En Zacatecas, usuarios denunciaron camiones viejos, inseguros y sin accesibilidad, con horarios limitados que complican sus traslados. A diferencia de ciudades como CDMX, Monterrey o Puebla, donde existen opciones modernas de movilidad, en el estado los urbanos son casi la única alternativa.
El Ranking de Transporte Público 2024 confirma el rezago: aunque la ciudad sobresale en digitalización, registra calificaciones críticas en accesibilidad, equidad y seguridad, lo que evidencia la urgencia de modernizar el sistema.
“Los camiones no son nada cómodos”, sintetizó un estudiante al comparar el servicio con el de otras ciudades del país. Otro entrevistado hizo hincapié en la antigüedad de las unidades: “Algunos tienen más de 30 años, con asientos quebrados y vehículos que ni siquiera cuentan con timbre”.
Los testimonios coinciden en que la precariedad de las unidades se refleja directamente en el tiempo y calidad de los traslados. Una estudiante comentó que, para llegar a clases a las 07:00 horas, debe salir de casa a las 6:00 horas: “En carro hago 20 minutos, pero en camión tardo mucho más”.
Además, los usuarios mencionaron que muchas rutas inician tarde y terminan temprano, dejando a quienes trabajan fuera de los horarios más demandados sin acceso al servicio. “Tardan demasiado en pasar y muchas rutas empiezan tarde y acaban temprano, cuando pues hay mucha gente que necesita el servicio mínimo después de las 8:30 pm que salen de sus trabajos”.
Los problemas no se limitan a la incomodidad. Un trabajador relató que dentro de los camiones ha presenciado peleas: “En una ocasión usaron gas pimienta y todos los pasajeros tuvimos ataques de tos. Aunque últimamente no ha pasado nada, esto muestra que falta seguridad y control”.
Otros señalaron deficiencias estructurales como asientos rotos, puertas en mal estado, cristales dañados y la falta de adaptación para personas con discapacidad. “Los camiones no están acondicionados, lo que limita la movilidad de muchos”, expresó una estudiante.
Además, varios usuarios apuntaron a la falta de precaución vial de los conductores, con maniobras bruscas que han ocasionado caídas. La sobrecarga de personas y la apertura de puertas durante el recorrido, poniendo en riesgo la seguridad de quienes viajan, incluidos niños, bebés, mujeres embarazadas, personas mayores y lesionadas.
“Hay tantos que no dejan espacio para las piernas, lo cual a mí me ha ocasionado problemas en las rodillas”, “varias veces me he lastimado la espalda por culpa de los espacios tan reducidos” denunciaron.
El rezago del transporte zacatecano se percibe con mayor claridad al compararlo con sistemas más variados en otras ciudades del país. En la Ciudad de México, el abanico de transporte público es uno de los más amplios del país. Los usuarios pueden optar por el Metro, el Metrobús, el Trolebús, el RTP, el Tren Ligero o incluso el Cablebús.
El Estado de México, aunque con retos de cobertura y frecuencia, dispone de servicios como el Mexibús y una extensa red de colectivos que enlazan distintas localidades. Para los usuarios, esta variedad representa opciones que, si bien no siempre resultan eficientes, sí proporcionan un abanico de posibilidades mayor al que existe actualmente en Zacatecas
En el norte del país, tanto en Baja California como en Nuevo León, predominan los autobuses y microbuses como principales medios de transporte público. Sin embargo, Monterrey ha logrado dar un paso adicional con el Metrorrey, un sistema de metro ligero que se ha convertido en un complemento estratégico a la operación de los camiones urbanos en el área metropolitana.
En Puebla, se ha puesto en marcha la Red Urbana de Transporte Articulado (RUTA). Por su parte, Querétaro opera el esquema QroBús, diseñado para centralizar el servicio de transporte urbano a través de autobuses articulados y estaciones específicas.
La diferencia es todavía más notoria cuando se observa la evolución del transporte capitalino en el último siglo. En el siglo XX aparecieron taxis emblemáticos como los “cocodrilos” o las “cotorras”, a los que siguieron los famosos “peseros”, combis y microbuses. Con la entrada del siglo XXI, surgieron alternativas como el Metrobús (2005), la RTP con servicios especializados, el Tren Suburbano y la renovación de trolebuses eléctricos. El Metro, inaugurado en 1969, continúa siendo el sistema más eficiente con 12 líneas activas.
En años recientes, la capital también ha diversificado su movilidad con la Ecobici, scooters eléctricos y el Cablebús. Los taxis se transformaron con modelos diferenciados, desde los “Iron Man” rojos y dorados hasta los rosas enfocados en la seguridad de las mujeres. Finalmente, las aplicaciones como Uber, DiDi y Cabify cambiaron la forma de solicitar transporte, ofreciendo disponibilidad y tarifas preestablecidas.
Este panorama contrasta con Zacatecas, donde los camiones urbanos son prácticamente la única opción de transporte colectivo, más allá de algunas plataformas como Uber o DiDi y taxis, sin alternativas modernas que amplíen la cobertura o mejoren la calidad del servicio.
Por ello, cabe la pena resaltar los resultados del Ranking de Transporte Público 2024 del Centro Mario Molina confirma lo que expresan los usuarios: Zacatecas-Guadalupe combina avances en digitalización con rezagos profundos en equidad y accesibilidad.
El informe coloca a la ciudad con un puntaje sobresaliente en digitalización (89.21 puntos), pero con calificaciones críticas de 0 en accesibilidad y 0 en institucionalidad y gestión, lo que refleja la falta de políticas públicas efectivas y de infraestructura adecuada.
En eficiencia, el sistema obtuvo 67.31 puntos, considerado aceptable; mientras que en seguridad apenas alcanzó 42.59, por debajo del promedio nacional. En sostenibilidad, el puntaje fue de 28.13, lo que refleja la antigüedad de las unidades y su impacto ambiental.
El diagnóstico nacional coincide con la experiencia ciudadana: la modernización tecnológica no ha sido suficiente para resolver los problemas de fondo en comodidad, seguridad y equidad. En Zacatecas, el desafío va más allá de la digitalización: se requiere una política integral que contemple la renovación de la flota, la creación de alternativas de movilidad y la accesibilidad universal.
Mientras tanto, los pasajeros siguen enfrentando diariamente camiones viejos, rutas irregulares y poca seguridad. “Los camiones son incómodos y viejos. Necesitamos mejoras urgentes”, expresó un estudiante.
El contraste con otras ciudades del país muestra que la modernización del transporte público no es imposible, sino un proyecto que demanda voluntad política, inversión y visión de futuro.



