Durante su participación en el foro “Diálogos en movimiento”, organizado por el partido Movimiento Ciudadano, Hernández explicó que la posición política que abandera Trump promueve la exclusión y la estigmatización de actores y sectores sociales como los inmigrantes.
Detalló que esta política también obedece a una estrategia geopolítica para apropiarse de recursos naturales en contra de Rusia, China, India y Brasil, de manera que la intervención militar en Venezuela tuvo el objetivo de hacerse del petróleo.
En ese escenario, detalló que cada uno de los gobiernos en América Latina responde con base en intereses concretos, por ejemplo, Javier Milei en Argentina está a favor de las intervenciones militares, mientras que Novoa tiene un alienamiento hacia la política de Trump.
Por su parte, los gobiernos progresistas de Lula Da Silva Gustavo Petro y Claudia Sheinbaum en su discurso defienden la soberanía como una posición ideológica que responde a intereses económicos.
Moya Vela, por su parte, explicó que, ante la caída de la tasa de ganancias del gran capital, se impusieron a finales del siglo 20 políticas de reordenamiento económico que se conocieron como neoliberalismo.
Sin embargo, tuvo como como consecuencia que la moneda de Estados Unidos perdiera fuerza a nivel internacional y, aunque se reconoce como un imperio, está en crisis y en este escenario es normal que se presenten manifestaciones políticas para afrontarlo.
Para superar esta etapa, expuso que Estados Unidos decidió fortalecer su política de intervención para apropiarse de recursos y territorios y el mensaje en Venezuela es que toda América Latina les pertenece.
“Este fascismo, que sin problema se le puede llamar así, se ha encrudecido mucho porque el imperio está rabioso ante la pérdida del control político mundial, global, que está sintiendo frente a China”, dijo.
En ese escenario, Moya Vela explicó que los grandes capitales buscan implementar políticas internas y externas que permitan la recuperación y obtención de mejores ganancias.
Refirió que en países como Honduras, Costa Rica y Argentina, donde los gobiernos son de derecha, Estados Unidos no interviene, pero en Venezuela, donde no lograron imponer un gobierno a su favor, se plantea hacerlo por la fuerza.
En el caso de los países progresistas, afirmó que Estados Unidos se los permite siempre y cuando se adapten a las exigencias del imperio, por ejemplo, en lo que respecta a la explotación de recursos, como es el caso de México.



