El objetivo de un sindicato es mejorar las condiciones laborales de los agremiados. Tan simple objetivo es lo que debe guiar las acciones de los dirigentes, de otro modo se está frente a un autoritarismo lesivo a los intereses de quienes integran el colectivo sindical. Consultar, informar, debatir, lograr consensos, actuar dentro de los límites de la normatividad son los procedimientos y acciones que deben volverse cotidianos. Cancelar las consultas bajo cualquier pretexto, evadir informar o hacer simulacros de cumplir la norma, acallar la crítica, imponer y no tratar de obtener mayorías es lo que indica que ya la dirigencia sindical se mueve hacia otros objetivos. Desde 2024 se denunció la compra de un inmueble por parte de la Dra. Jenny González Arenas, quien lo negó y omitió informar. Después, ante las protestas, decidió romperlas mediante la violencia. También se anunció de sus intenciones de buscar la rectoría. Por supuesto, ni confirmó ni negó, sino todo lo contrario. La aventura emprendida por el grupo que respalda a la líder del SPAUAZ culminó en la derrota pues las políticas implementadas para convencer a los universitarios, desde el sindicato, no funcionaron. Peor aún, a raíz de ese descalabro se comenzó a implementar, desde el comité ejecutivo en conjunto con sus asesores, una política engañosa que comienza con la firma de un “proyecto de acuerdo, por el que se mejora el sueldo base o tabular de las personas trabajadoras académicas”, entre el representante de la Universidad Autónoma de Zacatecas, Rector Dr. Armando Flores de la Torre y la representante del SPAUAZ, Dra. Jenny González Arenas. En este se dice “El presente acuerdo busca mejorar el salario tabular de las personas trabajadoras académicas de la UAZ, en los últimos años de servicios, como un estímulo adicional a sus labores académicas y trayectoria laboral, que se encuentren en el régimen de pensión solidario o de reparto previsto en el artículo decimo transitorio de la ley del ISSSTE…”. Se debe notar de inmediato que se recrudece el conjunto de diferenciaciones establecidas en las sucesivas derrotas frente al Estado-Nación, pues el acuerdo es únicamente para quienes entraron antes de 2007. ¿No es esto debilitar aún más el sindicato? Pues se introducen derechos para grupos particulares y no para todo el gremio. Se dice, también, que esa mejora en el salario tabular es un “estímulo adicional” pero ¿estímulo para qué? Las prestaciones establecidas en la cláusula 41 XI son un aliciente para que las personas no se jubilen, pues en las condiciones de aquellos años eso implicaba una generación de plazas sin soporte presupuestal. Ahora se hará un esfuerzo porque los trabajadores académicos se vayan de la institución. Para eso se les estimula. Se les otorgará “la cantidad equivalente al bono ACD (10.16%) del salario tabular” y un aumento del 5 %, pero este incremento “ no genera ni generará derechos adicionales, sin que impacte ni se utilice para el cálculo de alguna prestación quincenal, semestral o anual, tales como aguinaldo, gratificación anual por antigüedad, treintaiunavos días, bono de revisión contractual, prima vacacional…” en resumen, el “incentivo para que se vayan” no implica mejora en las prestaciones, no está ligado a estas. ¿Por qué decimos que es un incentivo para retirarse de la UAZ? Porque si no se retiran entonces “se obligan a devolver a la Universidad los montos económicos recibidos por el monto del 5 % del salario tabular, autorizando desde luego el descuento quincenal a sus percepciones salariales…”. El tal estímulo es muy pequeño e implica la obligación de irse so pena de devolver lo otorgado. No se colocó condición similar para quienes “vendieron sus prestaciones”. Ahí hubo generosidad. Tampoco se exigió cosa similar para quienes gozan de la cláusula 41 XI, la comprensión era, en esos años, ilimitada. Ahora, un sindicato propatronal, pues su dirigente aspiró a ser patrón, firma un acuerdo draconiano con la administración universitaria y lo propala como un gran logro. Sí, un logro de la patronal se hacerse efectivo. ¿Implica esto que se desisten del intento de generalizar para todos la cláusula 41 XI? ¿el prometido millón por cabeza no llegará? ¿Otro fracaso encubierto? ¿De dónde saldrá el dinero para el pago de los gastos generados por este dislate? Del presupuesto de la UAZ, ya que, al parecer, los asesores del SPAUAZ abdican de su amarillismo informativo y aceptan que la universidad sí tiene dinero. La predica del desastre financiero, del Dr. Enrique Viramontes, resultó falsa. Lo más curioso de todo es que el acuerdo entrará en vigor hasta el primero de enero de 2026 siempre y cuando las partes convengan (¿otra vez?) integrar el acuerdo como parte del convenio de levantamiento o desistimiento de huelga del año 2026. ¿Es logro de la pasada huelga o de la siguiente? ¿O de ninguna si acaso alguna de las partes se desiste? Si es logro de la pasada huelga, como lo dijo la Dra. González, ¿para qué volver a ganar lo ganado en 2026? Si se ganará hasta 2026 ¿para qué simular que hay un acuerdo? Según parece, el fracaso del presente comité ejecutivo es de tal magnitud que necesitan cualquier embuste para presumir logros.
El SPAUAZ en su laberinto. Más embustes


