Insistimos que José de Jesús Sampedro Martínez fue en serio un verdadero revolucionario del lenguaje, un vertedor de todas las corrientes metalingüísticas de lo mejor del castellano mundial, ya habíamos superado que al norte argentino la gente habla como los antiguos mexicanos y nicaragüenses, por ende, el castellano de los reyes católicos: “ansinita”, “vide desdenantes” y toda una escuela asidua a la costumbre, la fortuna del continente, del idioma heredado, de mucha actualidad todavía.
Sampedro mordía a las iguanas de la rutina, esculpía nuevas pinturas rupestres en las cuevas del mundo mexicano tan acostumbrado a los grandotes de la literatura y con un sarcástico tono surrealista se apropió de premios nacionales de poesía, espacios periodísticos inigualables y sobre todo, la apertura de su revista DOS FILOS y la que hasta la fecha, a pesar del dolor de la pérdida de su fundador, continúa extremadamente hacedora, con 4 patas, con asideros, muchos manantiales, motivos inconfesables de la buena crítica, la reseña, la erudición.
Pero su riqueza radicaba en el gran juego de palabras, palíndromas, aforismos y rompimientos anti solmenes de la escritura adecuada, más bien, alcanzaba lo más fuerte del sentir piadoso y luego lo revolcaba con gran destreza en todas las pasiones humanas a la orden del día.
Por ello, amigos y familiares y fans recién le rindieron homenaje a esa revista que nació de lo más hondo de los bosques nublados zacatecanos, recuerdo sus primeros ejemplares, la forma dinámica de engraparla, de repartirla de mano en mano, luego al paso de los años, su magna profesionalización y el gran cúmulo de colaboradores cotidianos de lo mejor de la literatura y el ensayo nacional y mundial.
Pero siempre con el cristal irremediable del maestro Sam, además, tuvo en su haber la colección praxis -Dos filos donde gran cantidad de poetas y cuentistas publicaron y ahí el maestro referido hacía gala natural de toda la imantación que tenia de los mejor del surrealismo y del prodigioso idioma español como único en el mundo y no por lo lúdico sino por su denuncia entre líneas y en directo de la desigualdad del hombre, el desmadre de los cielos en las creencias paganas, lo siniestro de la politiquería, muchas hartas cosas, pero él y sus mesas editoriales gozaban crónicas de discos, libros, entrevistas, artículos diversos, ensayos locos y poemas sagrados.
Qué dios tan profundo hizo que José de Jesús Sampedro le diera intuición, magnetismo, gestación y locura, ya no la poesía de la incertidumbre sino la receptividad de todas las emanaciones nacionales para que en sus fases lunares indicara el derrotero de la poesía radical, el amor que une, la vida oscura de la materia, el ideal que se quiso alcanzar y lo logró.
Basta de arquetipos, basta de lisonjas, el maestro detestaba la petición sin límites, pues había una calle que alumbrar, un callejón qué divinizar y en el terror nocturno de los niños provincianos que el loco siguiera siendo loco, el santo, santo. Su revista ganó el prestigio merecido, la publicidad adecuada, la referencia internacional y la ganancia ecuménica. Tuve la fortuna de publicar en sus planes, ser su alumno, platicar ampliamente, ignorarlo también. O más bien nunca.
Ora resulta que regreso a la lectura de los poemas obreros a la casa del poeta Ramón López Velarde que se ubica en el estado vecino de San Luis del Potosí y a invitación expresa de su director, el maestro Mario Alonso López Navarro, y son muchos los buenos motivos e inmediato recuerdo hará unos 4 años en que Sam y su carnal Juan Gerardo hicieron presencia en dicha casa y yo hablé en el debate abierto acerca de un libro en que un prestigioso neuro lingüista le hizo el prólogo y Sam a mi lado escuchaba mis elogios certeros y valederos a su hermano del alma, porque lo valía, porque no había ni habrá nunca atavismos groseros ni condiciones ni bestias en el camino sino el purito agradecimiento con la vida y la creatividad.
En esta ocasión, el próximo jueves 19 de marzo leeré mi poesía obrera, son recopilaciones de mis experiencias con dos cocineros que vivieron en mi casa gigante y que durante 4 años me contaron de las vicisitudes y triunfos de las obreras mexicanas a la hora del lonche y de ahí salieron cientos de poemas y haré una reconstrucción de esa pequeña singularidad: divertirme a partir de la poesía, no ponerse serios, eso sí, reivindicar el milagro obrero, la vacuidad, el anuncio, los personajes despojados, los filtros de la fábrica.
También quiero leer y regalar un manifiesto de los llamados poetas descalzos, es decir, la poesía obrera del mundo.
Va un adelanto:
.-proclamamos la sinrazón de la injusticia humana como la más aterradora consigna
.-reiteramos el beneplácito de la literatura que suprime la melancolía y la convierte en una poderosa cerveza en los camiones de regreso al chante
.-obedecemos al instinto primario del bostezo cuando el cura y el poeta de furias son la misma sopa y la comen los charlatanes que no tienen compromiso alguno
.-denunciamos a la clase política de las ciudades que no terminan de tajo con la miseria y la sinrazón institucionalizada
.-le decimos a la gente que hubo poetas en esta humanidad que ayudaron a los pobres a ser menos infelices y que en medio de las guerras, las hambrunas y epidemias se la jugaron con la suerte popular tan incendiaria
.-recordamos a los poetas populares potosinos que rechazaron la intervención norteamericana de 1836 y 1847 y que fueron fusilados arteramente por apoyar en los frentes de guerra con sus versos que no se rajaran los mexicanos en la defensa de la patria
.-oramos porque nunca sean olvidadas las borracheras de Manuel José Othón y la alegría callejera y solemne de Ramon López Velarde
.-pedimos públicamente que sus nombres sean develados en las nubes del cielo para que cuando llueva sintamos la pureza de su desorden y el estandarte de haber sido mujeriegos y cruentos agitadores políticos
.-exigimos a las autoridades se pongan las vestimentas corroídas de los compitas del Ferronales y que pinten en los vagones nunca serian felices por ser eternamente pobres y llenos de campañas de mentiras de una derecha mexicana que acosa a millones que ya decidieron su suerte
.-recordaremos para siempre a los poetas potosinos y mexicanos que fueron azotados públicamente en las plazas potosinas y queretanas por el ejército francés de 1861 a 1867, palizas injustas que luego fueron cobradas y llenaron de júbilo las calles de todo el orbe.
.-exhortamos a los lectores del mundo repliquen más manifiestos como este bajo sus propias reglas y lineamientos.
Posdata importante: un día le dije a mi maestro José de Jesús Sampedro y Martínez: “gracias por enseñarnos a fabricar revistas y poemas locos”. Él me contestó: “no, el poeta eres tú”. Sópatelas.
El Hijo desobediente.



