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Quedan huérfanos 17 niños por deslave en Xaltepec, Veracruz

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Por: La Jornada •

Jalapa, Ver. Huérfanos de padre o madre quedaron 17 niños de edades que oscilan entre los ocho meses y 12 años, cuando un deslave en la comunidad de Xaltepec, municipio de Altotonga, sepultó a sus padres el pasado 16 de septiembre.

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Siete de los 11 finados -seis hombres y una mujer- provenían del poblado de Xoampolco y al momento del accidente se trasladaban a la cabecera municipal de Altotonga, donde los varones trabajaban como albañiles y la mujer laboraba en el ayuntamiento local.

En una de las primeras casas que se asoman en la entrada de la comunidad de Xoampolco, Agustín Eligio Julián, de 50 años, vela el cuerpo de Javier Eligio Domínguez; se encuentra en una pequeña sala, donde apenas cabe el ataúd y unos 10 dolientes, mientras los restantes se resguardan de una llovizna, bajo una lona azul.

“Mi hijo y otros tres muchachos, que se fueron de aquí en una camioneta de redilas, con rumbo a Altotonga, como a las siete de la mañana, se toparon con un pequeño deslave en Xaltepec, que impedía el paso de los vehículos Los muchachos pensaron que si paleaban un poco, podrían despejar el camino, y continuar su trayecto”, relató Agustín.

Y así lo hicieron, Javier Eligio y sus compañeros, junto con otras personas que viajaban en un autobús se dieron a la tarea de palear el lodo que obstruía el sendero, cuando fueron sorprendidos por el alud. “Mi hijo se murió cuando estaba ayudando, y qué le vamos a hacer, uno siente feo cuando pierde algo así, pero así es la vida”, dice el campesino.

Javier Eligio Domínguez dejó viuda a María Elena Tranquilino, y huerfanos a tres menores: Daniel, Fabiola, y David Eligio Tranquilino, de seis, cuatro y año y medio.

Cuado se le pregunta a María Elena Tranquilino, que hará para sacar adelante a sus hijos, se encoje de hombros y menciona: “tendré que echarle muchas ganas para salir adelante con mis hijos, aquí no hay mucho trabajo, solo están las maquiladoras, pero no me gustan porque pagan muy poco”.

Xoampolco es un poblado de unos 700 habitantes, enclavado en una serranía de los límites de Veracruz y Puebla. La mayoría de las familias que ahí viven son pobres, que viven en casas de block, con techos de cartón, y pisos de tierra.

Con escasos estudios, la mayoría de los jefes de familia trabaja en el campo, y se emplea de ayudante de albañil en la ciudad, por lo que no reciben más de 100 pesos al día. Las mujeres en su mayoría se dedican al hogar, aunque algunas se emplean en las maquiladoras de Altotonga.

Leticia Justo Balcón y su madre Catalina Justo Alarcón, tiene un largo trayecto que recorrer este martes 17 de septiembre. En el deslave de Xaltepec, perdieron cuatro familiares directos o indirectos, y dos conocidos más. Así que este día, lo han dedicado para recorrer las casas de cada uno de los difuntos, en Xoampolco.

En el trayecto de la casa de Agustín Eligio a las otras casas de los difuntos, Leticia Justo Balcón asegura que el trabajo en las maquiladoras de Altotonga es horrible, “trabajamos de las 8 horas a las 19:15 horas, con hora y media para comer, y nos pagan 450 pesos a la semana”.

“No hay de otra, porque aquí no hay trabajo, o te quedas en tu casa esperando que tu marido te mantenga, o te consigues un trabajo en las maquiladoras ¿qué van a ser las viudas? Pues buscarse un trabajo ahí”.

Si bien las viudas cuentan con la promesa de las autoridades de que los apoyarán para sacar adelante a sus hijos, todos repiten más o menos el mismo sentimiento de Ana María Domínguez Justo, quien tras la muerte de su esposo Fernando Justo Lorenzo, se quedó a la deriva con sus hijos de dos años y ocho meses: “esperamos que nos ayuden, como lo prometieron, pero también desde hace un año, que hubo un deslave en la misma zona, prometieron arreglar el camino y la fecha no lo han arreglado, por eso, tenemos la duda”.

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