El pasado jueves 25 de septiembre de 2025 tuvo lugar el plebiscito para determinar cuál de las dos propuestas de estatutos resultaba la elegida por las mayorías del Sindicato del Personal Académico de la Universidad Autónoma de Zacatecas (SPAUAZ). No fue sencillo, pues los errores perseguían a la dirigente sindical, Dra. Jenny González Arenas. Durante dos años el espectro de los excluidos del padrón rondó las instalaciones del sindicato, pues una providencia cautelar impidió que se llevara a cabo el plebiscito. Cabe resaltar que la “argumentación” para hacer caso omiso de una nueva providencia cautelar que suspendía las votaciones, es especiosa. Según quienes se hicieron eco de tal embuste, no se debía suspender el plebiscito pues éste no es una asamblea. ¿Entonces por qué no lo organizaron antes? Lo que pasó es que los asesores de la secretaria general decidieron apostar a ganar. Si resultaba ganadora su propuesta, la muy punitiva y violatoria de la Ley Federal del Trabajo, propuesta 1, entonces podían, por medios políticos de presión, imponerse como los auténticos dueños del sindicato. Es decir, en el SPAUAZ las decisiones las toma el grupo que lo usurpó desde 2023. No fue así, resultó que los errores no fueron sólo jurídicos, sino también políticos. La derrota de la propuesta 1 en las urnas, donde logró 777 votos, indica el declive de una supuesta fuerza que nunca lo fue. Nunca logró, el grupo de la Dra. González, repuntar entre los universitarios, esa fuerza nunca superó los dos votos de ventaja. Y debemos recordar que ganar por dos votos es una victoria aleatoria, pues lo que no hay es una clara mayoría, sino apenas una fluctuación estadística. Lo que quedó claro en los dos años posteriores a mayo de 2023, pues se mantuvo el equilibrio de poderes. Pero los errores ya los alcanzaron. La propuesta con la que pretendían transformar el sindicato en una máquina de movilización política de tres personas no cautivó a los agremiados. ¿Quién quiere perder su tiempo en asambleas interminables a la escucha de discursos infames? ¿quién quiere pagarle cuotas a un sindicato que no lo defenderá? ¿quién acepta el uso patrimonial de los recursos de la mal llamada “Fundación”? ¿quién tolera atroces redentores de pacotilla? ¿quién exige un sindicato endeudado? ¿Quién sueña con que su secretario general sea rector/rectora? Al parecer, no la mayoría de los miembros del SPAUAZ. Por eso ganó, contra viento y marea, cuesta arriba y con todo en contra, la propuesta democrática, que hoy día ya constituye los nuevos estatutos del SPAUAZ. ¿Qué sigue? Antes de perderse en el olvido de la historia, la presente dirigencia tiene todavía delante de sí dos eventos que involucran la decisión de las mayorías del SPAUAZ. Por supuesto, sin ninguna duda continuara el uso violento, desnaturalizado e ilegal del contrato como instrumento de intimidación en las unidades de la universidad, pero eso es asunto de los directores y una parte del comité ejecutivo. Son el emplazamiento a huelga a fines de este año y la renovación de la dirigencia sindical en 2026. Ante los resultados del plebiscito no cabe esperar que la decisión durante el emplazamiento sea similar. Todavía se pueden conjuntar los grupos resentidos para tratar de negociar su supervivencia. Esto condiciona, pero no determina, las alianzas hacia mayo de 2026, pues cabe la posibilidad que ciertos grupos muy hábiles, ante la derrota total, decidan negociar una salida para ellos y algunos de sus acólitos. Si es así, la tan mal entendida “polarización” concluiría. Por otro lado, también existe la posibilidad de una continuidad de la presente gestión sindical, con otro “patrón” que simule ser sindicalista para que administre los bienes y destinos del sindicato. A veces se confunde la suerte de un proyecto político con la de quien lo impulsa. Se olvida u omite, o se finge no saber, que una cosa es hundir a quien representa que derrotar lo representado. En cierto sentido, la brutal propaganda contra José Juan Martínez Pardo, rayana en el odio personal, logró disminuir la presencia política de la persona. Pero el proyecto por él encabezado reaparece en los Estatutos aprobados por 864 sindicalizados. Se resistió, el grupo de la Dra. González, a colocar una fotografía del líder sindical 2020-2023, pero ya no podrán omitir los estatutos que su equipo escribió. Por otro lado, todavía falta el desenlace de la vinculación a proceso de la Dra. Jenny González Arenas, que no es asunto menor pues, aunque personal, se enlaza a un adeudo millonario que se dejará al sindicato en la indigencia por al menos diez años más. Esto, el adeudo del sindicato, que es un adeudo de los agremiados, no es tema de la presente administración sindical, que para poder pagar deberá dejar en la ruina el edificio devastado que compró. Hay dos escenarios muy simples. Por un lado, se demuestra la administración fraudulenta y se castiga a la secretaria general, o se demuestra que no hay elementos suficientes para lo anterior. En el primer caso un posible medio de resarcimiento sería la venta del edificio, lo que sería la completa destrucción del grupo político que apoyó esa acción. El segundo caso es la posibilidad de más arbitrariedad en el SPAUAZ. Veremos.
El SPAUAZ en su laberinto. Otra derrota más.


