Durante la exhibición de la presidenta Claudia Sheinbaum en las mañaneras del pueblo y en sus giras semanales por diferentes partes del territorio mexicano, utiliza un discurso carece de institucionalidad. No para la entrega de obras y trabajos concluidos, o para dar cuenta de la problemática atendida o, ya resuelta. Lo utiliza para promover su campaña como activista y eterna candidata; reparte culpas justificando así, la falta de resultados y sus fracasos; Improvisa; presenta láminas con gráficas; repetidamente habla de promesas; presenta todo tipo de “artículos del bienestar”, habla de ocurrencias; ofende; minimiza los problemas.
Una de las nuevas promesas que recientemente dio a conocer, es el “Sistema Universal de Salud”.
Se desconoce hasta qué punto tendrá seriedad, pues en materia de salud, los gobiernos de 4T, no han entregado buenos resultados, y pareciera que se trata de una charlatanería más, como quedó demostrado con:
- INSABI (Instituto Nacional de Salud para el Bienestar).
“Sistema de Salud mejor que Dinamarca”.
Megafarmacia.
IMSS-BIENESTAR.
Rutas de la Salud.
Farmacias que asemejan “carritos de paletas”, para surtir recetas a los pacientes.
Según explicó, el “Sistema Universal de Salud” en México, busca integrar al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS); Instituto de Seguridad y Servicio Social para los Trabajadores del Estado (ISSSTE) y al IMSS-BIENESTAR, para permitir la atención médica en cualquier unidad, independientemente de la afiliación y crear un expediente clínico único para 2027. Se considera conveniente para reducir la fragmentación, mejorar el acceso y dar eficiencia a los recursos, aunque enfrenta desafíos críticos de financiamiento y complejidad operativa.
¿Qué se entiende por salud universal? Implica que todas las personas y comunidades tengan acceso, sin discriminación alguna a servicios integrales de salud, adecuados y oportunos, de calidad, determinados a nivel nacional, de acuerdo con las necesidades, así como a medicamentos de calidad seguros, eficaces y asequibles, a la vez que se asegura que los servicios no exponen a los usuarios a dificultades financieras, en particular a los grupos de vulnerabilidad. El “Sistema Universal de Salud” en México no es nuevo. Muchos expertos lo han recomendado. La dificultad es cómo hacerlo. La presidenta Sheinbaum habla del inicio de un periodo de credencialización, para acceder a ese sistema. Pero no se trata de inventar una credencial y repartirla, pues para eso, bastaría utilizar la credencial del INE y los menores su credencial escolar. Sin embargo, este embrollo complica un asunto legal y económico.
Por un lado, el IMSS es una organización tripartita, sostenida por aportaciones gubernamentales, patronales y laborales. Estas últimas no son menores, se descuentan a los trabajadores, o lo pagan sus patrones una proporción elevada del sueldo, gracias a lo cual se supone, que tienen acceso al mejor sistema público de salud en México.
El ISSSTE, que también cobra cuotas a los empleados de gobierno, aunque en este caso, sería más fácil que este absorbiera ese costo.
En lo que respecta al IMSS-BIENESTAR, no tiene nada que ver con el IMSS. Es un nombre que se les ocurrió, para cargarle al Seguro Social, el desastre que fue el INSABI. Como se recuerda AMLO canceló el Seguro Popular, porque construiría una maravilla comparable a Dinamarca, lo que Fue un fracaso enorme con un costo de decenas de miles de millones de pesos que terminó en ese engendro llamado IMSS-BIENESTAR.
También existen sistemas estatales de Fuerzas Armadas, Pemex y algunos otros.
Una credencial no va a resolver nada. Actualmente el guardia que se encuentra a la entrada de las clínicas, únicamente permite el paso a las personas con credencial de la institución. Es difícil imaginar que sí lo permitirá a quienes presenten su credencial del “Sistema Universal de Salud”. Pero supongamos que sí los dejara pasar. ¿de inmediato les programarán consulta? Bien sabemos que las clínicas están saturadas, lo que implica que puede ser imposible para muchos.
Hay que tener presente que a los actuales derechohabientes del IMSS, ser sumarán dos decenas de millones del IMSS-BIENESTAR y otra media del ISSSTE.
¿Cómo se financiará el “sistema Universal de Salud”? Este es el gran problema, por eso nada justifica este sistema sinsentido, cuando en el IMSS, existen graves deficiencias: falta de médicos especialistas; no hay medicamentos básicos; falta de funcionamiento óptimo de quirófanos y muchísimas otras…
Fue contraproducente que se haya cancelado en el sexenio anterior el Seguro Popular creado en 2004 por el ex presidente Vicente Fox, en el marco del Programa Nacional de Salud, y buscaba incorporar gradualmente a las y los mexicanos sin seguridad social, a un sistema de “aseguramiento” para recibir atención médica.
En la mayoría de los casos el Seguro Popular era gratuito. Tenía cobertura de atención para 294 intervenciones; 633 tipos de medicamentos y 37 insumos específicos.
México tiene un sistema de salud deficiente, será difícil solucionarlo con el sistema propuesto por la presidenta. Es entendible la deficiencia, porque el gobierno de nuestro país invierte 6 puntos del PIB en salud, mientras los países sudamericanos invierten 9 puntos; los europeos 12 puntos y Estados Unidos 18 puntos.
El Sistema Universal de Salud, brindará servicios igual al Seguro Popular eliminado en 2019.



