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■ Historia y poder

Alejandro Tamez Murguía: derechos humanos y desaparecidos en México

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Por: MIGUEL ÁNGEL AGUILAR •

Radica en Monterrey, una de las ciudades alucinantes de nuestro México querido, pero trae un dolor en el alma difícil de aceptar, la desaparición de su hija hace 14 años, ello hizo que se levantara en todos los ánimos y las fuerzas posibles no solo para rescatar del olvido y la desidia nacional y mundial el parámetro de los desaparecidos sino, dice, prevenir a las nuevas generaciones que andan en la lela.

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Camino monterrey por todos sus esplendores, me se sus calles y plazas, hay una muy singular, LA PLAZA DE LOS DESAPARECIDOS, la esquina dramática que antes fue la plaza de los toreros y ahora, casi enfrente del Palacio de Gobierno, es ícono del drama de los desaparecidos y su búsqueda real con todas las fuerzas y todo el deber posible.

Una plaza olvidada también, llena de cosas sombrías, retratos de muchas víctimas, esa época infernal en que el calderonismo hizo rebrotar con alcances demoniacos los índices de criminalidad ante un pueblo indefenso y pobre e indefenso.

La entrevista es dura, es fuerte, es necesaria, ella irá para otros apuntes donde es necesario dar el grito de alarma donde suceden todas las desgracias mas fuertes y padecidas en un país como el nuestro, mientras tanto los pormenores están ahí: en nuestro país los crímenes son reales, mas de 40 carteles fuertemente blindados, casi 50 mil sicarios muy bien armados, armaduras de todos los países, principalmente del vecino país del norte, pero también del sur, donde los temibles Kaibiles de Guatemala impusieron sus horrores de decapitaciones masivas, depósitos infernales de cadáveres inocentes, absorbidos por la malicia gubernamental, el odio estadounidense, el oportunismo de las mafias extorsionadoras de toda laya y quehacer civil.

Alejandro Tamez enfátiza: nunca como hoy se trabaja en la búsqueda de los desaparecidos con las autoridades nacionales, que un desaparecido no es un homicidio forzosamente y que ante ello la derecha mexicana del pripanismo emecista enloquecido quiere presentar como la fiera brava, la perra enloquecida del obradorismo quesque indolente, que si bien las cifras del homicidio doloso ha disminuido en el territorio nacional, las desapariciones y sus cifras son el pecado de oyuki de un gobierno federal que “tapa” cifras y esconde a vividores.

Nada mas falso recalca.

Tamez Murguía es el coordinador de la red de eslabones de los derechos humanos de la zona norte, de 13 consejeros nacional, es uno de ellos en el comité de la búsqueda de personas y que están adheridos al sistema nacional de la búsqueda de desaparecidos, se le ve firme, decidido, anda con otras compañeros y ñeros limpiando el parque icónico, barriendo y arreando el agua de las lluvias torrenciales y sentencia: se trata no solo de nunca dejar de buscar a nuestros seres queridos y de toda víctima, sino de prevenir a las generaciones que siguen muy confiadas y sin saber de tantos y tantos peligros reales.

 Haciendo hincapié en que el drama mundial del trasiego de personas, la trata de blancas, la prostitución y la pederastia, el tráfico de órganos humanos para implantes urgentes en hospitales de la inmundicia de EEUU o el mismo México o Centroamérica son cifras reales, satánicas, complejas y llenas de dígitos que dan espanto y dolor nauseabundo.

Y no basta en descifrar y contener o hacer justicia. Esto va mas allá de toda conmiseración humana y de toda absolutez ensimismada en que México y el mundo lleguen a un nuevo estadío en que nunca jamás existirá el dolor y el infierno de la duda, el olvido, la incertidumbre de no saber que fue lo que les sucedió y de cómo allegarse de los elementos lúcidos que algún día den la calma y la paz en que todo aconteció sin tener culpa alguna victimas y familiares.

 Se reacciona a través de los sentimientos, de la pérdida y el hallazgo, de limpiar su memoria, de dedicar la vida a cumplir destinos y también las victorias, mil retos planteados, una travesía llena de nervios y nunca de resignaciones, jamás de claudicar o abdicar.

Ese es el ejemplo a seguir y esa la ruta inextinguible, que el drama mexicano se convierta en señal para el mundo para que cese la maldad, el pecado horripilante de adueñarse de otras vidas, del engaño y la estafa y el mundo de las drogas, la violencia en las ciudades, las balaceras interminables, los campos de exterminio, la obligación detestada de reclutar a la fuerza a gente inocente y que vino a cumplir un designio que de verdad nunca entenderemos.

Así como el espiritismo mundial afirma que la muerte es un suceso inentendible, todo es confusión y laberintos, tanto quien fallece como familiares y amigos, es un malentendido que hay que traspasar y darle a transición a la victoria verdadera de que algún día pese a todo las almas se reencontrarán en abrazos interminables y viajes alucinantes.

Son muchas las tareas urgentes.

Es una puerta giratoria en donde se debe de actuar previniendo por todos los medios que el engaño está ahí afuera, tratando de capturar y envilecer a la especie humana.

Pero también la esperanza nunca trunca, siempre electa en una visionaria iluminación de que se lograran los objetivos y la forma y el fondo de una esperanza que es más que luchadora.

Gracias a los organismos donde el buen Alejandro Tamez Murguía se hace acompañar de reclamos y acciones cotidianas, se lograrán los objetivos por los que tantos desvelos y lágrimas y anhelos se ha peleado.

Lo acompañan y eso será siempre un aliento fraternal y de lucha permanente.

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