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Infalibles

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Por: SOCORRO MARTÍNEZ ORTIZ •

El término (del latín infallibiles) es un adjetivo que describe a personas, cosas o métodos que son incapaces de equivocarse, fallar o inducir a error. Se utiliza para destacar que algo es totalmente seguro, preciso y digno de absoluta confianza. Hablar de persona infalible significa alguien con una exactitud perfecta en sus juicios o memoria. Ese adjetivo es sinónimo de: seguro; que no puede fallar; que es cierto; inequívoco; indefectible; verdadero; indubitable e impecable. Es antónimo de falible, imperfecto, equívoco, incierto, que puede engañarse o engañar.
Se considera importante tomar en cuenta esos conceptos, porque realmente existen personas que se consideran así, INFALIBLES.
También otros:
Hay, por ejemplo, gobernantes, sean president(@)s que se sienten infalibles. Ellos suelen presentar el Síndrome de Hubris, que se trata de una alteración psicológica derivada del poder prolongado. Manifiestan un orgullo desmedido; desprecio por los consejos ajenos y la creencia absoluta de que sus decisiones están por encima de la crítica, la moral común y el error.

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Este perfil se manifiesta en la política a través de las siguientes conductas del mandatari(@):
Síndrome de Hubris, (enfermedad de poder): es un trastorno adquirido del comportamiento en el que la persona, al gozar del poder sin restricciones, comienza a distorsionar la realidad y sobrestimar sus capacidades. Los rasgos principales: una confianza exagerada en sí mismo; incapacidad para aceptar errores; imprudencia en la toma de decisiones y desconexión con las necesidades reales de la población.
Liderazgo mesiánico: se da cuando el gobernant(@) se percibe a sí mism(@), como el salvador(@) únic(@), destinad(@) a sacar a su pueblo de una crisis. Los rasgos principales son: tono de superioridad moral; uso de la polarización (dividir a la sociedad entre “buenos” y “malos” o, “pueblo” contra “élites”) y una necesidad constante de autoglorificación. 
 
Rasgos narcisistas: no todos los casos alcanzan un trastorno narcisista de la personalidad, pero la mayoría de est(@)s líderes exhiben características claras como la falta de empatía, la exigencia de admiración constante y la intolerancia a la crítica. Principales características: se rodean únicamente de personas leales o incondicionales; ven al Estado como una extensión de sí mism(@)s y descalifican agresivamente a quien se atreva a cuestionarlos.
Los gobernantes infalibles se autodenominan IZQUIERDISTAS. No solamente ell(@)s, sino tod(@)s quienes forman parte del gobierno, así como su partido al que pertenecen; militantes y simpatizantes, son de IZQUIERDA, NO SON DE DERECHA. DICEN.
Sin embargo, existe una gran incongruencia. Según la escritora, ensayista y biógrafa Mary Shelley, nacida en Londres, Inglaterra (1797-1851), ya en el siglo XIX señalaba que: PARA SER DE IZQUIERDAS HAY QUE PENSAR Y LEER MUCHO. PARA SER DE DERECHAS, BASTA CON ESTAR ORGULLOSO DE SU PROPIA IGNORANCIA. La escritora es mundialmente famosa porque escribió “Frankenstein o el moderno Prometeo” (1818), una obra maestra que inauguró el género de la ciencia ficción moderna, cuando solo tenía 20 años de edad. 
 
Breve comentario sobre el origen de la “izquierda” y la “derecha”:
Históricamente, en el reinado de Luis XVI de Francia en el año de 1789, se presenta una horrible crisis económica, los empresarios, artesanos y mercaderes, a quienes ya no les alcanzaba ni para comer, pagaban impuestos, mientras que los aristócratas no lo hacían a pesar de sus riquezas. Los filósofos y activistas de la época exigieron entonces una asamblea nacional para modificar el sistema gubernamental que se perpetuaba y que otorgaba la posición de monarca, bajo la idea de un derecho divino. 
 
En esa asamblea, se llevó a cabo una dinámica muy especial: el rey se sentó en medio. Quienes lo apoyaban se sentaron a su derecha y quienes se oponían a él, se sentaron a su izquierda. El asunto desembocó en la Revolución Francesa, que fue el parteaguas en el ámbito social y tuvo repercusiones alrededor del mundo. Por eso la idea de clasificar las inclinaciones políticas en “izquierda” y en “derecha”, brincó a otros países europeos y de ahí a América Latina y otras partes del mundo. Algunos rasgos de la “derecha” son: permanencia del orden; sus valores son: la jerarquía, el deber, la tradición, el libre mercado y el nacionalismo. Libertad de comercio y derechos individuales. Aspiran al pasado; las cosas como son ahora deben conservarse, porque son el fruto de lo que ocurrió antes, son autoritarios. La “izquierda”: transformación de las estructuras sociales. Valores son: igualdad, la rebeldía, el cuestionamiento, la regulación económica y el internacionalismo. Tiene aspiración hacia el futuro. Lo importante es no cómo somos, sino cómo podemos ser.
Los gobernantes considerados infalibles son enemigos de la crítica y la autocrítica. Todos lo saben. No dan solución a problemas que aquejan a la población. Evitan exponerse públicamente, en actos o ceremonias, debido a reclamos directos por parte de la ciudadanía. No atienden personalmente a grupos colectivos que acuden en demanda de una urgente y justa atención.
Finalmente, las personas de izquierda no lo andan pregonando. Los verdaderos izquierdistas son congruentes con sus ideales. Estos les impiden ser autoritarios y actuar públicamente como payasos. Por eso el izquierdista refleja sus ideales en la congruencia con su conducta pública. Nunca será izquierdista quien lo dice solamente.

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