En 1935 y 1936, México tuvo una diarquía (una forma de gobierno en la que el poder supremo es ejercido de manera simultánea por dos líderes) con Plutarco Elías Calles y Lázaro Cárdenas, hasta que el primero fue desplazado paulatinamente; 90 años después la historia se repite con Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo, y solo el tiempo dirá si surge un distanciamiento entre ambos.
Así lo afirmó Javier Garciadiego Dantan, presidente de la Academia Mexicana de la Historia, quien impartió en Zacatecas la conferencia “Un auténtico parteaguas histórico: la confrontación de los modelos callista y cardenista (1935-1936) en el marco de la Cátedra Plutarco Elías Calles.
Según expuso, el quiebre definitivo entre Lázaro Cárdenas y el «Jefe Máximo» Plutarco Elías Calles en 1936 no solo transformó la estructura del poder en México, sino que marcó el nacimiento del presidencialismo moderno y el fin de la diarquía que amenazaba la estabilidad nacional.
A través de la movilización social y la posterior expulsión de Calles del país, comentó que Cárdenas logró centralizar el mando político, demostrando una visión que trascendió la simple disputa por el poder político.
Aunque el modelo político cardenista no fue retomado en sexenios subsecuentes, refirió que en la épica reciente sus ideas han sido retomadas por el Partido de la Revolución Democrática y más recientemente por Andrés Manuel López Obrador y Claudia Sheinbaum Pardo en algunos aspectos, de manera que “sorprende que después de 90 años de ese tema, México vuelva a tener una especie de diarquía y el tiempo dirá si hay algún distanciamiento”.
Garciadiego Dantan afirmó entonces que la consolidación del Estado mexicano moderno no puede entenderse sin la profunda transformación política ocurrida durante el sexenio del Lázaro Cárdenas, cuyo punto culminante fue la ruptura definitiva con Plutarco Elías Calles: “imagínense lo que es al jefe máximo que su cachorro, un hombre formado por él, lo destruyera. No solamente fue desplazado del poder, también destruyó el aparato, el equipo político callista, y pidió la expulsión del país».
Según relató, al subordinar los poderes regionales, el Congreso y las fuerzas militares bajo el mando directo del Ejecutivo, Cárdenas erradicó la diarquía que frenaba el desarrollo del país, sentando los fundamentos de un presidencialismo robusto y de un sistema corporativo que definió el rumbo nacional por las siguientes décadas.
Así, detalló que la remoción de Calles alteró las dinámicas internas del poder y, en un escenario caracterizado por la ausencia de una oposición partidista formal, las verdaderas disputas ideológicas ocurrían al interior del propio aparato gubernamental.
También expuso que, para legitimar y asegurar el respaldo del Estado, el gobierno cardenista recurrió a una alianza estratégica con las masas populares a través de concesiones sociales significativas. Este pacto dio origen al corporativismo mexicano, un modelo mediante el cual los sectores obreros y campesinos se organizaron bajo la tutela del Ejecutivo a cambio de derechos laborales y reparto agrario.
Garciadiego Dantan indicó que, a pesar del éxito inicial del proyecto de reformas, la viabilidad del modelo cardenista enfrentó contradicciones hacia el final del sexenio y la llegada de la Segunda Guerra Mundial en 1939 y las presiones internas obligaron a actuar con visión de Estado al momento de definir su sucesión en 1940.



