La Habana., Comandante, lugarteniente de Ernesto Che Guevara, fundador de los servicios de inteligencia de Cuba y una de las últimas figuras destacadas de la revolución de ese país, el viceprimer ministro Ramiro Valdés murió a los 94 años, anunció ayer el presidente Miguel Díaz-Canel.
Valdés –nacido el 28 de abril de 1932 en Artemisa, a las afueras de La Habana– integraba la denominada vieja guardia de la revolución en el país y fue una de las figuras claves en los gobiernos del fallecido Fidel Castro y su hermano Raúl hace más de seis décadas.
“La partida física del comandante de la revolución Ramiro Valdés Menéndez duele profundamente como la de un padre”, escribió Díaz-Canel en la red social X.
Valdés era viceprimer ministro y estaba enfocado en los trabajos de los sectores de la energía, el níquel, la electrónica y la construcción, entre otros.
Larga trayectoria desde el cuartel Moncada
Además de los altos cargos que desempeñó después de que los rebeldes de Castro llegaron al poder en 1959, Valdés también ostentó los títulos honorarios de “héroe de la república”, al igual que el de “comandante de la revolución”, y formó parte del buró político del gobernante Partido Comunista de Cuba.
Valdés tenía apenas 21 años cuando luchó junto con Fidel Castro en el asalto al cuartel Moncada que desencadenó el levantamiento de 1953 contra el gobierno de Fulgencio Batista, respaldado por Washington.
Exiliado con Castro en México, fue uno de los 82 hombres que navegaron en el buque Granma a Cuba en 1956 para reiniciar la insurrección y uno de los 12 que sobrevivieron.
Entre ellos estaban Fidel Castro, quien murió en 2016, su hermano menor y luego presidente, Raúl Castro, así como Ernesto Che Guevara, el revolucionario argentino que fue asesinado en Bolivia en 1967, cuando intentaba iniciar una insurrección.
Valdés se unió a los hermanos Castro en las montañas de la Sierra Maestra, en el este de Cuba, sirviendo de subcomandante de Guevara. Luchó a su lado en la decisiva batalla de Santa Clara en los últimos días antes de que Batista huyera del país el 1º de enero de 1959.
Luego encabezó la Dirección de la Seguridad del Estado del Ministerio del Interior, creada después de que Fidel Castro tomó el poder.
Valdés compartió algo del carisma de Castro y Guevara y, como ellos, usó el uniforme verde oliva. Conservó hasta el final de su vida la barba de chivo al estilo León Trotsky, que usó desde sus primeros días en la revolución y, como buen aficionado al ejercicio y a la buena figura, mantuvo un programa para verse bien hasta bien entrados los 80 años.
Además del cargo de ministro del Interior, también fue viceministro de Defensa, ministro de Información y Comunicaciones y vicepresidente. En 1986, tras una discusión cuando era ministro del Interior, se alejó del poder por 17 años.
En 2022, Valdés, todavía involucrado activamente con los detalles de la escasez regular de electricidad en la isla, apareció con atuendo militar junto con Díaz-Canel alentando a los cubanos a apagar las luces, reducir la demanda y mantener su fervor revolucionario.
Valdés siempre se mantuvo fiel a la revolución, a sus líderes y al sistema de partido único, incluso durante los periodos más difíciles del país.
“No podemos olvidar que llegamos aquí gracias a la unidad del pueblo y su confianza en la revolución”, afirmó en la celebración del 61 aniversario del Moncada en 2014. “Debemos preservar esta unidad por encima de todas las cosas porque somos conscientes de que esta lucha no ha terminado”.



