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Notas históricas sobre la UAZ. Nueva edición 34

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Por: Juan Manuel Rivera Juárez •

Para la conformación de los posgrados en el Área de Ciencias de la Salud, durante la década de los noventa del siglo pasado, se concebía que las universidades publicas tenían la obligación de generar las condiciones ontológicas para que se vislumbrara al hombre como una unidad integral de mente, cuerpo y espíritu; que permitiera abordar los problemas de salud-enfermedad en todas sus dimensiones de forma sistemática y articulada, sin separar ningún aspecto del ser humano y del medio ambiente en que se desarrollaba. Lo que permitiría brindar a los profesionales de la salud, una opción de formación profesional acorde a las necesidades epidemiológicas de los diversos grupos sociales.

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Quienes dirigían las políticas públicas en el sector educativo estaban convencidos de que la Universidad tenía que presentar nuevas  alternativas orientadas a resolver los problemas de salud que realmente afectaban a la población y no simplemente reproducir esquemas de atención que día a día demostraban la urgente necesidad de un cambio en su conceptualización y en su práctica, ante la acumulación de padecimientos en la población, algunos de los cuales ni siquiera estaban contemplados seriamente en la oferta de servicios del sector salud.

En este contexto la Maestría en Ciencias de la Salud se pronunciaba por la conformación de un área de posgrados de la salud que aglutinara a todos los centros, escuelas y facultades como: Medicina Humana, Odontología, Psicología, Biología Experimental, Enfermería, Ciencias Químicas, Medicina Veterinaria y Zootecnia y Agronomía, a fin de poder abordar el análisis del binomio salud-enfermedad desde una filosofía holística, que buscara general cambios en la percepción y estilo de vida saludable de la población y de su entorno.

En la misma década el H. Consejo Universitario (HCU) acordó por unanimidad, hacer un pronunciamiento público en torno a la idea de una nueva Ley Orgánica y sobre la argumentación que motivo tal decisión.  Para concentrar las inquietudes, iniciativas y propuestas de los diagnósticos propios de la comunidad universitaria, se definió en los meses de septiembre y octubre de 1998, la realización de un Proceso Integral de Reforma, el culminaría al siguiente año con la elaboración del proyecto de la nueva Ley Orgánica para la institución.

No se deseaba solo el cambio de Ley o una modificación aparente para que todo siguiera igual. Por el contrario, la propuesta emanada del HCU cubría todas las temáticas: docencia, investigación, extensión, política financiera, administración, reglamentación y legislación universitaria; es decir, se trataba de una propuesta de reforma a fondo e integral, que generara una reforma legislativa que desembocaría, precisamente, en la nueva Ley Orgánica.

Justo cuando el HCU tenía programada una reunión para discutir asuntos relacionados con el proceso de Reforma en marcha, el Gobierno del Estado por diversas vías citó al rector, directores de escuelas, centros y facultades, además de los dirigentes sindicales para darles a conocer su compromiso de que ese mismo año la Legislatura del Estado recibiría del Ejecutivo una iniciativa de Ley Orgánica para la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ), tomando como referencia una auditoría realizada por decisión del propio Consejo Universitario.

La auditoría de referencia correspondía a un período de dos años, sólo contenía elementos validados para un diagnostico; sin embargo, sin negar su valides relativa, las medidas que se desprendían de ella eran muy limitadas; muchas, incluso, eran correctivos coyunturales que engañaban y posponían las soluciones que reclamaba la compleja situación que vivía la UAZ. Lo mismo ocurría con las auditorias practicadas con anterioridad.

La propuesta del Ejecutivo sobre la normatividad de la Universidad, tal y como se dio a conocer, no estaba pensada como el resultado cumbre de un proceso integral de reforma, no era una propuesta original, ya se había intentado implementarla sin éxito; proponerla sin antes discutir la necesaria transformación que debía experimentar la estructura académica y administrativa (facultad exclusiva de los universitarios), resultaba absurdo, limitado e injerencista. Las iniciativas de legislación universitaria presentadas con anterioridad en las que se decretaron reformas,  germinaron de la propia Institución y fueron retomadas por el Ejecutivo y Legislativo. Los universitarios ejercieron por tanto, el rol que les correspondía. 

La administración universitaria manifestó su interés de continuar adelante con el proceso de reforma, sujetándose a la programación y a las modalidades avaladas por el HCU. Como agentes activos de la Reforma, asumiendo la responsabilidad de aportar el mayor de sus esfuerzos para que realmente resultara una solución integral a los rezagos que se tenían y que en las distintas instancias se reconocieron. 

Con base en lo señalado, se rechazo toda injerencia ajena al proceso de Reforma y se hizo un llamado a la comunidad universitaria a involucrarse activamente en las distintas fases de la misma. A los que propiciaban y avalaban las declaraciones del Ejecutivo, el HCU les hacía un exhorto unánime, esperando su incorporación al proceso de Reforma.

Como se había programado en el calendario propio del Proceso Integral de Reforma el 15 de febrero de 1999, se instaló la mesa de discusión del área administrativa de la UAZ. En el evento se contó con la participación de funcionarios de la Institución, y se abordaron temas propios de la administración, su fortaleza y sus debilidades.

En una de las ponencias se presentó un análisis de la oferta educativa universitaria a nivel estatal, resaltando los siguientes datos: la UAZ era la única Institución que ofrecía estudios de doctorado en el estado, con sus 19 maestrías representaba el 55% de la oferta, respecto al nivel de licenciatura tenía una cobertura del 33.33% y era la única en ofrecer especialidades. Otro aspecto que se resaltó fue que la UAZ era la única en el estado en ofrecer licenciaturas en el área agropecuaria, ciencias de la salud, ciencias naturales y exactas. En el nivel medio superior con sus planteles, atendía el 21.95% de la matricula total, además del 62.29% en el superior, y el 67.91% en el posgrado.

En otra ponencia se realizó un diagnóstico de la estructura administrativa de la UAZ, en lo que se consideraban los antecedentes de la Ley Orgánica, en relación a las funciones fundamentales, así como en los resolutivos del 87 y 88 que de alguna manera orientaban acerca del tipo de estructura administrativa que debía tener y que finalmente no se había logrado. Se resalta la inexistencia real de instrumentos y programas que permitieran llegar a conocer el perfil del egresado de las diferentes escuelas, centros y facultades.

También se menciona que a pesar de considerar la Investigación como una de las funciones sustantivas de la UAZ, no estaba enfocada hacia los problemas del estado, que dicha actividad antes de buscar la solución a problemas universales, tendría que estar consiente sobre cuál era la problemática del entorno en el que se vivía para que a partir de ello, se pudiera tener una mejor productividad. Que hacía falta una organización en torno a los objetivos. 

¡Cuánto falta conocer sobre nuestra Máxima Casa de Estudios!

Esta ignorancia es la que ha permitido que se le menosprecie o que se tergiverse su historia para satisfacer vanidades personales o intereses de grupos, ante la actitud indiferente de la comunidad universitaria.

Se parte de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia (LUMAT). Informes:

http://lumat.uaz.edu.mx/; https://www.facebook.com/LUMAT.UAZ;

https://twitter.com/LumatUaz.

1Docente Investigador de la Unidad Académica de Ciencia y Tecnología de la Luz y la Materia. LUMAT

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