A la memoria del
Mtro. Jorge Alberto Galván Garcés
Procurador de Protección de
NNyA de Tamaulipas
Es importante recalcar que las niñas, niños y adolescentes (NNyA) son responsabilidad de todo el colectivo social, su cuidado y bienestar no están supeditados exclusivamente a los padres y madres de familia; este compromiso social recae en maestros, maestras, cuidadores, tutores, vecinos y, cualquier persona que sepa de una situación de violencia ejercida contra ellos, está obligada a dar parte a las autoridades (Fiscalía y Procuradurías de Protección) para actuar conforme a los protocolos y legislación correspondiente. En este sentido, garantizar a NNyA las condiciones necesarias para su pleno desarrollo, es una tarea de todos los sectores, todas las instituciones y la suma de muchas voluntades; imagine Usted estimado lector, una gran cadena en dónde la falta de un eslabón, rompe con las posibilidades de garantizar el Interés Superior de la Niñez y la Adolescencia. Reflexionemos en que es posible que un niño o una niña, puedan tener contacto con algún personaje de su círculo familiar más cercano, que los acosa o abusa sexualmente. Lo primero es buscar apoyo de las autoridades que atienden las causas de las NNyA, obviamente y, estando en un Estado de Derecho se buscará que dicho personaje (presunto violentador) no siga afectando a la niña o al niño pero que no violente a otras infancias. Lo lamentable sería que, si no existe una adecuada coordinación institucional, los responsables sigan aprovechando la ineficiencia, la opacidad o la apatía de ciertas autoridades para continuar con su camino delictivo. La impunidad en este delicado apartado de la agenda nacional, rompe esquemas de vida, tatúa en el alma dolor y desesperanza, destruye vidas y carcome las entrañas. Negar por tecnicismos legales el acceso a la justicia de NNyA no tiene nombre; dejar libres a los acosadores y violadores sexuales gracias a los vacíos de una Ley o a las ausencias en los procedimientos legales, simplemente no tiene justificación. Por ello, desde la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes, buscamos una adecuada coordinación interinstitucional que se oriente en el sentido de consolidar en la vida diaria, condiciones óptimas para que, pese a todo, nuestra niñez y adolescencia, continúen con su esencia, magia e inocencia sin aspavientos y sin escenarios de violencia. En este sentido, se ubica a la Convención sobre los Derechos del Niño de 1989 como el instrumento internacional que incorpora el reconocimiento de NNyA, como sujetos de derechos que requieren de un plus de protección por su condición de vulnerabilidad ante una posible amenaza o violación de sus Derechos Humanos Fundamentales. Ese plus, significa énfasis, especial cuidado, atención prioritaria por el grado de fragilidad que tiene la niñez y la adolescencia, lo que puede traducirse en una necesidad de especialización, coordinación y esmero institucional, pue no se puede medir con la misma vara a este sector de la población, que a sus agresores. Por ello, dentro del Protocolo para Juzgar con Perspectiva de Infancia y Adolescencia emitido por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y la Comisión Nacional de Derechos Humanos, las medidas especiales de protección que el Estado debe adoptar en los casos que se relacionan con NNyA, parten de su especial vulnerabilidad a violaciones de derechos humanos, por lo cual, el principio de igualdad exige que las autoridades realicen todas las acciones necesarias, incluyendo tratos diferenciados, para asegurar que los derechos puedan ejercerse plenamente por todas las personas. En consonancia con lo anterior, se ha referido que los Estados deben aplicar un sistema de justicia adaptado conforme a sus capacidades en constante evolución (atendiendo a su edad, grado de madurez, su nivel de comprensión y, sin discriminación alguna). La justicia adaptada según la SCJN, debe motivar en las personas juzgadora, brindar a NNyA un trato diferenciado y especializado durante el transcurso de todo el proceso, desde su inicio hasta el dictado y ejecución de la sentencia. Así las cosas, quiero recordar a mi buen amigo el Mtro. Jorge Alberto Galván Garcés, Procurador de Protección de Niñas, Niños y Adolescente del Estado de Tamaulipas, quien falleció el pasado 21 de mayo dejando un gran vacío desde el punto de vista profesional y personal, sin duda que su dedicación y esmero por proteger a la niñez y adolescencia de aquella entidad federativa, ha marcado la diferencia en la vida de muchas infancias; desde Zacatecas lo recordamos en reconocimiento a su importante labor, agradeciendo al Gran Arquitecto del Universo por la oportunidad de haberlo conocido y aprendido de él. Hasta pronto querido amigo.



