México, DF. El Ponchis, conocido como el niño sicario, que fue liberado esta semana y trasladado a Estados Unidos, “no es culpable” de los crímenes que cometió (cuatro asesinatos), sino los adultos que estuvieron a su alrededor y que debieron guiarlo y sembrarle principios y valores éticos y morales, y que fracasaron en la tarea, entre ellos sus padres, sus maestros y líderes espirituales, consideró el pastor Arturo Farela Gutiérrez, presidente de la Confraternidad Nacional de Iglesias Cristianas Evangélicas (Confraternice).
Farela confió en que El Ponchis pueda rehabilitarse con la ayuda de la organización que lo custodiará en San Antonio, Texas, pues dijo que Outcry in the Barrio es una agrupación cristiana evangélica que brinda servicios de rehabilitación para personas que sufren adicciones y fueron miembros de círculos de violencia, ya que “cuenta con increíbles testimonios de restauración y rehabilitación. Allí le demostrarán que Jesucristo le ama, le liberta y le hace una nueva criatura”.



