidad.

- Publicidad -

Entre los médicos mexicanos más activos en este movimiento destacó el doctor Carlos Noble, militante del Partido Comunista Mexicano, quien llegó a dirigir el Hospital de Neumología y Cirugía de Tórax y fungió como secretario del Consejo Nacional de Partidarios por la Paz (CNPP). Sin embargo, la figura más representativa fue el neumólogo Ismael Cosío Villegas, vicepresidente del CNPP y representante de México en diversos encuentros internacionales organizados por el CMP.

Convencido de que la medicina debía reflexionar sobre su función social, Cosío Villegas promovió el ciclo de conferencias La medicina en la guerra y en la paz, realizado entre junio y julio de 1952. En él participaron destacados especialistas mexicanos que abordaron las implicaciones éticas, científicas y sociales de la medicina en un contexto marcado por la amenaza bélica.

La conferencia inaugural estuvo a cargo de Mario Salazar Mallén, fundador del Servicio de Alergia del Hospital General de México y miembro de la Academia Nacional de Medicina, quien habló sobre los fines de la medicina en tiempos de guerra y de paz. Posteriormente, Daniel Nieto Roaro, profesor del Instituto Politécnico Nacional y de la Universidad Nacional Autónoma de México, analizó el papel de la bacteriología, un tema de especial actualidad debido a las denuncias sobre el uso de armas bacteriológicas por parte de Estados Unidos durante la guerra de Corea.

También participó Enrique Cabrera, investigador del Instituto Nacional de Cardiología y futuro colaborador de la Revolución Cubana, con la conferencia Los pretendidos beneficios de la guerra; Luis Méndez H., quien examinó la relación entre los conflictos armados y las enfermedades cardiovasculares; y Guillermo Montaño, médico formado en Estados Unidos, Alemania y Suecia, cuya exposición versó sobre el empleo pacífico de la energía atómica en la biología y la medicina.

El ciclo concluyó con la intervención de Ignacio Millán Maldonado, ex presidente de la Comisión Internacional de Lucha contra el Cáncer. Más allá de su especialidad, Millán reflexionó sobre la responsabilidad ética de los médicos, condenó el uso del conocimiento científico con fines bélicos y defendió el ejercicio de la medicina al servicio de la humanidad y de la paz.

Las conferencias fueron reunidas posteriormente en el volumen La medicina en la guerra y en la paz, publicado por el CNPP.

Estas actividades formaban parte del trabajo desarrollado en México por el Consejo Mundial de la Paz, organización de orientación prosoviética presidida por el físico francés y militante comunista Frédéric Joliot-Curi. En torno al CMP también participaron otras figuras comunistas como los pintores mexicanos Frida Kahlo, Diego Rivera, David Alfaro Siqueiros y los escritores Pablo Neruda, de Chile y Jorge Amado, de Brasil. Incluso Ismael Cosío Villegas viajó en 1952 a China y a la Unión Soviética, donde observó de primera mano el desarrollo de sus sistemas sanitarios y en su testimonio de viaje (https://n9.cl/f2ja5) destacó particularmente el énfasis en la medicina preventiva, el esfuerzo por garantizar una atención médica gratuita y de cobertura universal, y la existencia de investigaciones de punta.

Es decir, a comienzos de la década de 1950, una parte del gremio médico mexicano veía en la experiencia de construcción socialista un referente para la construcción de sistemas de seguridad social y para el impulso de diversas ramas de la investigación médica. Por ejemplo, Alfonso Pruneda tomó como referencia el sistema sanitario soviético para estructurar la asignatura de Medicina Social e Higiene del Trabajo que fundó en la Facultad de Medicina de la UNAM, mientras estudiantes de medicina fundaron la Sociedad Estudiantil, Iván Pávlov con el propósito de estudiar los avances científicos de la Unión Soviética. Esta tradición ayuda a comprender la estrecha relación que posteriormente se consolidó entre el desarrollo de la medicina y el proyecto de la revolución socialista en Cuba, tanto en la atención universal como en la investigación biomédica de vanguardia.

La reflexión de los médicos mexicanos sobre la dimensión social de la medicina no se limitó a las discusiones y acciones impulsadas por el CMP, sino que también se extendió a un examen crítico del sistema de salud vigente en México. A pesar de la creación del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en 1943, amplios sectores de la población continuaban excluidos del acceso a los servicios médicos. En este contexto resulta significativa la coincidencia de que, en 1952, año en que Ismael Cosío Villegas organizó los ciclos de conferencias La medicina en la guerra y en la paz y las dedicadas a analizar la situación de la salud y la educación de la infancia mexicana en el escenario internacional de la guerra fría (https://n9.cl/quip9), se estrenara también, en noviembre, la película El rebozo de Soledad, dirigida por Roberto Gavaldón y basada en la novela de Xavier López Ferrer. Esta cinta retrata la experiencia de un médico urbano destinado a una comunidad rural marcada por la pobreza, la falta de infraestructura sanitaria y el abandono gubernamental. Su protagonista, el doctor Alberto Robles, enfrenta el dilema de permanecer al servicio de una población campesina necesitada o incorporarse a una prestigiosa institución médica dedicada a atender a las familias más acomodadas del país.

Tanto las conferencias promovidas por el CNPP como esta película expresaban una preocupación compartida: la responsabilidad social del médico. La crítica a la mercantilización de la salud, la denuncia de las desigualdades en el acceso a la atención médica y la condena del uso de la ciencia para la guerra formaban parte de una misma concepción ética del ejercicio profesional. Para los médicos aquí referidos, la defensa de la paz y el acceso universal a la salud constituían aspectos inseparables de su compromiso con la humanidad, y tenían por referente la construcción del socialismo.

* Historiador de la ENAH

- Publicidad -

Noticias Recomendadas

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Últimas Noticias

- Publicidad -
- Publicidad -