Un socavón de aproximadamente un metro de profundidad y 80 centímetros de diámetro fue reportado la noche del martes en avenida García Salinas, a la altura de la colonia El Salero, en el municipio de Guadalupe, como consecuencia de las lluvias recientes.
La zona fue acordonada derivando en un cierre de la circulación vehicular y peatonal, para evitar accidentes. La atención y reparación del daño estructural corresponde al Ayuntamiento de Guadalupe, a través de su área de Obras Públicas.
Susana Romero, paramédico de la Coordinación Estatal de Protección Civil, explicó que el gobierno estatal interviene cuando la magnitud del daño sobrepasa la capacidad de respuesta municipal, ya sea con recursos, maquinaria o asistencia técnica. En esos casos también entra en acción el Atlas de Riesgo estatal, que evalúa si existe afectación al subsuelo, a estructuras o a la población.
Sobre los hundimientos frecuentes en esta vialidad, la entrevistada advirtió que muchas subsidencias localizadas no se deben únicamente a la edad del pavimento o a las lluvias, sino también a obras mal ejecutadas por particulares, como zanjas que se abren para drenaje, cableado u otros servicios, en las que no se realiza una correcta restitución del terreno.
Otros sitios con condiciones similares a lo largo de la misma vialidad, son las inmediaciones de Wing’s Army, y la colonia Médicos Veterinarios, sobre avenida Las Torres.
Estos puntos comparten las mismas características de debilitamiento subterráneo y alta circulación vehicular, lo que incrementa el riesgo de daños recurrentes.
La ausencia de compactación deja vacíos subterráneos que con el tiempo colapsan bajo el peso del tránsito o por acumulación de humedad.
Este tipo de fallas son comunes en ciudades asentadas sobre antiguos cauces, rellenos heterogéneos o zonas con infraestructura subterránea deteriorada. De acuerdo con los manuales de ingeniería de pavimentos urbanos del Departamento de Transporte de Estados Unidos (FHWA), toda excavación subterránea debe rellenarse en capas delgadas y con compactación certificada.
El uso de geotextiles, materiales autocompactables como CLSM (Controlled Low Strength Material), y la inspección de drenajes mediante cámaras CCTV son consideradas mejores prácticas obligatorias en contextos urbanos con riesgo de subsidencia.
Las cámaras CCTV, en este caso, no se refieren a sistemas de videovigilancia urbana, sino a equipos especiales montados en sondas o robots que permiten inspeccionar el interior de tuberías y drenajes sin necesidad de excavar, permitiendo detectar fisuras, colapsos, obstrucciones o zonas debilitadas que podrían derivar en hundimientos o socavones.
Además, también se considera importante promover la participación ciudadana para reportar zonas de hundimiento antes de que colapsen, y exigir por ley que toda obra pública o privada garantice la restitución técnica del subsuelo después de abrir calles o banquetas.



