En abril de 1999 el Gobierno del Estado y la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) suscribieron un convenio de colaboración, en el que se estableció el compromiso de unir esfuerzos para que en el ámbito de sus facultades se promoviera el desarrollo de la educación, la cultura, la economía, la salud y el bienestar social de los zacatecanos. Simultáneamente se suscribieron los convenios de colaboración inmobiliaria y el de financiamiento para el ejercicio fiscal 1999.
En el convenio de colaboración quedó de manifiesto que ambas instituciones apoyarían la investigación, la elaboración de proyectos y programas científicos, económicos, culturales, ecológicos, de seguridad pública, de obras y servicios, además de la capacitación y actualización profesional en distintas áreas del bienestar social.
En lo que se refiere al convenio de colaboración inmobiliaria, se planteo la coordinación de acciones para reubicar a los alumnos universitarios que ocupaban las casas de estudiantes dependientes de la Universidad, mediante la construcción de albergues estudiantiles. En ese mismo sentido el edificio ubicado en la calle Dr. Hierro 303 sería restaurado con apoyo del Gobierno Estatal para albergar el Museo de Historia Natural. Como parte del citado convenio, existía el compromiso de concluir la construcción de la Biblioteca Central Universitaria para que, en breve, en las instalaciones que ocupaba la Biblioteca Central (López Velarde) se instalaran las oficinas centrales de la Rectoría y las instalaciones que ella ocupaba pasaran a ser el tan anhelado proyecto del Museo General Universitario, (debido al conflicto derivado de la elección de Rector, las oficinas provisionales del Rector y su equipo de trabajo se ubicaron en las instalaciones que ocupaba la Biblioteca Central en López Velarde, fue en ese momento cuando se hizo el considerando).
En el convenio financiero, se enfatizó que la Máxima Casa de Estudios destinaría los recursos que aportara la Federación y el Gobierno del Estado, al desarrollo de sus proyectos y programas de docencia, investigación, difusión de la cultura y extensión de los servicios, lo mismo que a los apoyos administrativos que se requerían para la realización de sus actividades académicas.
A propósito del proceso de Reforma Universitaria de la década de los noventa, en los siguientes párrafos se esboza una breve cronología de tan importante evento que puso a prueba la capacidad de los universitarios. Desde el año de 1997 las expresiones a favor de que se realizara la tercera fase del Congreso era más frecuentes, se consideraba que los resolutivos de las dos primeras fases (1987 – 1988) eran limitados y en muchos casos desfasados, aparte de que se requería una nueva normatividad en lo académico, administrativo, financiero y legislativo en la UAZ.
Para tal fin, el Congreso Universitario nombró una comisión integrada por miembros de las diferentes corrientes políticas de la Universidad. El objetivo no se cumple y el Consejo toma la determinación (febrero 1998) de reiniciar el trabajo de la reforma. Los resultados nuevamente quedaron inconclusos. De estos intentos, varias de las propuestas y documentos recopilados, sirvieron de base para que 1999 se desarrollara la segunda Fase de la Reforma Integral Universitaria, surgida después de que en noviembre de 1998 el Consejo Universitario consensó la convocatoria y nombrara una Comisión General Operativa que se responsabilizara de organizar el proceso.
El mismo Consejo diseño la metodología que abordaba el tiempo y la forma en que se realizaría el proceso de reforma en sus seis fases. La iniciativa modificó las fechas de las dos primeras etapas, calendarizándolas de la siguiente manera: del 8 al 19 de febrero, elaboración de un diagnóstico institucional, con énfasis en la situación que privaba en el ámbito local, nacional e internacional. Para realizar el trabajo se recomendó analizar la política educativa en sus ámbitos nacional y local, y revisar la experiencia de la ANUIES y los ejercicios de algunas universidades en particular.
Los aspectos a calificar se establecieron en seis temas, para cada uno de ellos se creó una subcomisión: Docencia; Investigación y Posgrado; Extensión Universitaria; Estructura Administrativa; Política Financiera y Legislación. Asimismo, los diversos centros universitarios quedaron clasificados de acuerdo a las ocho áreas que manejaba el Fondo para la Modernización de la Educación Superior: Agropecuarias; Básicas; Ingenierías; Biomédicas; Sociales y Administrativas; Socioeconómicas, Humanidades y Educación; de Educación Media y Media Superior y Administración Central.
Esta fase concluyó el 19 de febrero, aunque no todas las áreas cumplieron el cometido de presentar el diagnóstico. Se concluyó que el proceso no pararía y que las subcomisiones harían ajustes al diagnóstico para aportarle nuevos elementos, principalmente de los centros que quedaron pendientes. El 22 de febrero inició la fase propositiva que se prolongó hasta el 28 de mayo. En ese apartado el 5 de marzo culminó el tema de docencia para continuar con el de investigación y posgrado el cual concluiría en un foro general el 19 de marzo en el Teatro Fernando Calderón.
Posteriormente fueron abordados la Extensión Universitaria (del 22 de marzo al 16 de abril); Estructura Administrativa (19 al 30 de abril); Política Financiera (3 al 14 de marzo) y Legislación Universitaria (17 al 28 de mayo). En todos los casos la metodología fue la siguiente: Primera semana, foros por escuela, facultad, centros y dependencias (según correspondiera), dos días después, foros por áreas, y el último día de cada periodo se celebraron foros generales en el Teatro Calderón.
En consecuencia, después del 28 de mayo se esperaba contar con el diseño de Universidad a que se aspiraba en el futuro próximo, considerando los aspectos sustantivos y adjetivos de la Institución en el marco de las cambiantes condiciones sociales. Del material disponible (ponencias, documentos, conclusiones, relatorías…) la Comisión General Operativa haría una clasificación que entregaría en paquetes a las subcomisiones (a más tardar el primero de junio) para que estas integraran (entre junio y julio) los resolutivos de cada tema. Todas estas actividades constituyeron la tercera fase del Proceso de Reforma Universitaria, en dicha fase, las subcomisiones a libertad invitaron a asesores y universitarios con experiencia.
A partir del 12 de agosto después de que el Consejo Universitario lo instaló, el Congreso General Universitario trabajo en sesiones semanales en el Teatro Calderón. En dichas sesiones se ratificarían o rectificarían los planteamientos de las subcomisiones: Diagnóstico Institucional (12 de agosto); Docencia (19 de agosto); Investigación y Posgrado (26 de agosto); Extensión Universitaria (2 de septiembre); Estructura Administrativa (9 de septiembre) y Legislación y Normatividad Universitaria (30 de septiembre).
¡Cuánto falta conocer sobre nuestra Máxima Casa de Estudios!
Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.
Se parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes:
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1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT



