Ayer, desde el renombrado Callejón de la Tortura, Sara Ortiz García y Elvia Olivia Minerva Chavarría Arellano ofrecieron, a través de música y poesía, un relato vivo sobre la violencia que enfrentan las mujeres y un llamado a escribir una nueva historia colectiva con “Despierta tu canto: Lucha feminista”.
Minerva Chavarría subrayó la importancia de dar continuidad a este ejercicio mensual de memoria colectiva por la no repetición de la represión a las manifestantes, a raíz de los eventos de brutalidad policíaca y represión en la marcha del 8M 2024, en Zacatecas.
Al igual que cada mes, el evento dio inicio a la hora en que manifestantes en Plaza de Armas fueron arrastradas y capturas por policías de distintas corporaciones, para posteriormente ser tiradas al piso, golpeadas con toletes, pateadas para separarlas de otras personas, e incluso azotadas contra la pared; fuera de la vista pública, en el Callejón de las Campanas.
El evento de este viernes comenzó con una declamación conjunta de Yo me levanto de Maya Angelou, “Puedes acuchillarme con los ojos, Puedes matarme con tu odio, Y a pesar de todo, como el viento, me levanto”, resonó ante las asistentes.
A continuación, Ortiz y Chavarría interpretaron Querida Muerte, de Rene Goust, nombrando el riesgo de ser mujer en la calle o en el espacio privado: “Ahora estar de suerte es que tu novio no resulte violador, abusador o feminicida. Ahora estar de suerte es que a la muerte no le guste tu cintura y en su troca no te siga”.
“Miradnos, y nunca olvidéis que el universo y la luz salen de nuestras piernas. Porque un mundo sin mujeres no es más que un mundo vacío y a oscuras. Y nosotras estamos aquí para despertaros y encender la mecha”, recitaron las artistas dando vida al poema de Elvira Sastre “Somos mujeres”.
Con Remamos, de Kany García y Natalia Lafourcade, las intérpretes recordaron que la lucha por la dignidad, la justicia y la libertad no es individual, sino colectiva, y que se sostiene gracias a la valentía de quienes, pese al cansancio y las heridas, siguen remando juntas “con la cara contra el viento”.
Las palabras de Barbara Alí: “Mi cuerpo no es tu cuerpo: mi cuerpo no es tu casa ni cosa ni propaganda”, resonaron en el improvisado escenario, dando paso al himno feminista de Vivir Quintana, Canción sin miedo, que recuerda el vínculo entre las mujeres que resisten en un país feminicida: las que marchan, las que defienden sus comunidades, las que buscan a sus hijas e hijos desaparecidos.
El evento cerró con la canción Despierten Mujeres de Luna Santa y el poema La esperanza es esa cosa con plumas de Emily Dickinson, para finalizar con el grito colectivo: “¡Y ahora que estamos juntas y ahora que sí nos ven, abajo el patriarcado se va a caer, se va a caer; y arriba el feminismo que va a vencer, que va a vencer!”.



