La reciente agresión del gobierno de Estados Unidos contra Venezuela, que incluyó el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de la parlamentaria Cilia Flores, expresa un quiebre del orden internacional y la normalización de la coerción como forma de ejercicio del poder, coincidieron el economista Rodolfo García Zamora y el politólogo Noé Hernández Cortez.
Desde la ciencia política, Hernández Cortez sostuvo que la categoría de imperialismo formulada por Vladimir Ilich Lenin mantiene plena vigencia. El imperialismo sigue siendo una etapa del capitalismo en la que la burguesía internacional oligárquica no solo disputa mercados financieros, sino también recursos naturales estratégicos, como el petróleo de América Latina y de otras regiones del mundo. Esta lectura, señaló, puede complementarse con la concepción centro–periferia desarrollada por Johan Galtung, que ubica a Estados Unidos como centro económico, político, cultural y militar, y a América Latina como una periferia subordinada.
El académico subrayó que esta etapa no comenzó con la agresión militar, sino con un imperialismo cultural impulsado durante décadas por medios corporativos internacionales que criminalizaron la democracia venezolana desde el triunfo de Hugo Chávez en 1999. “Primero se le llamó populista en sentido despectivo y después dictadura”, señaló, y lamentó que incluso académicos en México hayan reproducido esas premisas, contribuyendo a la hegemonía cultural estadounidense. A su juicio, esa narrativa preparó el terreno para la fase actual: el imperialismo militar, expresado en la agresión directa y el secuestro del presidente constitucional de Venezuela.
“Podemos decir que EEUU es una dictadura militar y Venezuela una democracia, pero los medios de comunicación que responden a la oligarquía internacional nunca lo van a decir”, expresó.
Noé Hernández calificó la ofensiva como una arremetida de rasgos fascistas, en la que “la fuerza bruta es el primer y único recurso eficaz para someter a los países que considera sus enemigos”. Destacó que mientras Washington amenaza a gobiernos progresistas, se muestra tolerante con administraciones de extrema derecha en la región. Reiteró que Nicolás Maduro “es un presidente legítimo que ganó la elección presidencial de 2024 de forma democrática”, pese a la narrativa de ilegitimidad difundida por los grandes medios.
Por su parte, el economista García Zamora, subrayó que el recurso a la violencia no responde a una posición de fortaleza, sino a una derrota económica y tecnológica de Estados Unidos frente a China. “La estrategia es enfrentar como China les ganó con la iniciativa económica de inversión, a nivel de minería, de la compra de sorgo, a nivel de la compra de ganadería en América del Sur; y hoy China tiene una presencia muy importante en toda [la región]”, detalló.
Sostuvo que Washington busca, frente a ese escenario, reafirmar su dominio hemisférico mediante el control directo de recursos energéticos, y mediante la reactivación de una lógica doctrinaria que remite al corolario Roosevelt de la Doctrina Monroe.
En ese sentido, el economista advirtió que la agresión contra Venezuela no puede explicarse como una decisión personal de Trump o de Marco Rubio. “No es cosa de dos locos de poder”, afirmó, sino parte de “todo un proyecto de la extrema derecha norteamericana”, respaldado por grandes corporaciones petroleras, digitales y financieras. Como ejemplo, citó las declaraciones de Rubio tras el ataque, cuando afirmó que Estados Unidos no permitirá que “el petróleo de Venezuela y de América Latina sea utilizado por potencias que no están en el hemisferio occidental”.
Más allá de asumir de manera automática que el capitalismo atraviesa una fase terminal, y de leer las señas de un imperio fuerte o de uno en declive, ambos especialistas recalcaron que esta etapa representa un peligro real para América Latina y para México.
Noé Hernández sostuvo que Estados Unidos sigue siendo un imperio poderoso, con capacidad económica, política y militar suficiente para imponer costos severos a la región. Señaló que una de sus principales herramientas es la extrema derecha latinoamericana, que actúa como socia política del poder estadounidense y reproduce el dispositivo discursivo del “narcoestado”, atribuido a gobiernos legítimos como el de la presidenta Claudia Sheinbaum y el expresidente Andrés Manuel López Obrador.
Rodolfo García Zamora enfatizó igualmente la campaña que presenta a México como un “narcogobierno”. “El narcoestado más grande del mundo es Estados Unidos”, afirmó, citando a Luis Medina Lizalde. Recordó la provocación registrada durante la marcha de la llamada Generación Z, con el intento de acceder a Palacio Nacional, y aunque consideró que la extrema derecha en nuestro país “está descabezada”, advirtió que está siendo articulada desde la embajada de Estados Unidos, “por un halcón de las boinas verdes, experto en golpes de Estado”.



