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■ Destacan sus beneficios en la salud pública

Conmemoran Semana Mundial de la Lactancia Materna del 1 al 7 de agosto

■ Fortalece el vínculo emocional entre madre e hijo

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Por: Jaqueline Lares Chávez •

Del 1 al 7 de agosto se celebra la Semana Mundial de la Lactancia Materna, una iniciativa promovida globalmente por la Alianza Mundial para la Acción de Lactancia Materna (WABA) con el objetivo de sensibilizar y fomentar prácticas que refuercen su importancia en la salud pública. En este marco, resulta fundamental destacar los múltiples beneficios que esta práctica ofrece, tanto para la madre como para el bebé, avalados por evidencia científica y testimonios expertos.

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De acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud (OPS), organismo regional de la OMS, una nutrición adecuada desde los primeros momentos de la vida es determinante para el desarrollo físico y neurológico de las personas. Por el contrario, una alimentación deficiente en etapas tempranas puede provocar daños irreversibles. 

En este sentido, la lactancia materna es considerada la forma más adecuada de alimentar a los bebés, ya que les proporciona todos los nutrientes que necesitan en la proporción correcta, fortalece su sistema inmune y los protege contra múltiples enfermedades.

La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida, así como la incorporación de alimentos complementarios seguros y adecuados a partir de ese momento, sin dejar de lado la leche materna hasta, por lo menos, los dos años de edad. Desde 2012, la Asamblea Mundial de la Salud estableció como meta elevar la tasa de lactancia materna exclusiva en menores de seis meses al 50 por ciento para el año 2025.

Los beneficios de esta práctica están ampliamente documentados. Amamantar reduce en un 13 por ciento el riesgo de obesidad infantil y en un 35 por ciento las probabilidades de desarrollar diabetes tipo 2. Además, disminuye en un 19 por ciento el riesgo de leucemia en la infancia y en un 60 por ciento el riesgo de síndrome de muerte súbita del lactante, con efectos aún más notables en casos de lactancia exclusiva. 

También se ha demostrado que mejora el desarrollo cognitivo: quienes fueron amamantados obtienen en promedio 3.4 puntos más en pruebas de inteligencia y alcanzan mayor nivel educativo, lo que se traduce en ingresos más altos en la vida adulta.

Además de los beneficios físicos y cognitivos, la lactancia materna fortalece el vínculo emocional entre madre e hijo, mejora la capacidad de respuesta materna y contribuye al bienestar psicológico de ambos.  En este sentido Karla González, maestrante en psicología infantil, compartió algunos de los beneficios emocionales y mentales que este proceso representa tanto para el bebé como para la madre, destacando que “la lactancia materna es un proceso que se construye tanto social como culturalmente”.

Más allá de ser una fuente de alimento, González explicó para el medio que la lactancia fortalece el vínculo afectivo madre-hijo, ya que a través del contacto piel con piel, la estimulación táctil y la cercanía, “el bebé encuentra en su mamá una fuente de alimento, de comodidad, de cariño, de seguridad y de placer”, lo que ayuda a establecer una conexión emocional profunda desde los primeros días de vida.

Asimismo, subrayó que este proceso favorece el desarrollo neuronal del recién nacido gracias a la estimulación multisensorial y a los componentes nutricionales de la leche materna, como aminoácidos y ácidos grasos esenciales. Incluso, añade, se promueve el desarrollo de la corteza frontal del cerebro, que más adelante influirá en la toma de decisiones y el control de impulsos.

Sin embargo, hizo hincapié en no romantizar la lactancia: “Para que se lleve a cabo con plenitud, es indispensable que la mamá cuente con redes de apoyo que le permitan sentirse acompañada”. 

Destacó que el desgaste físico y emocional de este proceso puede verse agravado por la falta de descanso y, en algunos casos, por condiciones como la depresión posparto, que pueden interferir con el deseo y la capacidad de amamantar.

Respecto a los mitos aún vigentes, mencionó algunos ejemplos comunes como la creencia de que “después de los seis meses, la leche materna ya solo es agua”, o que prolongar la lactancia impide a la madre desprenderse emocionalmente del hijo. A pesar de ello, consideró positivo el aumento de información certera que ha contribuido a desmitificar el tema y a empoderar a más mujeres para ejercer una lactancia informada y libre de prejuicios.

Así González afirmó que, si bien la lactancia puede sentar las bases de un apego seguro, no garantiza por sí sola un vínculo saludable en la vida adulta, pues este debe nutrirse y fortalecerse con el paso del tiempo a través de otras formas de interacción y acompañamiento.

Por otro lado, según datos oficiales, dicho proceso representa una importante medida preventiva para la salud de las madres, al reducir el riesgo de diabetes tipo 2 en un 32 por ciento, cáncer de mama en un 26 por ciento y cáncer de ovario en un 37 por ciento.

Por su impacto en la salud, el desarrollo y la sostenibilidad, la lactancia materna es considerada una política prioritaria. La OPS enfatiza que, si existiera una vacuna capaz de prevenir más de un millón de muertes infantiles anuales, de bajo costo, segura y sin requerimientos de cadena de frío, sería una obligación mundial adoptarla. Esa es, justamente, la capacidad que tiene la lactancia materna.

Ante ello, organismos internacionales llaman a los gobiernos, donantes y actores del desarrollo a redoblar esfuerzos para proteger y promover esta práctica.

La lactancia materna exclusiva se define como la ingesta únicamente de leche materna durante los primeros seis meses de vida, sin consumir otros alimentos o líquidos, incluyendo agua. Según la ENADID 2023 del Inegi, que recoge datos sobre nacimientos entre enero de 2018 y octubre de 2023 en mujeres de 15 a 49 años, el 30.6 por ciento de los recién nacidos recibieron lactancia materna exclusiva a nivel nacional. 

La duración media a nivel nacional fue de 11.9 meses, mostrando un aumento en comparación con la ENADID 2018, que reportó 9.8 meses. Oaxaca destacó con la mayor duración media, 15.9 meses, mientras que Aguascalientes registró la menor, con 9.4 meses, mientras que Zacatecas registró 10.6. 

Incluso, dentro la legislación vigente en este tema, el Estado de Zacatecas promulgó la Ley para la Promoción, Apoyo y Protección a la Lactancia Materna con Leche Humana, desde el 30 de mayo de 2024, con el objetivo de garantizar el derecho a la lactancia materna y promover una alimentación óptima para lactantes y niños pequeños. 

La ley establece obligaciones para instituciones públicas y privadas, contempla la creación de lactarios, bancos de leche y un Consejo Estatal de Lactancia Materna, e impone sanciones por discriminación o incumplimiento, reconociendo la lactancia como un derecho humano y una responsabilidad compartida entre el Estado, las familias y el sector salud.

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