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Édgar Trevizo habla sobre Medusa [Libros que asombran y enamoran]

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Por: La Gualdra •

La Gualdra 691 / Entrevistas / Editoriales Mexicanas

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Por Sergio Pérez Torres

“Medusa Editores es una editorial independiente ubicada en Chihuahua, Chih., México, dedicada a la creación de libros con el potencial de volverse memorables para la mente y alma de sus lectores. Hacemos esto por amor a la poesía” (1), así se presenta esta editorial dirigida por Édgar Trevizo y aquí lo entrevistamos para saber más sobre este proyecto.

Sergio Pérez Torres: Cuéntame los inicios y fundamentos de Medusa: Cómo inició, por qué; su misión, visión, objetivos; así como cuántos títulos y autores lleva publicados. 

Édgar Trevizo: Medusa nació intelectualmente durante la pandemia de 2020 y se formalizó el 20 de febrero de 2021, al obtener nuestra constancia de ingreso al padrón nacional de editores. Ese año publicamos dos de nuestros títulos más exitosos, los primeros dos: Hay quienes transitan el sendero del amor, una antología de Ono no Komachi e Izumi Shikibu, y Construyendo la barricada y otros poemas, de la polaca Anna Swircszynska. Ya desde ahí declaramos tácitamente la visión de Medusa Editores: la de ser una editorial con visión internacional y muy apasionada de la poesía, especialmente. 

El primero de los objetivos, muy práctico e inmediato, es sobrevivir lo más posible. Los otros, que son casi ilusiones, son los de consolidar definitivamente a la editorial como un sello rentable y con presencia muy marcada en México y, esperemos, en España y Sudamérica, al menos. El de que esa presencia ayude a visibilizar ampliamente a nuestras autoras y autores; el de poder editar a cada vez más nombres importantes de la poesía internacional, tanto antigua como moderna. Hasta ahora hemos superado ya los 50 títulos en nuestro catálogo (¡en apenas 4 años y medio!) y tenemos alrededor de 40 autores de diez países distintos. 

SPT: Siguiendo a Hölderlin, ¿por qué editar poesía en tiempos de indigencia?

ET: Creo que porque, siguiendo a David Toscana, “Así como el agua hace más falta en el desierto, donde nunca llueve, así los libros hacen más falta donde nadie lee”. Chihuahua es uno de los lugares con más bajos índices de lectura en el mundo, y aun así, aquí está Medusa; desde aquí se hacen estos libros cuidadísimos, finos, mayoritariamente de uno de los géneros literarios que menos se lee y menos vende. Es un acto de amor, desde luego. No lo puedo explicar de otra manera. Mario Gensollen lo llamó hace poco, en su columna El peso de las razones, “un gesto quijotesco”. Tiene razón. Porque, en términos reales y concretos, una editorial sobrevive tanto como los ahorros de su editor. O como la vida de este. Espero que tras mi partida alguien pueda seguir manteniéndola con el mismo amor con que lo he hecho yo.

 

SPT: Es inusual que una sola persona corrija, edite, diseñe, diagrame y se ocupe de toda labor antes y después de todas las publicaciones. ¿Cómo ha sido este proceso?

ET: Extremadamente inusual, es cierto. No debo hablar elogiosamente de mí mismo, desde luego, pero debo confesar que a veces me sorprende que haya podido hacer todo esto solo. Es decir, no sólo es la actividad del editor: leer, revisar, tratar con los autores, conceptualizar, corregir, diseñar, diagramar, enviar a imprenta… Es también facturar, declarar impuestos, elaborar cotizaciones, distribuir, tratar con librerías y otras instancias, enviar libros vendidos en la página, asistir a ferias y otros eventos, diseñar publicidad para redes, manejar el contenido de la página web (hasta armarla y diseñarla yo mismo), ofrecer y realizar servicios editoriales, negociar derechos y coediciones, administrar Amazon, Buscalibre, realizar alianzas, contratos… en fin, una cantidad enloquecedora de cosas por hacer. Pero afortunadamente me ha sido posible hasta ahora hacerlo todo sin errores graves. Sé que muy pronto no me será posible. Afortunadamente, la editorial ha seguido creciendo mucho y espero que siga ese camino.

SPT: ¿Cuáles han sido las principales satisfacciones que te ha dado Medusa? A modo de anécdotas o situaciones específicas. 

ET: Muchas. De verdad, muchas. Una de las cosas que más me ha gustado de este proyecto es la forma en que se ha posicionado en los corazones de las personas, de mis autoras, autores, lectores. Uno de los objetivos, digamos sentimentales, de Medusa, desde su nacimiento, fue formar comunidad. Por ello organizamos aquel precioso homenaje a William Carlos Williams, con grandes poetas y otros apenas emergentes, por ejemplo. Pero regreso a las satisfacciones: una de ellas, muy grande, ha sido que autores de muy vasta trayectoria se han mudado a esta editorial y han regresado con más propuestas; otra de ellas son los numerosos comentarios, mucho muy generosos, sobre el cuidado de los libros y la calidad de sus contenidos; el haber podido hermanar directamente con autores como Joseph Stroud o Raúl Zurita, pero la que más cercana está a mi corazón es el cariño con que muchas personas se refieren a Medusa. Tenemos una mascota, Bōshi, y de cariño yo le llamo Madame Medusa o Mini Kraken, y me conmueve profundamente cada vez que alguien que no sea yo le llama así, con tanto cariño. Ha sido un camino arduo, pero lleno de cosas hermosas, sin duda. La invitación de la admiradísima editorial de la Universidad Veracruzana a su foro nacional de editores fue también una satisfacción enorme, así como las crecientes invitaciones de ese tipo fuera de Chihuahua. 

 

**

SPT: ¿Cuál es tu visión del quehacer editorial en este país? Genealogía y evolución. Defectos y virtudes. 

ET: Lo primero que noto es una riqueza asombrosa. Hay una gran cantidad de sellos independientes en el país, muchos de ellos verdaderamente admirables. Sigo a varios con interés y me alegro de su posicionamiento en la escena nacional. En algunos casos, no obstante, noto una falta de preparación en los principios del diseño editorial. Libros que parecieran hechos con pereza también existen entre las editoriales nacionales. En esos casos me entristece el trato que reciben sus autores y lectores a causa de esa falta de convicción de que la edición y diseño de un libro deben acompañar a su contenido, de que ambas cosas le hablan al lector. Está además la calidad de los materiales, la hechura del libro, que muchas veces es muy deficiente. No me parece justo tratar así ni a los autores ni a los lectores que compran los ejemplares. Quizás eso esté bien para alguien que apenas empieza, pero no para quien lleva trabajando ya tres, cuatro años. En ese tiempo, el editor y sus colaboradores deberían haber conformado una personalidad propia de su sello mediante el estudio del diseño y formación editorial, cosa que en muchos casos nunca llega a suceder. Pero también es comprensible. Tanto mis colegas como yo trabajamos con escasos recursos de toda clase. Estamos haciendo lo mejor que podemos.

 

SPT: ¿Crees que Medusa tendría una mejor recepción si se ubicara en Ciudad de México?

ET: Sin duda. Una cosa que he dicho siempre en los foros editoriales a los que he asistido es que Medusa es una editorial que edita desde las orillas de todo. El centralismo mexicano es enfurecedor y asfixiante. Las librerías, las ferias del libro, la mayoría de públicos, la mayoría del presupuesto y los contactos personales e institucionales están concentrados en Ciudad de México. Eso es terriblemente injusto. Medusa alguna vez intentó entrar a las librerías de El Péndulo y El Sótano. No pudimos, porque exigen tener una bodega física en Ciudad de México. Evidentemente, no nos es posible, así que conformé por cuenta propia mi distribución en varias librerías independientes del país y fuimos invitados a estar en la maravillosa Librería Carlos Fuentes, de la Universidad de Guadalajara. A pesar de la distancia geográfica, hemos logrado sacar a pasear a la Madame por todo el país y más allá.

SPT: Recientemente, Medusa ha sido llamada “La editorial de poesía en México”. ¿Consideras tú que se ha ganado este lugar? 

ET: Por supuesto que es cierto que elogio en boca propia es vituperio, pero no hablo de mí, sino de los libros que ha producido Medusa y de los esfuerzos, muy sustanciales, para hacer que salieran de Chihuahua y se convirtieran en un referente nacional de edición independiente, así que, desde esa perspectiva, creo que Medusa se lo ha ganado justamente. Hemos hecho libros exhaustivamente cuidados, corregidos, diseñados; hemos logrado una distribución notable para un sello tan pequeño; hemos formado comunidad de autores, editores y lectores; hemos experimentado, estudiado, buscado la mejor forma de diseñar cubiertas e interiores para cada libro en particular, siempre en busca de que el nuevo sea en cierto modo más fino que los anteriores; hemos logrado presencia en alrededor de 17 ferias del país este año… La Madame se ha hecho notar y, afortunadamente, no tengo que elogiar la calidad de los libros, tanto en forma como en fondo; ellos hablan por sí mismos, me parece.

 

SPT: ¿Qué editoriales de poesía son las que más te interesan? Tanto nacionales como internacionales. ¿Por qué?

ET: ¡Esta pregunta me fascina! Qué deleite poder hablar un poco de ellas, de esas editoriales que me han inspirado y enseñado tanto del oficio de hacer un libro bello, fino y altamente legible (marca de nuestra casa, creo yo). Las primeras que debo mencionar son las que me inspiraron y me enseñaron tanto desde muchos años antes de que siquiera se me ocurriese fundar mi propio sello. La más influyente, quizás, fue Copper Canyon Press, de EEUU, quienes tienen un alto estándar en sus diseños de interiores, con libros preciosos, llenos de aire, magníficamente legibles y elegantes. Muy cerca de ella está Knopf, a la que admiro profundamente. Creo que son incluso más elegantes que Copper. Sólo menciono a la primera por haberla conocido antes y haber comprado varios de sus títulos. Cuando conocí a Knopf, no podía creer lo que veía. Todos sus libros son hermosos. Están también ECCO, FSG, Mariner, Faber & Faber, Yale, los de la Universidad de California, Harvard… todas ellas norteamericanas, salvo por Faber & Faber, que es inglesa. Entre las españolas, desde luego Pre-Textos es la más admirable para mí. 

Entre las nacionales independientes, que son las únicas que se atreven a publicar poesía, están Mantis, Vaso Roto, Aldus, Typotaller… Todas ellas me parecen impecables y admirables.

 

***

SPT: ¿Cómo percibes la predominancia de los poemarios con unidad temática en la actualidad mexicana?

ET: Me parece que ha causado un empobrecimiento de la oferta poética, desde mi perspectiva. Pongo siempre el ejemplo de los poemarios publicados en Estados Unidos, una poesía que me interesa muchísimo y que precisamente me interesa tanto por su extraordinaria riqueza y variedad. El libro de poemas sueltos es perfectamente aceptado en EEUU; mis poemarios más amados de entre los norteamericanos son esencialmente de poemas sueltos, lo cual da total libertad al autor para interesarse en explorar lo que realmente le interesa y conmueve —que puede ser de una variedad infinita— y enriquecer así el espectro de la experiencia humana a través de su arte sin tener que ajustarse a los criterios de un premio para escribir e intentar ganarlo. Creo, aunque quizás me equivoque, que toda moda literaria demasiado extendida es deletérea para una literatura nacional. El ideal, para mí, es la libertad creativa, la libertad de jugar, explorar, escribir sobre la flor o el grillo tanto como sobre la violencia o la injusticia, por ejemplo. Siento que algunos libros temáticos suelen agotarse muy pronto, apenas leídas unas decenas de páginas, mientras que encuentro en los libros de poemas sueltos una curiosidad inagotable que se transfiere al lector, junto con la emoción de descubrir una gran cantidad de experiencias en sus páginas, además de darte oportunidad de volver a algunos de sus poemas y revivir la experiencia de ese poema particular que en una sola página logró mostrarte algo invaluable. Yo prefiero por mucho eso: la diversidad; quizás por eso me fascinan las antologías de poesía internacional, que compro y devoro sin parar y que también he terminado por hacer y traducir yo mismo.

 

SPT: ¿Qué propuestas son las que buscas (o te alegras al encontrar) para la editorial?

ET: Me encanta encontrar lo que yo llamo “hallazgos”. Cada año tengo varios, por fortuna, y cuando me llega uno así para publicar, me siento muy feliz. El editor, en su papel original, es el formador de una especie de canon, lo quiera o no. Es un lapidario en busca de piedras preciosas. El editor elige lo que quiere mostrar al público y eso es otra forma de la crítica. Por eso los sellos con un editor tradicional, digamos, llegan a tener una gran coherencia en sus catálogos. El determinante, desde luego, es el gusto personal del editor. En mi caso prefiero los libros accesibles, transparentes, que tengan potencial de ser disfrutados tanto por expertos como por principiantes; los libros que dialogan con la tradición, los que vuelven al origen, a los grandes maestros. En este sentido, en lo que he dicho del papel del editor, he meditado ampliamente y he decidido también —y puesto en práctica— que el editor no debe seleccionar sólo lo que le gusta particularmente, sino lo que considera valioso mostrar a otros, a públicos que quizás tengan gustos distintos al suyo. Una propuesta ajena a mis preferencias específicas, pero de evidente valor literario y humano, estará también en nuestro catálogo.

 

SPT: ¿Cuáles son los elementos que consideras que debe tener un gran poema y un gran poemario?

ET: Me gusta la aseveración de Adam Zagajewski al respecto: Un poema debe contener al mundo entero. Es decir, debe exponernos a la experiencia humana universal de un modo en que nos haga ver de nuevo esa experiencia. En palabras de Cézanne, si recuerdo bien la fuente, “pinto no lo que veo, sino lo que hará que otros vean lo que yo vi”. Ése es el gran poema, el que no habla de la rosa, sino que la hace florecer en el poema para nosotros (Huidobro). Así que un buen poema y un buen poemario, para mí, es el que es universal en términos de la experiencia humana en esta tierra. Por ello la Iliada y la Odisea siguen siendo los grandes poemas de los que todos bebemos. Por eso regresamos incesantemente a Bashō, Issa, Li Po, Po Chu-ï, Rumi, Jayyám, Shelley, Cavafis, Rilke, Auden, Whitman…

 

SPT: ¿Hay planes concretos para Medusa que los lectores podamos esperar próximamente? 

ET: Planes sobran. Queremos ampliar nuestros géneros y colecciones. Recientemente lanzamos Medusa Esenciales para rescatar clásicos no demasiado editados por las grandes editoriales. Me gustaría mucho una colección de non-fiction, ensayo divulgativo y ligero; he estado ansiando lanzar una colección infantil desde hace tiempo y quiero seguir publicando la serie de “pizcas”, antologías de poesía internacional antigua, de las que ya tenemos una de poemas japoneses, otra de poemas chinos y otra de epigramas sepulcrales griegos. Actualmente estoy trabajando en una Antología universal de la poesía lírica antigua que será la primera hecha en español que verdaderamente será universal, considerando las tradiciones del mundo árabe, de la India, África y las naciones originarias de toda América. Adicionalmente, y a partir de esta, trabajo en una antología sobre el vino y la embriaguez, que me emociona mucho.


(1) Aquí pueden conocer más sobre Medusa Editores y su catálogo:  https://www.medusaeditores.com

https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_691

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