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El mejor cine que vi en 2025

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Por: ADOLFO NÚÑEZ J. •

La Gualdra 697 / Cine

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Con la llegada de diciembre, también llegan los resúmenes de lo más destacado de los últimos 12 meses, en materia de literatura, música, cine, etc. En el mejor de los casos estos recuentos, meros ejercicios subjetivos que reflejan los gustos y preferencias de una sola persona, también representan la oportunidad de aproximarse a trabajos de los que tal vez no se tenía conocimiento previo. Para tal efecto, he decidido hablar sobre las películas que más disfruté durante 2025 y las razones por las que considero que valen la pena ser mencionadas. En esta ocasión se me ocurrió tomar como punto de relación las temáticas afines que puede haber en diferentes obras cinematográficas y el diálogo que se puede encontrar entre ellas.

One battle after another, de Paul Thomas Anderson
One battle after another, de Paul Thomas Anderson

Dentro del cine de la ciencia ficción y lo fantástico, considero que hubo tres títulos que destacaron por encima del resto: la frenética y trascendental 28 years later, de Danny Boyle; Frankenstein, de Guillermo del Toro, apabullante adaptación del clásico de Mary Shelley; así como la desmesurada y desinhibida Sinners, de Ryan Coogler. 

Sentimental value, de Joachim Trier
Sentimental value, de Joachim Trier

En el panorama independiente se pudo encontrar una interesante exploración en torno a la cotidianeidad, en tres relatos sobre personas comunes lidiando con problemas mucho más terrenales y mundanos, pero no por ello menos relevantes: The Mastermind, de la siempre genial Kelly Reichardt; Sorry, Baby, notable debut de la cineasta Eva Victor; y la portentosa Train Dreams, de Clint Bentley.

No nos moverán, de Pierre Saint Martin
No nos moverán, de Pierre Saint Martin

Sobre el tema de la maternidad, más enfocado en los dolores y las angustias de dicha experiencia, destaco, de igual manera, tres filmes de grandes directoras: Die my love, de Lynne Ramsay; If I had legs I’d kick you, de Mary Bronstein; y Hamnet, de Chloé Zhao. Esta triada de cintas cuenta, además, con algunas de las interpretaciones femeninas más interesantes del año, a cargo de Jennifer Lawrence, Rose Byrne y Jessie Buckley, respectivamente.

Frankenstein, de Guillermo del Toro.
Frankenstein, de Guillermo del Toro.

Sobre la paternidad, como contraparte, se estrenaron dos películas de cineastas que continúan enriqueciendo su sello autoral dentro de la industria estadunidense: por un lado, la irreverente The phoenician scheme, de Wes Anderson; por el otro, la monumental One battle after another, de Paul Thomas Anderson. Esta última probablemente se trate de la película comercial del 2025 con el impacto cultural más significativo.

Cloud, de Kiyoshi Kurosawa.
Cloud, de Kiyoshi Kurosawa.

En el cine de diferentes latitudes también hubo valiosas exploraciones sobre las complejas relaciones entre padres e hijos: desde Nigeria se pudo ver My father’s shadow, emotivo debut directoral de Akinola Davies Jr., mientras que desde Noruega llegó la sutil pero contundente Sentimental value, del siempre interesante Joachim Trier.

Die my love, de Lynne Ramsay
Die my love, de Lynne Ramsay

En torno a cuestiones relacionadas con el capitalismo salvaje y la despersonalización que genera en el individuo, destacaron dos títulos de cineastas asiáticos consolidados, que transitan entre el thriller criminal con ingeniosas pinceladas de humor negro: la inquietante Cloud, del japonés Kiyoshi Kurosawa, y la magistral No other choice, del surcoreano Park Chan-wook.

Desde Francia fueron lanzadas dos películas que, curiosamente tuvieron a cineastas de otras nacionalidades: desde el encantador manifiesto anti Hollywood y antinostalgia Nouvelle vague, dirigido por el estadounidense Richard Linklater, pasando por la colosal It Was just an accident, de Jafar Panahi, en la que se puede considerar, a la fecha, como su crítica más directa y categórica hacia el régimen iraní.

Sobre el cine de denuncia y con una fuerte carga política, encaminado a temas como la represión sistemática y la preservación de la memoria, destaco tres títulos internacionales: de México, No nos moverán, de Pierre Saint Martin; de Brasil, The secret agent, de Kleber Mendonça Filho; de Túnez, The voice of Hind Rajab, de Kaouther Ben Hania. En relación con este último, se trata de un título de especial importancia, al reconstruir, sin efectismos, manipulaciones ni tapujos, los atroces crímenes que a la fecha continúan ocurriendo en la franja de Gaza.

Es incierto saber qué nos deparará el cine durante los próximos años, pero, si algo han dejado en claro los últimos 12 meses es que año con año hay películas maravillosas, originales y diversas. Lo importante, a mi parecer, es tener la disposición y voluntad de descubrirlas.

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_697

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