En pleno periodo vacacional de Semana Santa, y bajo la atmósfera festiva que envuelve al Festival Cultural Zacatecas (FCZ) 2026, la Feria del Libro “Fiesta: El Lector” despliega sus stands en el Jardín Independencia, con un horario de 10:00 a 21:00 horas. Sin embargo, detrás del colorido de los pasillos y la oferta editorial, se dibuja una realidad más compleja: una dinámica irregular en las ventas, según un sondeo realizado entre expositores durante los primeros días de actividad.
Tal es el caso de un expositor independiente que, instalado desde el sábado y con experiencia en ediciones anteriores, señaló que en esta ocasión los resultados han estado por debajo de lo esperado. “Nos ha ido mejor en otras fechas”, comentó, al detallar que su clientela principal está conformada por personas mayores, especialmente interesadas en filosofía y temas afines. A su juicio, la disminución en las ventas responde tanto a una menor presencia de turistas como a las condiciones climáticas. “El clima sí afecta, aunque estamos bajo lonas la gente no se queda mucho”, explicó, aludiendo a un flujo de visitantes que, aunque constante, resulta fugaz.
Una percepción similar comparte una comerciante con 26 años de trayectoria en esta feria, quien no dudó en señalar el contraste con años anteriores. “Sí hay mucha diferencia, baja la gente”, expresó. Desde su experiencia, factores como el clima y el incremento en los precios (aunque no tan altos) han mermado el interés de los asistentes, lo que se traduce en menos ventas. En ese sentido, hizo énfasis en la urgencia de recuperar el hábito de la lectura como práctica cotidiana. “Es necesario que la gente vuelva a leer y se eduque, al mismo tiempo que nos ayuda a nosotros”, destacó, subrayando la relación directa entre el consumo cultural y la subsistencia de quienes viven del libro.
En el stand de Libros Libres, otro de los participantes, la dinámica parece encontrar momentos de respiro, especialmente cuando se trata de materiales accesibles. “Se acerca la gente, sobre todo por los libros de 10 pesos y los cómics”, comentaron. Aunque el interés existe y el público es diverso, los expositores coincidieron en que el verdadero reto es transformar esa curiosidad en un hábito sostenido. “Que se integren por algo que de verdad les interese, que investiguen, aunque sea por curiosidad”, señalaron, apelando a una conexión más profunda entre lector y contenido.
Por su parte, un representante de la Librería Logos, proveniente de Guadalajara y participante por primera vez en esta feria, describió un panorama aún más reservado, particularmente en la venta de títulos de humanidades y filosofía. Explicó que su presencia en Zacatecas estuvo motivada por la cartelera del FCZ 2026, especialmente por su oferta musical; no obstante, la respuesta del público no ha cumplido con sus expectativas. “Es muy evidente el turismo, uno percibe rápido a la gente de fuera y no se había visto”, comentó, al señalar la baja afluencia de visitantes foráneos. Añadió que, aunque en otras entidades el movimiento suele ser más dinámico, actualmente también se percibe una desaceleración en las ventas a nivel nacional. “En ferias como la de Mérida se vende muy fuerte, y en la Ciudad de México también hay mayor demanda; es complicado aquí”, afirmó. Incluso mencionó que cuentan con un local en el centro de Guadalajara, donde, si bien también han notado una disminución en ventas, estas continúan siendo superiores a las registradas en Zacatecas.
En conjunto, los testimonios configuran un panorama retador para los expositores, donde variables como la afluencia, el clima y las condiciones económicas inciden de manera directa en los resultados diarios, obligando a los libreros a adaptarse a un entorno cada vez más incierto.
Aunado a ello, se percibe una tendencia más profunda y preocupante: la disminución en el interés por los libros en formato físico. Cada vez son menos las personas que destinan parte de su gasto a la compra de ejemplares, lo que no solo impacta de manera inmediata en las ventas de libreros y editores, sino que también abre una discusión de mayor alcance. La reducción en el consumo de libros debilita los espacios de difusión cultural, limita el acceso a la lectura como herramienta de formación y pensamiento crítico, y, a largo plazo, incide en el desarrollo social y comunitario, erosionando uno de los pilares fundamentales para la construcción de una sociedad informada y participativa.
Sin embargo aún no encontramos en los primeros días vacacionales y festivos los comerciantes esperan a los días fuertes con la esperanza de alzar sus ventas.



