La marchista olímpica Ilse Guerrero, una de las deportistas zacatecanas con mayor trayectoria internacional, quien anteriormente ha colaborado con Gobierno del Estado y apenas hace un año habría reconocido que, en la administración estatal, se ha tenido un gran apoyo y un crecimiento notable para el deporte, además de haber sido nombrada por el gobernador como “Embajadora de la Paz”, denunció haber sido excluida del desfile y del protocolo de la entrega del Premio Estatal del Deporte 2025, a pesar de haber sido la ganadora del galardón.
La atleta afirmó que fue prácticamente “vetada” del evento y que se modificó el protocolo para impedirle dirigir un mensaje público, por lo que difundió su discurso a través de redes sociales.
Guerrero, afirmó que la exclusión no solo constituye una falta de respeto a su trayectoria, sino un reflejo del deterioro que —asegura— vive actualmente el deporte en Zacatecas, y añadió que “dijeron que es tiempo de mujeres y me hacen a un lado”.
En el mensaje que compartió, la atleta agradeció a los “verdaderos deportistas, entrenadores y promotores” que, dice, mantienen su integridad pese a la presión institucional.
La marchista aseguró que el deporte zacatecano atraviesa una de sus peores etapas. “No entiendo como sobrevive el deporte sin un proyecto y sin un director del Instituto que nos representa”, señaló e incluso afirmó que las decisiones clave quedan en manos de personas “sin preparación” cuyo desempeño —dijo— ha llevado al estado a ocupar los lugares 29 y 32 en la Olimpiada y Paralimpiada Nacional, “los peores resultados en la historia”.
Cuestionó también el proceso de deliberación del Premio Estatal del Deporte, al considerar que sus logros sí fueron reconocidos, pero no así los de su entrenador, lo que atribuyó a motivaciones políticas. “La dignidad vale mucho más que un papiro que eres el mejor del año, aunque solo sea para quien te vendió el premio y no para la comunidad deportiva de un Estado”, expresó.
Guerrero acusó al gobernador de incumplir compromisos reiterados con su carrera deportiva como lo fueron promesas de apoyo para su ciclo olímpico; un cheque entregado públicamente en 2021 que, asegura, nunca fue pagado; su designación como “embajadora por la paz”, función que —afirma— nunca tuvo respaldo real; proyectos deportivos elaborados por ella y su equipo que nunca fueron ejecutados y la administración del basquetbol profesional, que después les fue retirada bajo argumentos contradictorios.
La atleta lamentó haber creído en compromisos que nunca se materializaron, “nos falló”, sentenció, y advirtió que las represalias por sus palabras son esperadas, pero que no por ello renunciará a su voz. “Nuestra dignidad y carrera deportiva quedarán grabadas como la historia de una deportista que jamás se rindió”.



