En el Auditorio del Campus Siglo XXI de la Benemérita Universidad Autónoma de Zacatecas (BUAZ), el exdelantero Carlos Hermosillo ofreció ayer una conferencia magistral en la que habló de resiliencia, disciplina y valores como ejes de su carrera y su vida personal. Ante estudiantes de la Licenciatura en Cultura Física y Deporte, el exfutbolista insistió en que el fracaso debe asumirse como parte natural de la vida y que la preparación es “de tiempo completo”, tanto en lo físico como en lo actitudinal.
En ese marco, lanzó una advertencia sobre la vulnerabilidad de muchos futbolistas que tras el retiro pasan de entrenar tres horas al día a trabajar jornadas de ocho y terminan percibiendo “ni el 0.5 por ciento de lo que ganaban en activo”.
Aclaró que durante su carrera profesional siempre rechazó ofertas de consumir drogas, pero que al dejar la cancha y perder la adrenalina de la competencia cayó en depresión que lo llevó a una etapa de adicción. Contó que estuvo internado dos meses y que lleva 14 años en sobriedad, convencido de que la disciplina y el cuidado personal son la única vía para evitar esas “puertas falsas”.
Hermosillo Goytortúa explicó que su carrera estuvo marcada por caídas y tropiezos, pero que cada una le sirvió para fortalecerse. Contó, por ejemplo, que, tras anotar 20 goles en el América, el club contrató a un delantero extranjero y él se derrumbó, hasta que su entonces esposa le hizo ver que debía tomarlo como una oportunidad para crecer. “La actitud lo es todo”, resumió.
El exseleccionado nacional recordó también su paso por la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade), donde enfrentó a dirigentes más interesados en sí mismos que en los atletas, señalando que esa suele ser la regla.
Ante la pregunta de un asistente sobre qué cambiaría de su carrera, mencionó que le habría gustado tener mayor participación en la Selección Nacional.
Recordando la final de 1997, en la que Cruz Azul se coronó después de la agresión del portero Ángel Comizzo, Hermosillo reveló que jugó con un chaleco antibalas que le enviaron desde Estados Unidos para protegerlo, ya que recién había sufrido una fractura de costillas.
En respuesta al periodista Paco Elizondo, quien relató los orígenes de su afición cruzazulina, recordó a Miguel Marín como su ídolo de infancia y evocó la final de 1997 como el momento en que nació su admiración por él, Hermosillo compartió una anécdota de 1986, cuando en una cascarita de futbol 5 marcó un gol de chilena, que resumió con la frase: “La vida me puso ahí”.
Sin embargo, no se pronunció abiertamente sobre el llamado de Elizondo a que asuma la dirección técnica de la Máquina Celeste.
El acto concluyó con la entrega de un reconocimiento a Hermosillo por su trayectoria, en la que participaron el rector de la BUAZ, Ángel Román Gutiérrez, el director de la Unidad Académica de Cultura Física y Deporte, Anuar Jesús Alvarado González, y Norma Julieta del Río.



