La Gualdra 690 / Exposiciones
[Inauguración el 30 de octubre, 19:00 horas]
Por Museo Francisco Goitia
Vínculos
Ella tiene ese miedo de que no encontrará el camino de regreso.
Gloria Anzaldúa, Borderlands/La frontera: The new mestiza
De texturas suaves, blandas, esponjosas, cálidas, frías, ariscas, inciertas, carnosas y punzantes la obra de Vanessa Salas Orduño nos sitúa en el cuerpo; en los cuerpos. Una serie de Venus (2011) que supuran exceso y fertilidad; Autorretrato pariendo (2018). Niña amada (2012) o La becerrita (2013) en las que aborda la maternidad y el nacimiento de su hija Ana; Mutuo acuerdo (2011) un vestido de boda vaginal, una vagina dentada que se constituye como un arma de autodefensa, un umbral a otra vida tras la fractura de un vínculo amoroso. Y del lado del buen vivir. Tu mundo y el mío (2012) cascarones de avestruz, caracoles y conchas protegidas con delicados tejidos en crochet y El regalo de tus manos (2024-2025) una bandada de manos-pájaras que nos sobrevuelan, unas manos de sanador, las manos de su compañero de vida que es veterinario. El hilo rojo atraviesa su obra con la sinuosidad con que el agua traza el camino de un río abajo empujada por la gravedad. Vínculos de sangre y estructuras familiares son tensadas con el hilo rojo como frágiles venas para narrar relaciones generacionales entre mujeres: el amor entre madre e hija o el compartir entre hermanas. En Cruz y Rosario (2025), realizada ex profeso para esta exposición, atestigua los lazos de sangre entre su abuela y su tía abuela, hermanas que dieron uso cotidiano a estos vestidos que heredó años después.
Yolanda Benalba

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Vanessa Salas, hace de este ejercicio de dibujo, video y esculturas blandas, una experiencia que habla de su experiencia en la formación de su familia, del nacimiento de su hija, o de sus relaciones personales, jamás en un tono acusador o de talk show, su trabajo alude a la capacidad de bordar relaciones de profundo cariño, de intercambios y pertenencias a partir de una continua, testaruda y eficiente práctica de las técnicas tradicionales como el dibujo y la costura que ha tomado de base para la construcción de su discurso visual.
Leonardo Ramírez

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También el hilo y la aguja la remiten a su infancia en su natal Culiacán, donde su padre pescaba con anzuelo e hilo de nailon; con su madre hizo su primera muñeca. Entonces, de manera simbólica, esos dos objetos son el seno familiar. “Me gusta porque están hechos para construir o alimentar”.
Alondra Flores Soto / La Jornada

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Sobre la artista:
Vanessa Salas Orduño (Culiacán, Sinaloa, 1974) es Licenciada en Artes Plásticas por la Universidad de Guanajuato. Cuenta con 19 exposiciones individuales y más de 60 colectivas mostrando su obra en Alemania, Ecuador, Estados Unidos e Italia. Así como en los estados de Aguascalientes, Chiapas, Chihuahua, CDMX, Estado de México, Guanajuato, Jalisco, Michoacán, Querétaro, Sinaloa, Sonora y Zacatecas.
Como artista independiente se mueve entre la ilustración, el diseño de vestuario y la escultura suave. En 2001 creó la línea de muñecas de arte conocidas como Coladepez, a través de la cual ofrece talleres presenciales y en línea. Ha participado en proyectos de investigación y rescate textil en la zona otomí de Guanajuato e impartiendo talleres de muñecas para grupos de mujeres, adolescentes y niñas en situación de riesgo en Chiapas; y ha colaborado con la Universidad Iberoamericana en Tijuana, Universidad de Nuevo León y Universidad Nacional Autónoma de México impartiendo talleres de creación de muñecas y escultura suave.
https://issuu.com/lajornadazacatecas.com.mx/docs/la_gualdra_690



