Lia Guadalupe Magallanes, hija de los tlaltenanguenses Juan y María, y nacida hace 23 años en Long Beach, California, ganó el pasado martes el Premio Estatal de la Juventud 2025, en la categoría de Mérito Migrante. Su trayectoria la ha convertido en la voz de una segunda generación que busca preservar el orgullo por sus raíces zacatecanas en un contexto donde la asimilación cultural suele diluir la memoria.
Lia nació en California,
lo cual, junto a sus
raíces zacatecanas, ha
impactado profundamente
su identidad como migrante
En la semblanza curricular del Instituto Estatal de la Juventud (Injuventud), se le describe como una joven que desde pequeña ha sabido utilizar su tiempo y oportunidades para impactar la vida de otras personas.
A los nueve años se involucró en la campaña Ángeles de la Caridad recolectando más de 200 cajas de cereal para orfanatos en Tijuana: “De niña no entiendes lo que significa impactar una vida, pero cuando vi las sonrisas de los niños en las fotos entendí que un pequeño esfuerzo puede dejar huella”, recordó.
Su entorno familiar la ha empujado a escoger una carrera de servicio. Actualmente la joven se prepara para ser terapista de habla, con la intención de trabajar con infancias con discapacidad y con necesidades educativas especiales.
Lia sigue el camino que le mostraron en casa. Su padre lleva 35 años como maestro en California, dedicado a niños migrantes de primer grado y kínder, mientras que su madre, María, enseña también español. Ambos son reconocidos por su impacto en la comunidad.
“A mí siempre me
ha motivado y emocionado
la ayuda e impactar una
vida, yo creo que eso
viene de mis raíces”
“A mí siempre me ha motivado y emocionado la ayuda e impactar una vida. Yo creo que eso viene de mis raíces porque, aunque nací en Estados Unidos, vengo de culturas zacatecanas, de papá… Y creo que eso me ayudó a entenderme a mí misma de por qué me gusta ayudar a la gente”, explicó la entrevistada.
Hoy, como Señorita Zacatecas-Los Ángeles 2024-2025, título otorgado por la Federación de Clubes Zacatecanos del Sur de California (FCZSC), Lia se siente altamente motivada a enfocar su reinado en motivar a los jóvenes migrantes a no perder el contacto con sus raíces.
Ha participado en campañas de entrega de juguetes, actividades escolares y en el banco de comida de la Federación de Clubes, convencida de que la comunidad migrante debe hacer esfuerzos continuos por no perder sus lazos con Zacatecas.
“Como mujer, mexicana y zacatecana he tenido que trabajar más para merecer mis oportunidades. Y me preocupa que con la tercera generación se pierda el valor del trabajo y el orgullo por nuestras raíces. Por eso insisto en que nuestros futuros hijos sepan de dónde vienen”, expresa la joven.
Ese sentido de pertenencia se reforzó con el Viaje Cultural 2025 “Jóvenes acercándose a su cultura”, organizado por la Secretaría del Zacatecano Migrante (Sezami) y la Federación de Clubes.
Durante una semana recorrió junto a otras reinas migrantes sitios emblemáticos del estado como La Quemada, el Convento de Guadalupe, Sombrerete y asistió como invitada de honor al Festival Internacional del Folclor, conviviendo con las delegaciones de Bolivia, España, Puerto Rico y Colombia.
Esta y otras experiencias le permitieron contrastar la vida en California con la riqueza cultural de Zacatecas: “Allá cada quien vive en su rutina, vas al trabajo, a tu grupo de amigos y nada más. Aquí la riqueza es la gente que mantiene vivas las tradiciones, las callejoneadas, la cultura. Eso no se compara”, describió.
Además de su preparación para especializarse en terapia del lenguaje, Lia se encuentra motivada para apoyar al Centro Corazón Especial en Tepechitlán (donde su mamá tiene raíces). “La maestra ya lleva como 20 años tratando de formar esta escuelita y apenas la formaron hace un año, pero pues le falta muchos recursos para de verdad establecer esa escuela”, explica la joven.
Otro objetivo que la anima es impulsar los viajes culturales de intercambio juvenil, para que jóvenes migrantes de California y jóvenes zacatecanos se conozcan y colaboren en proyectos comunes.
Lia observa que la vergüenza de ser mexicano en un contexto estigmatizante y la falta de confianza influyen en muchos jóvenes migrantes, reconoce en ellos la falta de apoyo moral.
“Yo creo que es muy importante que los jóvenes tengan esa confianza y ese apoyo de su misma gente, de adultos que ya tienen esa experiencia… ese ‘wisdom’ para trabajar en conjunto con las nuevas ideas”, señaló.
Pertenecer a dos mundos
no es una limitante, sino
una oportunidad para
ampliar horizontes y
tejer lazos en comunidad
Ese impulso, asegura, es lo que quiere sembrar en las generaciones que vienen, en su papel como embajadora binacional: la certeza de que pertenecer a dos mundos no es una limitante, sino una oportunidad para ampliar horizontes y tejer lazos en comunidad.



