■ Como consecuencia, disminuyen las estrategias de sobrevivencia de familias en situación inestable, advierte
■ 95 por ciento de los problemas domésticos tienen que ver con escasez de dinero, explica docente
El proceso de reestructuración productiva que se ha implementado en la zona conurbada de Zacatecas-Guadalupe en los últimos 20 años, ha provocado que la fuerza de trabajo se precarice cada vez más. En consecuencia ha disminuido la capacidad para crear estrategias de sobrevivencia en las familias que se encuentran en una situación de reproducción precaria, además de reducirse las prestaciones sociales y los ingresos, señaló Margarita González Hernández, docente de la Unidad Académica en Estudios del Desarrollo de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).
En la actualidad, dijo que las familias con índice de reproducción precaria se están recomponiendo, y si antes el núcleo era básico, padre e hijos, ahora también el problema lo padecen los abuelos, sobrinos, primos, etcétera, y ante los ingresos magros, todos juntan sus recursos para lograr sobrevivir.
Según explicó, la reproducción precaria es un fenómeno asociado al sistema capitalista, pues cada vez más se integran miembros familiares al mercado de trabajo de manera precaria, sin prestaciones sociales, con jornadas exhaustivas de trabajo, a fin de perdurar.
Sin embargo, ello provoca que las relaciones en las familias se vuelven ríspidas debido precisamente a que 95 por ciento de sus problemas tienen que ver con escasez de dinero, lo que se traduce en más niveles de alcoholismo, drogadicción, embarazos adolescentes, entre otros.
El análisis sobre la reproducción precaria inicialmente tuvo cuatro áreas de discusión: la educación: los ingresos, la calidad de la vivienda y la desegregación socioespacial o aislamiento social, que se refiere al estilo de vida de los individuos y que les impide acceder a los recursos que pudiera ofrecer la sociedad, y que provoca además una cierta actitud hacia sus derechos sociales y políticos.
De esa manera, González Hernández expuso que la reproducción precaria en la zona conurbada se dividió por Área Geoestadística Básica y el índice se calculó en sitios específicas con alto nivel de exclusión no solamente desde el punto de vista físico, sino también social y económico.
“Lo importante aquí es que con el paso del tiempo se muestra que aparentemente disminuyó la reproducción precaria, porque en 1990 la población considerada en situación de reproducción precaria equivalía al 9 por ciento de la población de la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe. Y para 2010 ya solamente era 1.1 por ciento”.
Sin embargo, aseguró que esa percepción es incorrecta porque hubo un problema con la medición de la reproducción precaria en términos de variables puesto que 50 por ciento de ellas tienen que ver con el mejoramiento de la calidad de vivienda y la adquisición de ciertos servicios, pero durante la década de los 90, la zona conurbada mejoró sustancialmente en lo que se refiere a la dotación de agua potable, drenaje y energía eléctrica.
Como resultado, en el año 2010, 99 por ciento de la población en Zacatecas y Guadalupe cuenta con electricidad, pero ello no ha mejorado las condiciones de precarización, lo que muestra que en realidad ha sido inadecuada la forma de medir ese problema.
Entonces, a pesar que la población en situación de reproducción precaria es mínima, es evidente que se transformaron los factores que influyen en la reproducción precaria, pues en la década de los 90 ello era determinado por la calidad de la vivienda y para 2010, lo que influye en ese fenómeno es el modelo de desarrollo caracterizado por la escasez de ingresos y el aumento del desempleo, según comentó González Hernández.
Debido a ello, se decidió agregar nuevos indicadores para analizar ese fenómeno social, entre ellos el deterioro de los ingresos, el deterioro del aislamiento social y la cultura política, mientras que se quitaron otros como la dotación de la energía eléctrica que ya no es tan importante. Luego de considerar esos elementos, la reproducción precaria alcanzó 7 por ciento de la población.



