Si ponemos un auto al borde de un precipicio y lo aceleramos, ¿cómo se llamó la obra? ¡Verdad que no se puede llamar accidente! Es una soberana estupidez, por no encontrar un calificativo adecuado. Eso es lo que sucedió en Tchernobyl. Fue una brutalidad causada por la prepotencia y abuso de autoridad del director de la planta nuclear, que pretendía alcanzar un alto puesto en la DUMA soviética, anticipando un supuesto problema de seguridad nuclear.
El 26 de abril de 1986, el director de la planta nuclear de Tchernobyl ordenó hacer experimento que los ingenieros de la planta se negaban a ejecutar, asegurando que era fatal. Consistía en provocar un paro en el sistema eléctrico de bombeo de circulación del refrigerante del reactor, esperando que la inercia de la turbina, lo encendiera nuevamente. Similar a lo que suele hacerse con un auto, cuando falla la marcha: encenderlo empujándolo.
Pero el sistema no encendía, las alarmas se activaron, se producía un ruido ensordecedor, los ingenieros insistían en parar el experimento, pero el director ordenó apagar las alarmas y esperar más tiempo. Hasta que el hidrógeno producido por el sobrecalentamiento del refrigerante hizo explotar el reactor. El reactor quedó abierto y activo y no hubo manera de parar la reacción en cadena ni de contener la emisión al ambiente productos de fisión que son altamente radiactivos.
Es muy recomendable ver la serie Tchernobyl, que aun a pesar de algunas simplificaciones es muy cercana a la realidad.
En la catástrofe de Tchernobyl, hubo 64 muertes directas, 28 personas afectadas por síndrome de radiación aguda y se reportaron del orden 4,000 muertes como consecuencia de las irradiaciones. Se liberaron 179 millones de Curies (MCi) de material radiactivo y quedó contaminada una extensión territorial de varios miles de kilómetros cuadrados.
Después de la catástrofe, se evacuó la población de Pripyat, una ciudad modelo ultra moderna en la época, construida alrededor de la planta nuclear, orgullo de la unión soviética, donde, entre otras cosas se concentraban y entrenaba los deportistas de elite que participaban en los juegos olímpicos. La zona de exclusión alrededor de la planta nuclear tiene un radio de 30 km con una extensión de unos 2 800 kilómetros cuadrados.
La catástrofe fue una lección trágica para la tecnología nuclear que en aquellos años era la tecnología más especializada y avanzada de uso civil, que frenó completamente la sorprendente expansión de la tecnología más sofisticada e intensiva que existe para producir electricidad –la energía nuclear-.
Los primeros reactores nucleares se desarrollaron como un desafío científico–tecnológico en el que muchos países intentaron competir. El impulso fue tal que, en tan sólo 3 décadas, prácticamente de la nada se expandió por el mundo:
En 1932 James Chadwick descubrió el neutrón. En 1939 Lisa Mainer, descubrió la reacción de fisión nuclear en cadena; aunque el premio Noble correspondiente se acreditó a Otto Hahn y Strassman, porque era ella judía. En 1942, Erico Fermi y colaboradores alcanzaron la criticidad del primer reactor nuclear en la cancha de squash de la Universidad de Chicago, logrando con ello controlar las cadenas de reacciones de fisión. En 1957 se puso en operación el primer reactor de potencia o el primer reactor destinado a la producción de energía eléctrica, con una potencia de 90 MWe. Para mediados de los años sesenta había alrededor de 30 reactores de potencia operando en el mundo.
Tras el primer choque petrolero, el embargo petrolero de 1973, los reactores nucleares ya no solo fueron un desafío tecnológico, se convirtieron en instrumentos de seguridad energética, alcanzando una connotación estratégica. Estados Unidos, la Unión Soviética, Reino Unido, Alemania, Canadá, la India, Suecia y España para no depender tan solo del petróleo defensivamente fueron los primeros impulsores de la Energía Nuclear como alternativa energética.
Francia y Japón, países que no poseen ni petróleo ni gas natural, la adoptaron como pilar de su política energética para garantizar la seguridad, soberanía, autosuficiencia o independencia energética.
En 1976 Valéry Giscard d’ Estaing, entonces presidente de Francia, hizo celebre la frase «nosotros no tenemos petróleo, pero tenemos ideas».
Francia instaló 56 reactores nucleares y con ellos llegó a producir hasta el 80% de la electricidad, Japón alcanzó a instalar 54 reactores nucleares y a producir el 30% de su electricidad.
Y en 1980 ya había 400 reactores nucleares produciendo electricidad en el mundo.
Pero el auge de la energía nuclear de los años 80s fue brutalmente irrumpido por la catástrofe de Chernóbil ocurrida el 26 de abril de 1986.
Tras Chernóbil los movimientos antinucleares –que habían sido organizado y financiado por las compañías petroleras al sentirse amenazadas por la energía nuclear- adquirieron más peso político, lograron congelar la totalidad de los programas nucleares durante 3 décadas en Europa y Estados Unidos y no se volvieron a programar nuevos reactores nucleares hasta la crisis energética en Europa en 2021 y 2022.
A partir de entonces el fantasma nuclear se relativizó, la energía nuclear retomó un segundo aire, entre otras cosas empujado por China, que pasó del lugar 13º como productor de núcleo-electricidad al 3º en tan solo dos décadas y que este año desplazara a Francia del 2º lugar.
Hay en el mundo 422 reactores nucleares en operación y 62 reactores en construcción. Los mayores productores de núcleo–electricidad eran: 1º Estados Unidos con 92 reactores en operación y 2 en construcción; 2º Francia con 56 reactores en operación y 1 en construcción; 3º China con 55 reactores en operación y 28 en construcción. El 4º productor mundial de energía nuclear es Rusia con 37 reactores en operación y 4 en construcción. El 5º productor es la República de Corea (que pasó del 7º al 5º lugar en tan solo dos décadas) con 25 reactores en operación y 3 en construcción. El 6º productor fue Canadá con 19 reactores nucleares en operación, el 7º lugar Ucrania con 15 reactores en operación y 2 en construcción, el 8º Japón, (que antes de Fukushima era el 3er país en materia de energía nuclear con 50 reactores en operación) logró poner nuevamente en operación 12 de sus 50 reactores y tiene 2 reactores en construcción… De los 62 reactores en construcción: 28 se estaban construyendo en China, 7 en la india, 4 en Rusia, 4 en Turquía, 4 en Egipto, 3 en Corea del Sur, 2 en Reino Unido, 2 en Japón, 2 en Estados Unidos, 2 en Bangladesh, 2 en Ucrania, Eslovaquia y Francia 1 (IAEA, 2024).
Y la planta de Tchenobyl y la ciudad de Pripyat se han convertido en destinos turístico, con tours que cuestan del orden de unos 200 dólares a partir de Kiev, donde la vegetación y la fauna se han sobrepuesto, y muchos de los antiguos habitantes, tal vez porque no tuvieron otra opción, tuvieron que regresar y llevan una vida normal desde hace más de dos décadas, cultivando y criando animales en la vecindad de la planta -que por cierto volvió a poner en operación los otros tres reactores nucleares- e invitando y retando a los turistas y periodistas visitantes a comer en su mesa.
Tchernobyl ha servido para reforzar las medidas de seguridad nuclear. Y actualmente es más fácil que estálle la tercera guerra mundial, a que haya otro Tchernobyl.



