En plena temporada decembrina, cuando las celebraciones suelen ir acompañadas de un mayor consumo de alcohol, Zacatecas vuelve a enfrentar estas fechas sin la implementación del programa de alcoholimetría conocido como “El Torito”, una estrategia que en diversas entidades del país se aplica de manera permanente para disminuir accidentes viales y prevenir la conducción bajo los efectos del alcohol.
Durante eventos como posadas, Nochebuena, Navidad y los festejos de fin de año, autoridades sanitarias y de seguridad han alertado históricamente sobre el repunte de incidentes asociados al consumo excesivo de bebidas alcohólicas, entre ellos percances de tránsito, riñas, lesiones e incluso fallecimientos. Pese a tratarse de un periodo catalogado como de alto riesgo, en Zacatecas este mecanismo preventivo continúa sin operar.
“El Torito” se basa en la aplicación de pruebas de alcoholemia a conductores, con el fin de detectar a quienes superan los niveles permitidos de alcohol en la sangre y aplicar las sanciones correspondientes. Más allá del castigo administrativo, el programa tiene como objetivo principal generar conciencia sobre los riesgos de manejar en estado de ebriedad y fortalecer la cultura de la prevención y la seguridad vial. Su ausencia en la entidad ha generado cuestionamientos recurrentes, especialmente durante temporadas festivas.
Así, Zacatecas transcurre las celebraciones decembrinas sin un esquema formal de alcoholimetría, apostando únicamente a operativos ordinarios de vigilancia y al llamado a la responsabilidad individual de la ciudadanía.
En un contexto donde el consumo de alcohol forma parte de muchas de las celebraciones, la falta de este programa vuelve a abrir el debate sobre la urgencia de reforzar las políticas públicas orientadas a la prevención de accidentes y a la protección de la seguridad vial en el estado.



