El acoso continúa siendo una de las formas de violencia más normalizadas y, al mismo tiempo, menos identificadas en distintos ámbitos de la vida cotidiana, desde espacios laborales y educativos hasta entornos digitales. Frente a esta realidad, herramientas como el Acosómetro han cobrado relevancia como mecanismos de orientación y prevención, al permitir identificar conductas que, aunque en ocasiones se minimizan o se consideran incómodas, en realidad constituyen acoso y son sancionables por la ley.
El Acosómetro funciona como un semáforo que clasifica las conductas de acoso sexual en tres niveles de gravedad: cuidado, alerta y urgente. Esta categorización permite visibilizar acciones que van desde miradas morbosas, piropos sexistas y bromas de carácter sexual, hasta presiones para obtener favores sexuales, tocamientos sin consentimiento y represalias ante la negativa. Su objetivo principal es que las personas reconozcan estas conductas a tiempo y comprendan que ninguna de ellas es aceptable.
De acuerdo con la psicóloga Daniela Conde Córdova, maestrante en la Maestría en Enfoques Psicoterapéuticos Cognitivo-Humanista, el valor del Acosómetro radica precisamente en su capacidad de ayudar a identificar el acoso, incluso cuando no es evidente para quien lo vive. “El acosómetro es una herramienta muy importante, porque es una guía que te ayuda a identificar cuando alguna conducta o alguna acción está siendo acoso, porque a veces no alcanzamos a identificar cuando algunas situaciones incómodas son realmente acoso”, explicó.
La especialista subrayó que una de las principales dificultades en torno a este problema es la falta de conciencia, ya que muchas personas no logran reconocer que están siendo víctimas o que alguien más a su alrededor lo está siendo. En ese sentido, el Acosómetro permite generar claridad y conciencia sobre estas situaciones, lo que representa el primer paso para poder actuar y reconocer que se está frente a una forma de violencia.
Una vez que se identifica una conducta de acoso, Conde Córdova destacó la importancia de no enfrentar la situación en soledad. Señaló que es fundamental hablarlo con personas cercanas, como amigos o familiares, así como con autoridades correspondientes si el acoso ocurre en espacios escolares o laborales. Este acompañamiento inicial puede ser clave para tomar decisiones informadas y reducir el impacto emocional que suele acompañar a estas experiencias.
Otro aspecto central que resaltó la psicóloga es la recolección de evidencia, especialmente en un contexto donde la comunicación digital es cada vez más frecuente. Mensajes, notas, fotografías, videos o cualquier otro tipo de registro pueden ser determinantes para sustentar una denuncia formal. “Es importante reunir toda la evidencia posible para poder denunciar”, señaló, al recordar que este tipo de conductas están castigadas por la ley.
Posteriormente, indicó, se puede realizar una denuncia formal ante las instancias correspondientes. Para la especialista, este paso no solo busca la sanción de la persona agresora, sino también enviar un mensaje claro de que el acoso no debe tolerarse ni normalizarse bajo ninguna circunstancia. No obstante, advirtió que el proceso puede ser emocionalmente complejo para las víctimas.
En este sentido, Conde Córdova enfatizó que el acoso sexual puede generar estragos emocionales, mentales y de confianza, afectando la autoestima, la seguridad personal y la estabilidad emocional de quienes lo padecen. Por ello, recomendó buscar apoyo psicológico, ya sea de manera privada o a través de instituciones públicas o asociaciones que ofrecen atención gratuita o de bajo costo. Reconoció que el acceso a la salud mental no siempre es sencillo, pero subrayó la importancia de explorar alternativas institucionales.
Asimismo, destacó el papel de la información como una herramienta clave. Señaló que actualmente existen múltiples recursos disponibles en internet que permiten informarse sobre derechos, rutas de denuncia y mecanismos de apoyo, lo que facilita que las personas cuenten con más herramientas para enfrentar estas situaciones de manera informada.
Finalmente, la psicóloga insistió en que la prevención y la concientización son fundamentales para combatir el acoso sexual. Dar a conocer herramientas como el Acosómetro permite que las personas identifiquen estas conductas a tiempo, denuncien y exijan medidas de protección. “La prevención siempre va a ser lo más importante”, afirmó, al señalar que evitar estas situaciones reduce no solo las consecuencias legales para quienes acosan, sino también el impacto emocional en las víctimas.



