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Pactos gringos con los criminales y degradación opositora

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Por: BENJAMÍN MOCTEZUMA LONGORIA •

Pareciera ser que algunos sí creen que los aparatos injerencistas del gobierno de EEUU, como la DEA y la CIA, trabajan desinteresadamente como ángeles salvadores del mundo. Aunque ningún país tiene facultades extraterritoriales. Resulta ingenuo pensar que la injerencia es a cambio de nada. Tradicionalmente los gobiernos de USA intervienen porque se benefician de meter las narices en todos lados.

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Por esa misma razón, los gobiernos gringos ven con simpatía a políticos, activistas, pensadores, periodistas, medios de comunicación, partidos políticos, organismos criminales y de la sociedad civil que les allanen el camino al injerencismo. Una vez cumplido sus objetivos de inmiscuirse en lo ajeno, el gobierno estadounidense suele olvidarse de ellos porque sólo son medios y marionetas para apropiarse de lo ajeno.

Desde el imperio gringo se diseñan narrativas y acciones de todo tipo (comerciales, financieras, políticas, diplomáticas, campañas mediáticas, apoyo económico y de logística para opositores, etc.) para el chantaje, extorsión, presión y subordinación de gobiernos de naciones más débiles. Incluso, esas prácticas las ha usado contra Rusia, China e Irán al promover bloqueos económicos, en mayor medida lo ha hecho contra Cuba y Venezuela. El caso de México es muy especial por los objetivos, características nacionales, pero también por los métodos.

Lo primero que hay que reconocer es que la oligarquía económica gringa está directamente al frente del gobierno estadounidense, ya no por la mediación de los políticos, sino que los hombres de negocio asumieron cargos públicos para servirse de la economía de su país y del mundo. Donald Trump, como presidente, sólo le da el toque personal de virulencia a las decisiones de los hombres más ricos del mundo enfocadas a evitar la caída del imperio y de que, aún sucediendo, se garantice la ganancia de sus capitales.

La derecha corrupta y traidora de México hace gala del calificativo con creces. Está prostituida y dispuesta a todo a cambio de que el extranjero le ayude a retomar el poder político del que los desechó el pueblo mexicano. Borraron de sus principios el “nacionalismo revolucionario” (PRI) y el de “por una patria ordenada y generosa” (PAN), con esos atentados ideológicos traicionaron la memoria de sus fundadores y se entregaron a los brazos de un gobierno extranjero interesado en prostituirlos y usarlos.

El cinismo es tan grande que teniendo entre sus filas a la mayor plana de políticos corruptos y ligados con el narcotráfico acusan al gobierno de López Obrador y ahora de Claudia Sheinbaum de narcoestado por ser la actual campaña publicitaria mundial que el gobierno yanqui exporta hacia toda América. Antes acusaban a nuestros gobiernos de comunistas. Ahora la han cambiado por narcogobierno o por narcoestado. De la que los opositores se han vuelto los principales propagandistas.

De enero del 2018 a mayo del 2026, el Gobierno Mexicano ha presentado al de EEUU 269 solicitudes de extradición, entre los que se encuentran involucrados en la desaparición de los normalistas de Ayotzinapa (período de Peña Nieto) y del exgobernador panista Francisco García Cabeza de Vaca y ninguno ha sido enviado a México. En cambio, el gobierno estadounidense ha establecido acuerdos de protección a los llamados “chapitos” y a otros narcotraficantes con el argumento de que son “testigos” que colaboran para el gobierno de Donald Trump.

Dentro de esa campaña contra el gobierno de México, operan desde USA Carlos Loret y Anabel Hernández; Al tiempo que “Mexicanos contra la Corrupción” que comandan Claudio X. González y Amparo Casar (acusada de fraude contra PEMEX por más de 31 millones de pesos) reciben financiamiento de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). La Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) del Gobierno Federal reportó que MCCI recibió más de 96.7 millones de pesos de la Embajada de Estados Unidos entre agosto de 2018 y enero de 2024. Obvio, para atacar al gobierno de la 4T.

En aras de tener activistas y “soplones” golpeteando al gobierno mexicano, los gringos otorgan protección a narcotraficantes, financian a corruptos, prometen negocios o inmunidad a exgobernadores como Cabeza de Vaca, seguro que ahora a Maru Campos, por permitirles a sus agentes operar en territorio mexicano. Ya el exembajador estadounidense, Ken Salazar, también traía muy mareado al gobernador de Zacatecas David Monreal.

Así, el señalamiento a Rocha Moya de presuntos nexos con el narco, al publicitarlo a su máximo esplendor y sin evidencias, suena a que: “me dejas en paz a mi agente de la CIA Maru Campos o me descabezo a un gobernador morenista”. La solicitud de licencia del sinaloense resultó inteligente, el chantaje perdió fuerza. En cambio, la gobernadora panista, y todo su partido, se han enredado en su propia trampa. Parte de su futuro depende de que los gringos no los traicionen. El pueblo los mira y no es tonto.

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