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Los traidores a la patrias; promotores del neocolonialismo de EEUU

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Por más que se esfuercen, los aparatos injerencistas del gobierno de Estados Unidos y su alianza con la derecha corrupta y apátrida de nuestro país, no harán de México una Venezuela. La derecha mexicana suele acusar de lo que le sobra o de lo que pretende (narcotráfico, violencia, autoritarismo, persecución, desapariciones forzadas, límites a la libertad de expresión, corrupción, desempleo, inflación, etc.). Nuestro contexto externo y las condiciones económicas, ideológicas y políticas internas son diferentes a las del país suramericano. También hay diferencias sustanciales en el México de ahora con el gobernado por los neoliberal.

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El modelo económico neoliberal, lleva impregnado modelos políticos, ideológicos, culturales y científicos enfocados a la dominación de los pueblos más débiles para favorecer el esplendor económico de las naciones industrializadas y de vocación imperial. Ese modelo surgió en las naciones imperiales para resolver sus problemas, no los nuestros. Es un patrón dirigido al saqueo de riquezas naturales y a la apropiación, de toda producción de valor.

Ese modelo está en quiebra. Agotó sus posibilidades. Ya no hay un país económico, política y militarmente hegemón, lo que facilita que un buen número de naciones férreamente dominadas están luchando contra el neocolonialismo. La mejor manera está en su preocupación por desarrollar sus propias fuerzas productivas, crear una planta productiva propia y basada en el desarrollo de la ciencia y tecnología nacional. Desde luego, todo eso pasa por el arribo de una nueva clase política que represente los intereses nacionales, así sea de la misma burguesía doméstica.

En la actual era de Donald Trump, insisto, en medio de una crisis económica estructural Estados Unidos no es portador de un innovado modelo de crecimiento y desarrollo económico. Se aferra al reimplante de políticas económicas tradicionalmente neoliberales para el mundo, mientras que acrecienta el proteccionismo de algunas ramas fundamentales de su economía que no están siendo competitivas en el mercado internacional. Pero, al mismo tiempo, aplica medidas arancelarias a sus competidores y se relanza en su propósito de conquista regiones del mundo, establecer un mejor control geopolítico y condicionar a otras economías.

Es muy evidente que el actual gobierno gringo carece de un estadista, de un presidente visionario y hasta de un equipo de ilustrados. Solo posee el soplido, al oído, de sus amigos de negocios para quienes sólo importa acrecentar la plusvalía (vale decir, cómo incrementar los procesos de saqueo y explotación). Pero, no están representados en las políticas económicas o del presupuesto gubernamental muchos de los sectores sociales estadounidenses, incluyendo los educativos y científicos que debieran ser la prioridad para la invención e innovación de los medios productivos. Tampoco está el sector salud el cual ha sido privatizado.

Como Estados Unidos no tienen una nueva fórmula económica, hace uso de los esquemas del pasado, aunque con una mayor virulencia imperial que ya no se corresponde a plenitud con el nivel de poderío que tuvo. No por eso deja de ser de cuidado, el mejor ejemplo es la amenaza y acoso militar a Venezuela. Mismo que intenta con México valiéndose de intensas campañas de desprestigio y ataque.

Ese panorama del mundo le importa un comino a la derecha rancia de México, actualmente representada por las dirigencias del PRI, PAN, algunos oligarcas económicos y de los monopolios de la comunicación siempre que, en su sueño guajiro, les permita vislumbrar el retorno al poder.

Ante el proceso de separación creciente de toda base social, la oposición entra en franca putrefacción. Profundiza una crisis de identidad donde el “nacionalismo revolucionario” fue borrado de un plumazo, descrédito, ausencia de análisis, discusión y autocrítica interna. No ha creado una alternativa que no sea la añoranza al pasado que los llevó a la derrota. No hay, por lo mismo, un dirigente, un estratega. Por eso, concibe que ser oposición es estar en contra de todo, y eso lo enfrenta con sectores importantes de la sociedad. A la falta de una propuesta se miran en el espejo y hacen de la calumnia, difamación, la mentira y ahora de la violencia los recursos desesperados por ganar simpatía.

El discurso opositor, contantemente está enfrentado a la realidad y subordinado al colonialismo ideológico y político del gobierno de EEUU quien crea el guion y la narrativa financiada por el decadente imperio. De Washington y sus organismos injerencistas históricamente han salido acusaciones falsas enfocadas a amenazar, condicionar y/o subordinar a los gobiernos mexicanos. Su objetivo siempre es apropiarse de nuestras riquezas naturales y de todo tipo de valor que produzcamos.

Aun así, cínicamente hay personajes de nuestra derecha que van y piden “ayuda” (dice la ultraconservadora Lilly Téllez) para derrocar a un narcogobierno actualmente inexistente, con la falacia de combatir los cárteles, mientras en EEUU no hacen nada en su territorio. Discurso ideológico esparcido por USA que ya infestó el intelecto de nuestra derecha y que es el slogans de moda de EEUU para intervenir militarmente a las naciones débiles, pero ricas.

Esa discusión se llevó a la máxima tribuna del Poder Legislativo, arrinconando a la oposición como traidora a la patria y provocando, al final de la sesión, el artero ataque violento del dirigente nacional del PRI y colaboradores en contra de Fernandez Noroña portador, en el período por culminar, de la representación institucional del Poder Legislativo y emblema político de la 4T por la soberanía. Ese es el fondo real de los hechos.

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