El pasado jueves 7 de mayo el Secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, acompañado del Consejo Nacional de Autoridades educativas (CONAEDU), poco después del mediodía dio a conocer un “acuerdo” que causó un arcoíris de sentimientos y emociones en la población mexicana, el cual consiste en hacer, de súbito, modificaciones al calendario escolar, las cuales estriban principalmente en adelantar el cierre del ciclo escolar. Originalmente la fecha de clausura estaba programada para el 15 de julio y, por las “intensas olas de calor” que vendrán justo en esos días, aunado el Mundial de Futbol que, por obra del destino, también se inaugurará por esas fechas, se anunció que el cierre será el 5 de junio, es decir, casi 6 semanas antes de lo inicialmente previsto.
Da la casualidad de que desde hace meses la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) ha estado planteando que, si no se atiende su demanda central, que es la abrogación de la Ley del ISSSTE, aprovechará las cámaras televisivas que habrá de todo el mundo en México para denunciar que el Gobierno Federal tiene una promesa incumplida con las y los cotizantes del ISSSTE, la cual consiste en abrogar la Ley en materia de pensiones que data de 2007.
Con este sencillo contexto podemos fácilmente inferir, sin temor a realizar un juicio equivocado, que lo que está detrás de la muy desafortunada y polémica decisión del ex dirigente del partido hegemónico en México, es el desactivar lo que se prevé será una de las movilizaciones pacíficas más intensas y contundentes de la historia. La organización y la efervescencia magisterial y popular que se comienzan a observar han puesto en jaque al gobierno, a tal grado que se encuentra al borde de la histeria. Es sabido que bajo esos efectos nunca conviene tomar decisiones importantes. Hoy lo observamos con claridad en los responsables de ¡conducir la educación en México!
Es evidente que también están bajo la presión de los dueños del capital, de los organizadores y de los inversionistas que les instigan a apagar todo acto que empañe su evento y que, de no hacerlo, se vean afectados sus jugosos negocios, pero el lucro de unos pocos no puede estar por encima del bienestar de millones. Es tiempo de que cambien esa perspectiva.
Bastaron unos minutos para que las reacciones no se hicieran esperar y se manifestaran en las redes sociales. En ellas hubo evidencia de enojo, indignación, decepción, preocupación, incredulidad, quizá emoción y alegría en algunos maestros cansados por lo avanzado del ciclo escolar, etc. Además de distintos sectores sociales, también investigadores, especialistas educativos y diversas instituciones expresaron su opinión y expusieron sus posturas de rechazo a la suspensión de las clases en la enorme mayoría de los casos.
La noticia corrió como reguero de pólvora, levantando una ola de indignación, a tal grado que el viernes 8 de mayo, apenas unas horas después de estas desafortunadaS declaraciones, la Presidenta tuvo que corregirle la plana al Secretario de Estado en su conferencia matutina, al señalar que el adelanto del cierre del ciclo escolar 2025-2026 al 5 de junio es solo una propuesta bajo análisis y no una decisión definitiva.
Ante ese fallido intento de sabotear la inminente Huelga Nacional a la que está convocando la CNTE, compartiré un consejo al Gobierno Federal: La manera más conveniente para desactivar una manifestación social es escuchando con atención sus demandas y buscando alternativas de solución. No basta con voluntad de diálogo, se requiere voluntad para resolver las problemáticas que deterioran el buen vivir de la población. En el caso concreto de las y los trabajadores de la educación aglutinados en la CNTE, desde hace varios años, incluso desde el gobierno de Andrés Manuel López Obrador, ha planteado la exigencia de la abrogación de la injusta, y hasta cruel, Ley del ISSSTE vigente. Como respuesta solo se han tenido promesas sin cumplir. Desde entonces a la fecha ya se tuvo suficiente tiempo, no solo para diseñar una iniciativa de ley, sino para haber resuelto la incertidumbre en la que hoy se encuentran millones de trabajadores y sus respectivas familias.
Así pues, si su preocupación es que el Mundial de futbol se desarrolle sin contratiempos y conjurar la protesta magisterial y popular, es momento de que la Presidenta se reúna con la Comisión Nacional Única de Negociación (CNUN) y presente una ruta para la construcción de un régimen de pensiones digno para los trabajadores cotizantes al ISSSTE. De hacerlo se podrá concluir el ciclo escolar de acuerdo al calendario escolar y desarrollar sin sobresaltos el Mundial de futbol, entre otros muchos beneficios para la población en general.
Así pues, el balón está en la cancha de la Presidenta, de ella depende que ruede.
*Secretario General del Comité Ejecutivo de la Sección XXXIV SNTE-CNTE



