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■ La entidad será escenario de una de las fiestas más emblemáticas en términos culturales

Convierten Morismas de Bracho a Zacatecas en capital mundial de fe

■ Reviven lucha simbólica entre bien y mal

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Por: MARTÍN CATALÁN LERMA •

Este domingo, Zacatecas será escenario de una de las fiestas más emblemáticas en términos culturales y de fe que convoca a miles de familias que se unen en un sincretismo cultural, el cual ha dado origen a una tradición centenaria: las Morismas de Bracho, una celebración que está a un paso de convertirse en la representación histórica más grande del mundo.

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Para Francisco Cortes Navia, cronista de la Cofradía de San Juan Bautista, en Zacatecas hay tres grandes festividades religiosas que a la par dan identidad cultural: la Procesión del Silencio que data de 1550; la Romería, iniciada en 1559, y las Morismas de Bracho, una fiesta con una gran carga histórica. 

Desde la perspectiva del historiador Veremundo Carrillo Trujillo, hay procesos más ricos por la carga simbólica que por los pormenores históricos, y las Morismas de Bracho son un gran ejemplo, pues al observar durante la festividad a los participantes con largos birotes a la espalda, a sus niños en hombros y muchos otros elementos propios de la indumentaria, se hace presente la fe y el anacronismo. 

Señaló que las Morismas de Bracho al mismo tiempo hacen alusión en su representación a la Batalla de Lepanto de 1471 con sus 35 mil muertos, que a la vida de un personaje del siglo 1 como es San Juan Bautista, a Carlo Magno del siglo 9, a Juan de Austria de siglo 16 o a las enfermeras del siglo 20 que “curan con Coca-Cola”; para al final de todo, convertir estos hechos históricos en un símbolo de la lucha perpetua entre el bien y el mal.

“Si se respeta la historia nada tienen que ver esos personajes, pero el símbolo los justifica plenamente” y, durante la representación los buenos tienen por símbolo la cruz y los malos a la media luna y, al final, la decapitación de un rey moro representa el triunfo del cristianismo y los participantes lo traducen como que al final triunfa al bien sobre el mal, señaló Carrillo Trujillo. 

Por su parte, Héctor Ramírez Bramasco, integrante de la Cofradía de San Juan Bautista indicó que las Morismas de Bracho es una celebración eminentemente religiosa, pero con elementos folclóricos o seculares que representan una parte importante de la cultura y la identidad zacatecana que se han construido durante más de 200 años.

Sin embargo, esta identidad que se ha desarrollado en torno a esta celebración tiene relación con su forma de organización, misma que ha cambiado ante las necesidades de cada época.

Es decir, señaló que a lo largo de la historia ha sido necesario el establecimiento de mecanismos de organización según las necesidades de la época, lo que ha hecho posible que la festividad trascienda.

“Las fiestas de moros y cristianos en Zacatecas son una celebración religiosa que también tienen su lado folclórico y secular. Se juntan ambos aspectos para generar la fiesta de la Morisma de Bracho”.

Refirió que hay hipótesis diversas sobre la creación de la primera hermandad en 1884, pero se tiene documentado que en ese momento participaron 14 personas, pero a través de los años ha crecido y en el último conteo, en el desfile dominical del año pasado, participaron 30 mil.

Ramírez Bamasco señaló que esta festividad ha sido posible por la reglamentación que se ha establecido para regular la participación de los cofrades de San Juan Bautista, y en primer momento, fue la arquidiócesis de Guadalajara la que estableció los primeros lineamientos.

En ese sentido, en 1836 se establecieron constituciones, documentos que fungían como una reglamentación y, en el contexto de los primeros años de vida política del país luego de lograr su independencia, motivo por el cual la religión estaba muy arraigada en la población.

Las reglas se publicaron en ese momento para dar instrucciones sobre cómo debía celebrarse la conmemoración del martirio de San Juan Bautista desde el 19 de agosto de cada año, de manera que eran 10 días de celebración.

Además, en los lineamientos se establecía que debía realizarse una misa cada mes en dedicatoria a los cofrades difuntos y una para los cofrades activos, la cual se sigue llevando a cabo cada año en las Lomas de Bracho.

Ramírez Bamasco detalló que la organización de las Morismas estaba a cargo por una mesa directiva conformada por un mayordomo, figura que en la actualidad todavía se utiliza en organizaciones de morismas en varias localidades de Zacatecas, cuya función es la de presidir en conjunto con secretarios o diputados.

El reglamento contenía sanciones para quienes vulneraban las constituciones eran de hasta dos pesos, mientras que aquellos que no asistieran a los servicios de Semana Santa eran sancionadas hasta por 10 pesos.

Tiempo después, ya en 1989, expuso que se crearon estatutos para las cofradías y corporaciones de San Juan Bautista, en las que se regularon estas agrupaciones en todo el estado, es decir, no eran exclusivas de las Morismas de Bracho, los cuales fueron supervisados por el obispo Javier Lozano Barragán.

En ese momento se estableció que la fiesta llena de folclor se unía a la celebración religiosa para la veneración de San Juan Bautista y a Dios que era el propósito principal de las Morismas, mientras que en la actualidad el órgano administrativo aún se integró por un mayordomo, secretario y tesorero, quienes son elegidos en asamblea,

“Esta forma de elegir la mesa directiva fue la que se definió en 2021para salir de la pandemia, porque no sabíamos o no se tenía claro cómo iba a funcionar la Morisma después de la pandemia. Además, los estatutos más recientes carecen del aval del Obispado, pero en los últimos 36 años se han fundamentado las acciones de las mesas directivas, de manera que teneos la vigencia de los estatutos de los de 1989 y la vigencia de los reglamentos del 2011”, concluyó Ramírez Bramasco.

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