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Impactos del Exceso de Tareas Escolares en Niñas, Niños y Adolescentes

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Por: ÁLVARO GARCÍA HERNÁNDEZ •

Niñas, niños y adolescentes tienen derecho
al descanso, al esparcimiento, al juego y a las actividades
recreativas propias de su edad,
así como a participar libremente en actividades
culturales, deportivas y artísticas,
como factores primordiales de su
desarrollo y crecimiento.

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Quienes ejerzan la patria potestad, tutela o guarda
y custodia de niñas, niños y adolescentes
deberán respetar el ejercicio de estos derechos y,
por lo tanto, no podrán imponerles regímenes de vida,
estudio, trabajo o reglas de disciplina
desproporcionadas a su edad, desarrollo evolutivo,
cognoscitivo y madurez, que impliquen la
renuncia o el menoscabo de los mismos.

-Artículo 60. Ley General de los Derechos de
Niñas, Niños y Adolescentes

Definitivamente en todos los aspectos de nuestra vida debe existir armonía y, todo exceso, provocará necesariamente un determinado perjuicio, así las cosas, las niñas, niños y adolescentes que transitan  por los distintos niveles educativos, cumplen con labores  académicas en las aulas, traducidas en seis horas de estudio o más y, por la tarde, tienen que sortear otras actividades extracurriculares necesarias para su formación personal o, incluso, para comodidad de sus padres; ya de paso y generalmente por las tardes, tienen que elaborar un cúmulo de tareas, proyectos o trabajos, muchas veces exhaustivos en dónde el tiempo invertido para realizarlos, les lleva otras dos o tres horas más, llevándolos al agobio, al estrés, a dormir mal y a generar una baja producción académica al día siguiente. En suma, son al día ocho o nueve horas dedicadas al ámbito escolar por lo que estoy totalmente convencido de que está vida de excesos académicos y complementarios, violan los Derechos Humanos Fundamentales de la niñez y la adolescencia, relacionados con el descanso y el sano esparcimiento en los términos señalados en el epígrafe. Así pues, hemos diseñado desde una visión adulto-céntrica, un esquema de agotamiento innecesario en el que la opinión de la niñez no es tomada en cuenta. Al respecto, Emma Martín de la agrupación Akrasia Salud, señala que cuándo los niños tienen un exceso de tareas escolares, pueden experimentar dificultades para conciliar el sueño. El estrés y la presión de cumplir con todas las responsabilidades pueden generar ansiedad y preocupación, lo que dificulta el relax necesario para dormir. Además, el tiempo dedicado a los deberes puede restar horas de sueño, lo que lleva a una falta de descanso adecuado. También pueden experimentar problemas de comportamiento, dificultades para concentrarse, hipertensión, obesidad, dolores de cabeza y depresión. Además, el sistema inmunitario se ve afectado, lo que puede aumentar la vulnerabilidad a enfermedades y afectar su salud física en general.  De igual forma, la UNICEF contempla que el 20% de los adolescentes en distintos niveles educativos han experimentado ansiedad y estrés debido a la sobrecarga de deberes, lo que también genera agotamiento físico y mental. Este agobio y estrés, irradia de igual manera con la madre o el padre de familia que participan en apoyo a la realización de las actividades escolares, entonces, la afectación es de carácter familiar pues se perjudica su calidad de vida. En este contexto, considero importante garantizar los derechos humanos fundamentales de la niñez y la adolescencia por lo que las maestras, los maestros, directivos y, madres y padres de familia deben interponer el interés superior de las niñas y los niños e incidir, tal vez como sociedad de padres de familia o vocales de grupo, para que las tareas no violenten el derecho de las niñas y niños a jugar, a descansar, a disfrutar a su familia, a sus mascotas, a los abuelos y, a ser niñas y niños felices. Es importante quitar estigmas y no catalogar a una determinada institución educativa como buena o mala, dependiendo de la enorme cantidad de trabajos, proyectos o tareas escolares y, en nuestra calidad de padres y madres de familia, no saturemos de actividades a nuestros hijos e hijas cómo si fueran adultos pequeños; dejemos que nuestros niños sean felices, que disfruten su infancia, que jueguen y gocen de la vida, no sabemos si en su próxima etapa de adultos, su lucha por salir adelante, los obligue a jornadas excesivas de trabajo con tal de tener un patrimonio y sacar adelante a su propia familia. Hoy tenemos la gran oportunidad de formar mujeres y hombres exitosos y felices.

Dr. Álvaro García Hernández

Director general de la Asociación Nacional 

de Procuradoras, Procuradores, 

ex Procuradoras y ex Procuradores de 

Protección de Niñas, Niños y Adolescentes

 HYPERLINK «mailto:[email protected]» [email protected]

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