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Centenaria y más benemérita

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Por: LEONEL CONTRERAS BETANCOURT •

La Escuela Normal Rural de San Marcos ya es centenaria. Acaba de cumplir un siglo de vida y muy rica historia. Si sus pares urbanas nacidas durante el porfiriato les han dado el calificativo de beneméritas, con igual o más mérito, merecen ser consideradas así las Normales rurales. Siendo un fruto sazonado de la Revolución mexicana, que más benéfico puede ser que albergar y educar a los hijos de los más pobres entre los pobres, los campesinos mexicanos. Solo más bajos que estos en la escala social están los miserables y los mendigos. Después de la primera Normal rural que registra la historia de la educación de nuestro país, que fue la de Tacámbaro, Mich., misma que ya no existe en ese lugar, la de San Juan del Río, le sigue entre las primeras que se fundaron para hijos de campesinos y para que sus egresados regresaran a sus comunidades de origen a enseñar el alfabeto, los oficios e industria rurales como hacían las Misiones culturales. Con motivo de que se cumplieron cien años de la fundación de la efímera Normal Rural de San Juan del Río, antecedente remoto y directo de la Normal de San Marcos, Zacatecas; director, profesores y alumnos se trasladaron a esa pujante ciudad queretana para dar fe de ese acontecimiento. Fundada en el gobierno del jacobino y comecuras, Plutarco Elías Calles, la de San Juan del Río fue una Normal urbana por el hecho de establecerse en una ciudad. Allí sólo duró tres años y meses, pues el 5 de febrero de 1930 se cambiaría a San Lorenzo, Río grande, Zacatecas. El motivo de haberla movido de lugar fue el clima social de conflicto y enfrentamiento que estaba muy presente con la ancestral pugna entre la Iglesia y el supremo gobierno que había provocado la cristiada como llama Jean Mayer a la guerra cristera. Los viajeros zacatecanos junto con el Ayuntamiento sanjauanero, en el sitio donde se estableciera la abuela de San Marcos que hoy está ocupado por un restaurante, develaron como testimonio de tan importante acontecimiento una placa cuyo texto es escomo la síntesis de una sagrada impronta y que muchos de sus egresados han tomado como consigna, en ella se lee: “Donde quiera que vaya, tu vas en mi porque soy la prolongación de tu grandeza”, (Véase, Diario rotativo, noticias de Querétaro, 2 de febrero, 2026). Y efectivamente, así ha sido. Cuando la Normal se trasladó a la comunidad de San Lorenzo, Río Grande, el progenitor y antecedente directo de San Marcos, el clima de animadversión que se había visto en San Juan del Rio fue similar. Por ese tiempo caciques y fuerzas vivas de la región frijolera asesinaron al líder agrario Alfonso Medina. Aquí también la hoy ya centenaria institución formadora de docentes se encontró con curas radicales y rabiosos con una vena antigobiernista que proyectaron sus fobias y sus odios contra la escuela, sus maestros y alumnos a quienes calificaban como ateos y comunistas. Ante ese acoso, quien por entonces fungía como gobernador del estado, el Gral. Matías Ramos Santos tomó la decisión de trasladarla a la exhacienda de San Marcos, en el fértil valle de Loreto, Zacatecas. Lugar donde ha permanecido ya 93 años. Cuando llega a San Marcos, en la comunidad de la ex hacienda y en la región todavía soplaban los humos de la cristiada, los polvos de esos lodos seguían frescos. No faltaron los curas que rechazaban su presencia. Un rasgo sintomático de la llegada de la normal en pleno agrarismo fue el hecho de que pobladores. cabezas de familia, que habían sido peones de la hacienda, por influencia del cura del lugar, al hacerle caso se quedaron sin dotación de tierras, por aquello de que si las aceptaban; “los castigaría Dios y se condenarían en el infierno”, siendo con esto los más beneficiados los caciques que los siguieron empleando como peones. Sobre la Normal sanmarqueña los investigadores han documentado su origen y devenir. Son los casos de Marcelo Santos y Hallier Arnulfo Morales. Este último, en entrevista que concedió al corresponsal de La Jornada, Alfredo Valadez Rodríguez, refiere que, al arrancar en su tercera y actual sede, la Escuela transformada como Escuela Nacional Campesina, inicio sus actividades con 80 sujetos sumando alumnos y maestros. Entre 1943 y el 53 fue mixta, pero al surgir varios embarazos de alumnas se terminó con este régimen cuando las mujeres fueron trasladadas a la vecina Cañada Honda, Ags. Mucho hay para hablar sobre San Marcos. Un ultimo dato que no es del todo halagüeño es que hoy en día con la reforma de Peña Nieto y la contrarreforma de López Obrador, que fue la misma gata revolcada pues solo quito el carácter punitivo de las evaluaciones y lo demás siguió igual, hay muchos egresados sanmarqueños y normalistas en todo el país desempleados. Están sin trabajo porque no logran acreditar los exámenes para ganarse una plaza como profesores de Primaria. 

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