La inteligencia artificial está detonando una nueva carrera armamentista global en la que las grandes potencias buscan ganar supremacía militar delegando cada vez más decisiones letales a sistemas automatizados, advirtió Aldo Delgadillo Morales al presentar su investigación “La IA como revolución armamentística”, durante el más reciente coloquio del Doctorado en Ciencia Política de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ).
Desde el auditorio Leonel Yáñez, el investigador explicó que este proceso de dominación imperial se da en un escenario de expansión histórica del gasto militar, que en 2024 se duplicó respecto a 2001, con Estados Unidos concentrando por sí solo un presupuesto bélico equivalente al del resto del mundo.
Ese gasto militar, precisó, es 1.5 veces mayor que el presupuesto total de egresos de México.
Los sistemas militares basados en inteligencia artificial ya reducen decisiones de combate de 30 minutos a apenas tres segundos, expuso Delgadillo Morales, al describir las pruebas de interceptación aérea de Dogma, herramienta de General Dynamics, y tras señalar que más de 700 mil millones de dólares se han invertido en inteligencia artificial entre 2023 y 2025.
Explicó que este salto tecnológico constituye una revolución armamentística con impactos en tres niveles. En el plano táctico, la inteligencia artificial permite ejecutar operaciones militares a una velocidad imposible para la toma de decisiones humanas, lo que abre la puerta a guerras relámpago y a sistemas de respuesta automatizada. En el nivel estratégico, la tecnología redefine la planificación de los conflictos y amplía la capacidad de las potencias para coordinar operaciones multidominio. A nivel sistémico, advirtió, estos cambios inciden directamente en la redistribución del poder global.
El investigador subrayó que la automatización de la guerra se produce en un escenario de profunda desigualdad tecnológica entre Estados, ampliando la brecha entre potencias con capacidad de desarrollar inteligencia artificial militar y países que quedan subordinados a jerarquías heredadas del colonialismo industrial.
Señaló que Estados Unidos y China encabezan una competencia abierta por el control de la inteligencia artificial, dada su relevancia estratégica para la seguridad nacional y la preservación de la hegemonía.
En Estados Unidos, la inteligencia artificial fue incorporada a la estrategia de seguridad nacional y se han puesto restricciones para chips avanzados de Nvidia, obstaculizando que China acceda a componentes estratégicos, explicó. Añadió que China ha respondido con una estrategia centralizada de desarrollo propio cuyo avance es visible en las tres actualizaciones que suma la plataforma DeepSeek.
Recordó que a la administración de Obama se atribuyen más de 100 civiles muertos por ataques de vehículos no tripulados, por lo que alertó que la expansión de armas autónomas podría agravar el vacío de responsabilidad. Enfatizó el riesgo de que los Estados atribuyan falsamente estos hechos a fallas técnicas.
En ese sentido, el ponente subrayó la relevancia del derecho internacional humanitario frente a críticas que lo consideran inútil. Señaló que prescindir de él equivaldría a normalizar la impunidad y renunciar a cualquier marco de responsabilidad.



